domingo, 12 de julio de 2026

CÉRET DE TOROS, 2026 (4). AGUIRRE Y SALTILLO: MANSOS ¿DESCASTADOS?

Recuerden que el plan inicial eran seis aguirres mas uno se mató en una pelea y otros dos se rompieron los pitones. Así las cosas se decidió el desafío saltillesco aun a sabiendas de que lo último lidiado aquí por Moreno había salido demasiado bonancible.


Lo ideal hubiera sido lidiar alternadamente ambas ganaderías pero al final se decidió que saliesen los tres saltillos por delante. En el sorteo Rubén Sánchez pidió explicaciones y el presidente le dijo que como había un vacío legal, la ADAC había preferido que fuese así. Hombre, no nos vamos a engañar: la clave fue que los del marqués bajaban un tanto de presencia respecto a los de Isabel.

Por cierto, este año en Dehesa Frías llevan tres toros y dos novillos muertos más esos dos despitorrados. Como de toros todo el mundo sabe y nadie sabe nada, vaya usted a saber si los inicialmente previstos hubieran dado mejor juego. Anoten que el chorreado que verán estuvo reseñado para la corrida de Madrid pero entonces le faltó remate para viajar.


El presidente Ferra había avisado a las cuadrillas de que los picadores no barrenasen, no tapasen la salida, no recargasen y que si la puya se iba trasera, levantasen y sacasen el toro para ponerlo otra vez. Lo escuchaban como quien oye llover porque todo eso es un brindis al sol dado que en Francia no hay multas. En España sí las hay pero como si no las hubiese.

El mayoral de Aguirre a quien ven a la izquierda junto al de Saltillo en el sorteo intentaba hacer entrar en razón a un picador delante de nosotros pero sus argumentos, totalmente plausibles, daban coces contra el aguijón.
                                        

Los saltillos salieron quintillos, de La Quinta, con lo que no nos interesaron nada. Un poco de picante sacó el único negro aunque en el caballo ninguno de los tres hizo nada.

Los de Aguirre fueron irrefragablemente mansos pero el problema es que a la vez fueron descastados, con lo que el balance final tuvo que dejar un poso de preocupación en la ganadera. Mantuvieron su interés por las dificultades que plantearon pero debieron sembrar las dudas en quienes los habían criado.

Casi lleno:


SÁNCHEZ-VARA. El primero era este cárdeno, bien encornado y con buena pelota, al que recibió con verónicas de paso atrás muy aplaudidas. Fíjense abajo en el surco que dejaba en la arena el maestro al retrasar el pie:



Simulacro en varas antes de que pusiese un par de pares brillantes. Otras veces lo hemos criticado por clavar a escandaloso toro pasado pero reconoceremos que ayer estuvo muy bien y aquí tienen la prueba:



Muy bien también Soler en la lidia minimizando los capotazos. El torito era de dulce, de los de ochenta pulsaciones, o sea que a nosotros nos durmió ya que Vara nos interesa en una pelea a cara de perro y no tirando líneas:


Estocada corta arriba, un pinchazo sin soltar y esta rinconera siempre pegando el telonazo:


El cuarto se llamaba Bilbatero, el que había estado reseñado para Madrid. Era un pavo negro, chorreado en morcillo, bragado, meano, axiblanco, cornalón y que salió frenándose bajo los capotes:


No hizo honor a su nombre porque aunque acudió cinco veces al caballo, en cuatro de ellas salió huyendo. Cada vez que lo ponían en suerte nos acordábamos del de 3Puyazos a ver si empujaba de bravo y con poder pero el gozo se fue al pozo a pesar de que en la segunda entrada hizo esto:


Atención porque vimos probablemente el mejor par que ha puesto Sánchez-Vara en su vida. Fue este primero de abajo. Arriesgó mucho a toro incierto y no clavó a toro pasado. En el segundo ya se alivió un poco dando el pasito de más. Comparen:



Había que intentar encelar al toro porque era huidizo y rajado. Pero poco petróleo pudo sacar el de Guadalajara de un animal interesante para los que estamos hartos del norit. No obstante, como indicábamos antes, tuvo que dejar un poco preocupada a la ganadera.


Media tendida y caída perdiendo la muleta más descabello. Vuelta al ruedo sin ninguna protesta. Repetirá mañana con los escolares por el percance de Castilla en Pamplona.

CASTAÑO.  Su primero era este cárdeno veleto:



Aillet clavó muy mal pero por lo menos no tapó la salida al toro, como pueden comprobar en el cuello del caballo. Pero después al pobre le caía la sangre por el costillar:



Sánchez también dio el pasito de más al clavar:


Tras el brindis al director de lidia, resultó ser otro saltillo de vaivén, sin dar ningún problema por ninguno de los dos pitones. Castaño estuvo robleñista por el derecho y despegado y tosco por el izquierdo:




Estocada caída estirando el brazo alevosamente al clavar y tirando la muleta para aliviarse. La mano izquierda, de adorno:


El quinto era este negro azabache, listón, corniabierto y de los de rabo enhiesto, lo cual nos hacía albergar fundadas esperanzas:



Las dos primeras entradas al caballo fueron vulgares, con la segunda huyendo al hierro, pero en la tercera lo puso de muy largo. Tardeó, escarbó y hubo protestas de los más impacientes mas cuando se arrancó lo hizo al galope y con el topetazo hizo saltar  a Martín de la montura. Fíjense en la ausencia de líneas que comentábamos en otra entrada:


Sin probaturas empezó toreando al natural pero sin sus desmayos y con la ayuda porque no se fiaba:


En un pase de tirón hacia los medios el toro le pegó un arreón y lo derribó. El gañafón fue como un navajazo porque le rajó toda la taleguilla.



Cuando volvió a la cara el tal Guindoso ya se había enterado de que todo eso era un engaño y se puso chulesco. Había que matarlo a como diera lugar. Castaño pinchó perdiendo la muleta y después volvió a alargar el brazo con mucha habilidad para dejar una casi entera, perpendicular y atravesada, volviendo a perder los avíos. Dio una vuelta al ruedo que no nos molesta en absoluto. Observen que es valiente al entrar a matar porque no cierra los ojos pero se sigue haciendo un lío a la hora de combinar el movimiento de los brazos:



GERPE. Era su tercera corrida este año a la que pueden sumar las cuatro que toreó el año pasado y así es difícil coger sitio para enfrentarse a corridas teóricamente duras. Tuvo mala suerte en el sorteo con los dos toros. Le tocó de primero el de Saltillo que no quería nadie por razones obvias:


Poca cosa en varas, dejándose pegar sin más y cabeceando. Por cierto, hubiésemos preferido ver a Réhabi picando al de Aguirre y no a este que tuvo una pelea tan inane.


Buen inicio de faena ante un animal que punteaba la tela y se revolvía, de lo cual se contagió Gerpe, que anduvo acelerado hasta que se dio cuenta de que al natural el toro tragaba sin quejarse pero ya era tarde:


Estocada contraria medio aguantando ante el gazapeo del toro y dos descabellos.

El sexto se llamaba Clavetuerto y pesaba 610 kilos. Era un negro bragado, meano y gordo pero apretado de carnes, no acochinado:


Su juego en varas resume un poco lo que fueron estos aguirres: buen empuje en el primero pero sin terminar la faena porque decide soltarse; no pelea en el segundo y galopa en el tercero pero al recibir una señal, se repucha y se va. La imagen es del primer puyazo, cuando se llevó el caballo hasta las tablas:


En el segundo tercio sacó la lengua, se orientó y se dolió. Fue el preludio de su rendición total con armas y bagages porque decidió que no iba a pelear. Se refugió en tablas, colocándose por momentos casi amorcillado, y llegó a echarse sin que podamos justificarlo.

Lo levantaron para que Gerpe, que es buen estoqueador, diese un sainete con un golletazo sin soltar, dos pinchazos escupiéndose y el de Aguirre que se echa por segunda y definitiva vez.



Fin de fiesta con sabor agridulce. Dulce por la dulzura de los saltillos, un poco menos el entrepelado. Agria porque los aguirres fueron malajes y no mostraron la atenuante de la casta mal que pese a la legión aguirrista. No podemos salvarlos con aquello de 'mansos encastados'. Resultaron mansos descastados y pensamos que sin paliativos.

En la tertulia tras la corrida se suscitó el debate de si todos los toros merecen entrar tres veces al caballo cuando hay muchos que en el segundo están ya vistos. Eso sería lo que nosotros hemos denominado por aquí caer en el pegapuyacismo.

El presidente Ferra fue inflexible y dijo que no debemos ceder un ápice ante los taurinos porque si no terminaremos convirtiendo el primer tercio en el trámite que ya es en la mayoría de plazas. Estuvimos presentes en el sorteo y dejó claro a las cuadrillas que no cambiaría el tercio si el toro no había ido tres veces al caballo. Tuvo que aguantar la chulería de algún resabiado banderillero, acostumbrados como están a hacer lo que les da la gana con total impunidad.

Nuestra opinión es que estamos cogidos entre dos fuegos: el peligro del monopuyazo español y el de insistir en hacer ir al caballo a toros que realmente no lo merecen. Lo que sucede es que damos la razón al presidente en que el primero de estos peligros es nefasto porque supone el fin del primer tercio y ante eso no habría que ceder lo más mínimo .

Saludos cordiales desde Amélie-Les-Bains. Rafa.





3 comentarios:

  1. En la entrada anterior un amigo lector nos planteaba esto que responderemos por aquí:

    "Amigos del blog ¿ven posible reformar el reglamento o reglamentos necesarios para que los picadores sean contratados por el organizador del festejo y no por los toreros? Quizás así cambiaría un poco la suerte de varas"

    Esta cuestión la podría responder con mucho más conocimiento cualquiera de los miembros del Club Taurino 3Puyazos. Ellos han tenido problemas reglamentarios cuando han querido vetar a algún picador y han tenido que sufrir la negativa a anunciarse de algún torero cuando le han dicho que cambiase de picadores para venir.

    La conclusión es que esa solución que propone usted no hay duda de que podría ser positiva pero me temo que va a ser pedir uvas a la higuera.

    Saludos

    ResponderEliminar

  2. Gracias por las crónicas, casi instantáneas. El primer toro de Dolores Aguirre entró cinco veces al caballo sin emplearse y casi rehuyendo. Pero entró. Fue raro, raro. Con sus más y sus menos, disfruté mucho de una corrida con tantos detalles, aunque no pueda atender a todo, y menos con una inglesa colgada de mi brazo cuando el toro enganchó a Castaño. Por cierto, tengo anotado que me gustó el primero de Saltillo, aunque no recuerdo por qué.

    El primero de Dolores Aguirre pesaba 590 kilos, si no recuerdo mal. Y si no vuelvo a recordar mal, es lo mismo que pesaba el primero de Cebada Gago del otro día en Pamplona. Busquen fotos y comparen.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las crónicas son casi instantáneas a base de irme a dormir a la una y levantarme a las cinco y media.

      El peso de ese toro fueron 575 kilos. Ya que estamos anotaremos el peso de todos: 555, 500, 520, 575, 600 y 610.

      Saludos y fue un placer conocerlo personalmente

      Eliminar

LOS USUARIOS DE IPHONE PUEDEN ENVIAR SUS COMENTARIOS SIN PROBLEMAS IGUAL QUE LOS DE ANDROID.