Le tocaron dos saltillos desorejables y los desaprovechó tristemente. Lo vimos sin recursos, sin afición y quedando en evidencia ante sus dos compañeros, que cortaron una y dos orejas respectivamente.
La corrida de Moreno, no sacando la mala idea que añoramos tanto en esta vacada, nos dejó relativamente satisfechos.
Cumplieron en el caballo a pesar de ser mal picados, murieron todos con la boca cerrada y fueron los seis aplaudidos en el arrastre. Hubo un total de trece entradas al caballo. Demostraron nobleza en la muleta pero sin ser tan chochones y aburridos como otras veces. Respecto a la presentación fue correcta para esta plaza en cuanto a que vinieron bien comidos. Respecto a los pitones, al final de la corrida unos decían que sí y otros que no tanto. Ya saben a qué nos referimos y podrán opinar ustedes cuando vean las fotos.
Protagonizaron cuatro desarmes. El problema es que el primero de ellos fue a Venegas en el recibo de capa al primero de la tarde y eso provocó la psicosis inevitable que produce el hierro de la rueda del marqués. Y aunque después no hagan ni un mal gesto como fue el caso de estos seis, es igual, los toreros tienen metido en su cerebro que lo de Saltillo les da miedo y quedan atrapados por esa psicosis. Sin ella, con otros diestros y en Cuéllar, hubiera sido un festejo de seis orejas como mínimo.
VENEGAS. Era su segunda corrida del año. Su primero se llamaba Cazarrato y era un cárdeno oscuro, bragado, meano, cornidelantero, carifosco y extrañamente badanudo:
Lo puso dos veces al caballo donde cabeceó y salió suelto, además de llevarse una carioca. Vino con una muy buena cuadrilla. Parearon aseadamente Murillo, dando el pasito de más, y Tornay, mientras bregaba Otero:
El toro le pegó dos arreones de inicio pero Venegas no le giró la cara. Era noble pero no tonto y se ceñía aunque con el problema de que en cuanto veía los chiqueros se refugiaba allí. Era la primera vez que el maestro toreaba aquí y alguien debería haberle informado de la querencia que desarrollan en esta plaza con el encierro:
Dejaremos la cosa en tablas. Lo mató de una estocada entera, arriba, pasada, clavando a capón y saliendo con la taleguilla rasgada por ese pitón derecho que ven. Oreja de Cuéllar:
Su segundo era este cárdeno, cornicorto, alto de agujas y anovillado. Tenía también una badana sorprendente:
Protagonizó un buen empuje en el caballo a pesar de su poca presencia y Tossello estuvo bien, sin apretar aunque marrando en el segundo.
Con banderillas ahora anduvieron muy airosos Otero, también con el pasito, y de nuevo Tornay:
El torillo conservaba un buen brío a pesar de su desgaste en varas. Era de tres tandas buenas y a matar pero Venegas no se aclaró y encima volvió a ser incapaz de dominar la querencia del toro hacia los adentros:
Al final el animal acabó aburriéndose, igual que nosotros. Estocada honda muy defectuosa por tendida, caída y atravesada, que bastó:
GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era este cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco y carinevado. Tenía culata de hombre y a la vez cara de niño:
Sangüesa le pegó una buena zurra, siempre trasera, baja y contraria, barrenando muy a su sabor. Vean por dónde sangraba, casi por el costillar (o sin el casi):
En el segundo tercio esperaba por el pitón derecho como si fuese un toro de Guisando y eso lo vio el maestro, que salió con la faena hotelera, la que empieza siempre con derechazos, y por consiguiente se le vio lleno de precauciones. Como es habitual anduvo premioso, dejando pensar demasiado al toro.
A pesar de ello el de Saltillo era noble y tenía ganas de ser bien toreado. Se murió con ellas porque Gómez no hizo nada, como no fuese dudar constantemente.
A la hora de matar no podía armarse ya que el animal estaba sin torear y se le arrancaba cada vez. Al final, estocada caída con hemorragia:
El quinto era un cárdeno, astracanado, con pelota y apretado de carnes:
El pobre animal cometió el error de irse al reserva, que era otra vez Sangüesa y allí cobró una carioca recargando. Luego el maestro lo puso dos veces más con Aguado no para lucirlo sino para que quedase bien cocido. En el cambio de tercio el pobre sangraba como un cochino por detrás del brazuelo.
Lidia nefasta de una cuadrilla muy deficiente. Salió Gómez andando hacia atrás y el toro se puso a gazapear. Una aficionada le gritó desde el tendido: ¿vas a torear hoy o no? La respuesta fue que no y eso que miren cómo metía la cara el de Saltillo. De paso vean el agujero que le había hecho el picador navarro:
Es un milagro de la genética que embistiese así tras semejante maltrato aunque no sirviera para nada. Ya decíamos al comienzo que este diestro está sin sitio desde hace ya demasiado tiempo. Sablazo bajo y contrario en el costillar, que puso una adecuada rúbrica a su muy mala actuación. Da la lamentable impresión de que le acierta en el boquete del picador y el estoque entra como en mantequilla:
CASTILLA. Su primero era un cárdeno bragado, meano, axiblanco, rabicorto, silleto y bien armado, sin exageración:
Lo picaba Caballero, el hombre que mató a Cigarrero, pero esta vez dosificó el castigo aunque le dio al túrmix y clavó bien trasero. Cervantes hizo una brega excelente ganándose el sueldo porque el toro apretaba mucho para adentro. Fue lo mejor de la tarde:
El diestro brindó a los de 3Puyazos, quienes tienen a su disposición la sección de comentarios para confirmarnos si en su largo speech les pidió perdón por haber matado en el caballo al que probablemente haya sido el mejor toro de Dolores Aguirre lidiado este año. Era el Burgalés melocotón, recuérdenlo aquí.
Como decíamos, el toro quería madera pero cuando embestía lo hacía de dulce. Castilla anduvo despegado, siempre muy por debajo de la calidad del toro.
Pinchazo sin fe y estocada perpendicular y desprendida tirando la muleta. Siete cachetazos:
El último era un negro entrepelado y playero, que no parecía muy en tipo como pueden comprobar:
Recibió una carioca realmente asquerosa en la primera entrada, cuyo inicio ven abajo, más una señal en la segunda. La cuadra era de De Pedro:
Cervantes puso el mejor par del festejo:
En la muleta el toro era un carretón que no miraba más que la tela, para que luego digan los taurinos esa sandez de que con esos cuernos no caben en la muleta. Y hay aficionados que todavía se lo creen...
Ahora Castilla pudo torear de salón... pero de su salón, que no es especialmente artístico. Observen en la imagen cómo se relame de gusto cayendo en el amaneramiento:
Se perfiló sorprendentemente lejos, como Esplá, pero fue para matar recibiendo. La espada no cayó mal, sólo un poco desprendida, y él apenas se movió en el embroque. Fue lo mejor que hizo en toda la tarde. Disculpen la mala calidad de la segunda foto pero es que nos cogió de improviso al recibir. Dos orejas de las que la segunda sobraba a pesar de lo que dijese el asesor, que no tendría que decir nada:
¿Sería este toro pastueño el que más gustaría al ganadero? Esperemos que no. Nosotros echamos en falta un poco de mala idea en el ganado. Decimos un poco y no un poco más porque no hubo ninguna. Puestos a que los toreros tengan tanta psicosis y vayan con tantas precauciones, mejor para el espectador que Moreno nos sirva la salsa condimentada con picante.
Saludos cordiales desde Carbonero El Mayor, donde El Juli de novillero recibió esa cornada de espejo que le han visto tantas veces en la cara. Fue poniendo un par de banderillas.

Terminadas las Corridas Generales de Bilbao podemos confirmar, salvo que alguien me corrija, que Dolores Aguirre no lidiará más toros en lo que queda de año.
ResponderEliminarPor tanto, podríamos decir que, efectivamente, ese melocotón es/sería el mejor lidiado por esta ganadería en 2026 (o por lo menos para mí).
Muchas gracias a Encabo, Juan de Castilla y Borja Lorente.
Como abonado a 3 Puyazos, por mí que no vuelva en 2027 a pesar del brindis ese. Los gestos haciendo bien las cosas en el ruedo.
Totalmente de acuerdo contigo, Jon. Juan de Castilla se cargó en el caballo a aquel Burgalés de Dolores Aguirre.
EliminarA los dos:
EliminarEstoy convencido de que todos los que estuvimos ese día en la plaza no queremos volver a ver a Castilla en esa feria ni en pintura y creo que eso incluye a los miembros del club 3Puyazos.
El problema es que llegará el día de confeccionar los carteles y Castilla se ofrecerá y como es muy complicado conseguir toreros que quieran matar toros de primera en una plaza de tercera, mucho me temo que más pronto que tarde lo volveremos a ver allí.
Saludos
Buenos días, Rafa. Me da la impresión de que la ganadería de Saltillo debería tener más malas ideas que los toros que se lidiaron en Cuéllar el domingo, no me esperaba a los Saltillos tan nobles, teniendo la fama de toros geniudos y fieros, como aquel Cazarratas que lidió Sánchez Vara hace diez años en Las Ventas. La presentación, según las fotografías, me parece buena y válida para una plaza de tercera como Cuéllar, aunque me da a mí que esos pitones están sospechosamente romos. Pienso que Gómez del Pilar debería replantearse su trayectoria, porque si sigue dando estos cascos y con esa infame cuadrilla de picadores como lo son Sangüesa y Pepe Agudo. A José Otero lo vi actuar como auxiliador en la novillada de rejones que lidió Felipe Bartolomé en El Bonillo, estaba bajo las órdenes del rejoneador practicante mexicano Rafael Ayala y dejó una bella chicuelina mientras el caballista cambiaba de jaco para la suerte de banderillas. De hecho, me quedé con buen sabor de boca viendo esa novillada por televisión, pues fue noble sin llegar a la bobaliconería y nunca abrió la boca ni dobló las manos. Saludos desde Ronda, escribe Raúl.
ResponderEliminarEl otro picador de Gómez del Pilar es Aguado, no confundir con los hermanos Agudo de Raso de Portillo.
EliminarMientras a este diestro lo contraten dos o tres veces en Madrid por temporada puede ir viviendo de esto aunque al final solo haga el pasillo seis o siete veces en total.
Saludos
Subió Alfonso Ibarra un vídeo del brindis de Castilla a Twitter, aunque solo de la última parte
ResponderEliminarMe dio la impresión de que cuando el diestro iba hacia allí se pensó que el brindis era para él.
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