lunes, 7 de septiembre de 2026

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2026. MONTEALTO: POCA MIGA

Una amable lectora nos enviaba ayer un comentario preguntando si íbamos a decir algo sobre la feria de Villaseca. La verdad es que no estábamos siguiendo nada pero nos picó la curiosidad y vimos que se anunciaban novillos de Montealto.

Como en el mercado ganadero actual esto es lo más interesante de Domecq con diferencia, no nos dio ninguna pereza ponernos a ver el festejo. Sin embargo, la novillada fue un paso atrás de Montes porque en general le faltó un poco de raza. Tampoco tuvo fondo y en el caballo sólo hubo un par de ejemplares que bravuconearon, el resto, de trámite. El panadero trajo un pan mal cocido que en lugar de tener la calidad de los que cuecen en El Molino de Carbonero El Mayor parecían rebanadas de pan Bimbo.

Lo grave fue que algunos eran la primera rebanada de ese pan Bimbo por los pitones tan impresentables que exhibieron. Alcalde, con el palique que usted tiene a ver si nos explica qué es esto:



Nadie diría que esa imagen pertenece a la afamada feria de Villaseca de La Sagra, donde Felipe Garrigues decía que era bueno que los novilleros viniesen para que se diesen cuenta de que los toritos nacen con puntas en los pitones. Pues ayer no pudieron darse cuenta de esa circunstancia.

Lo que se vio de Alcurrucén en los corrales sí que viene en puntas, observen abajo. No obstante, estén atentos quienes vean esta novillada mañana a ver si siguen limpios cuando se lidien porque no sería el primer ni el segundo sitio de España donde los toros corren el encierro en puntas por la mañana y salen aplatanados por la tarde. Ustedes no se hacen idea de hasta dónde llega la golfería en el submundo de los taurinos (recuerden esta entrada). Y siguen disfrutando de total impunidad. 



Los novilleros estuvieron tan olvidables como los novillos cuyo juego fue este: primero, distraído y con poca codicia; segundo, falto de raza; tercero, pronto y humillador; cuarto, el mejor de los seis fue desaprovechado; quinto, desfondado y sexto, inválido, rebrincado y rajado.




CAPDEVILA. El gaditano de apellido catalán se fue a porta gayola en su primero, un colorado oscuro, listón, ojo de perdiz, rabilargo y bocidorado, que estaba bien comido y tenía el pitón izquierdo astillado:



Primer novillo y primera carioca con marronazo previo. En la segunda entrada se repite el marrón pero el novillo huye al hierro para evitar la encerrona. Se ganó bien el sueldo este piquero pinchando uvas.

En la muleta embistió pegando ciertos arreones, con estilo feo pero sin mala idea. Capdevila aguantó las miradas en un trasteo siempre muy desangelado. Observen el pitón izquierdo ya despitorrado a esas alturas de la lidia:



Pinchazo saliendo trompicado por no cruzar y estocada contraria perdiendo avíos y contumaz en el error de entrar en la suerte equivocada. Observen la reacción del toro que se repitió ambas veces y no lo prendió porque Dios no quiso:



Su segundo era negro, listón, de balano muy peludo, sin cuello pero con hechuras de toro:



Pegó al picador un batacazo de bravo protagonizando uno de los empujes con más poder que hemos visto este año. Fue lo único bueno del plúmbeo festejo. En el segundo galopó pero tras el topetazo contra el peto se derrumbó con las cuatro patas.



En banderillas respondía a los estímulos haciendo albergar esperanzas. Inicio fandista de hinojos. Después el novillo confirmó esas esperanzas porque era de triunfo gordo por noble, repetidor y fijo. Encima humillaba tanto que hincó los pitones en el piso y a punto estuvo de lesionarse en el cuello:



Capdevila se puso de perfil y su toreo nos provocó somnolencia. El novillo debió de aburrirse tanto como nosotros y decidió pararse viendo que no valía la pena seguir embistiendo. Volvió a demostrar que no sabe matar, tirando la muleta y yendo a topar con el toro. Luego dejó una estocada extraña, contraria, perdiendo la muleta otra vez y siempre sin cruzar, lo que tarde o temprano le dará algún disgusto gordo:




CHRISTIAN GONZÁLEZ. Su primero era negro listón, basto de pezuñas, bajo y que tenía unos pitones que hacían poco honor a lo que siempre pontifica el alcalde. Ya nos entendemos:




Se quiso quitar la vara y se fue al pecho romaneando. La imagen parece de toro bravo pero fue más de bravucón. En el segundo confirmó nuestra impresión y huyó al hierro:



El toro se fue poniendo tonto de manera que las banderillas cayeron sobre él como llovidas del cielo. Acertó González en dejarle la muleta puesta para que no viese otra cosa que la tela. No nos gustaron ni sus muecas ni que sacase la barriga.



El animal perdió fuelle enseguida y le obligó a rectificar constantemente la posición. Otro que no sabe matar. Estira el brazo en plan Padilla como queriendo clavar antes de llegar a jurisdicción. Así pegó quince pinchazos muy malos, entrando sin fe y sin cruzar, más este bajonazo yendo ya a los blandos con descaro:



El quinto era negro, bragado, listón, cornidelantero y que dio la impresión de salida de no ver bien de lejos por los dos topetazos que se pegó contra la madera:



Barrenada trasera de la que se suelta con toda lógica y en el segundo se repucha. Hizo hilo en banderillas y en la muleta se venía de lejos pero luego topaba como si se le acabasen las ganas de embestir al llegar a la tela.

Sacó la lengua en la segunda tanda y empezó a blandear de remos y a pararse. Nada. Estocada casi entera, milagrosa porque clavó quedándose en la cara, sin cruzar, alargando el brazo y saliendo de allí no sabe ni cómo.




ENRIQUE GARCÍA TORRES. Su primero era un castaño oscuro, ojinegro, bragado, meano y también muy sospechoso de pitones. 'No es muy aparatoso por delante' dijo De Blas, que ve lo mismo que nosotros pero no puede hablar claro porque iría a la calle:



Puyazo musical con mal estilo y saliendo suelto. Segundo galopando pero volviendo a cabecear enloquecido. Serrano puso este buen par dando una lección al injustamente aplaudido Adalid, quien hace años que no cuadra en la cara:



El animal repetía, era pronto y humillaba. García no se dejó avasallar ante un novillo que exigía una cierta firmeza y no dudar. El problema es que su mano iba un poco suelta y el torito se dedicó a soltar la cabeza desluciendo todo.



Arrimón final antes de una estocada a capón, que asomó, seguida por un descabello. 

El sexto era negro listón, cornidelantero, muy blando, al que recibió de rodillas en tablas:



Se afligió enseguida en el caballo porque quería pero no podía. Capotazos al cielo de Adalid para que el animal no se derrumbase.

García pegó pases en línea y quedó todo deslavazado por la descomposición de la embestida. Nada, trasteo pesadísimo, demasiado largo. Estocada ladeada, trasera y contraria intentando jugar bien con los brazos y después otra pasada más cuatro descabellos. Fue la única suerte suprema ejecutada medio decentemente de toda la tarde. Medio...



En resumen, estos tres novilleros a estudiar y el ganadero, que esté más atento a lo que hacen a sus toros cuando él se da la vuelta (suponiendo que se la dé).

Respecto al alcalde Hijosa, a ver si vigila qué pasa con los pitones en una plaza que siempre presumió de limpieza córnea y en cambio ayer mostró bastante suciedad.  



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


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