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lunes, 13 de julio de 2015

CÉRET DE TOROS, 2015 (2): DOLORES AGUIRRE
 
ESPEJISMOS EN CÉRET

Fracaso total de Dolores Aguirre en Céret. Fue una tarde de espejismos. Los toros acudieron 22 veces al peto pero siempre cabeceando y saliendo sueltos, incluso varios huyeron al sentir el hierro. Gran espejismo.

Y, oiga, ¿no se astillaban los toros con fundas? Pues aquí se astillaron todos excepto el sexto y no llevan fundas. Otro espejismo. Oiga, espere, ¿no eran los toretes del monoencaste los que sacaban la lengua a mitad de faena? Pues aquí la sacaron, y bien visible, cuatro (2º, 3º, 5º y 6º). Nuevo espejismo.

Y, por último, si decimos que fue un recital de mansos, ustedes pensarán que siendo esta ganadería la cosa tendría su interés ¿no? Pues nuevo espejismo: aburrimiento total. Esta foto no fue una excepción, por eso la ponemos:


Como decimos, fracaso sin paliativos del hierro de Constantina. Esta foto de abajo es otro espejismo porque casi ninguno derrotó en los burladeros de salida (sólo cuando los subalternos los provocaron alevosamente). Por cierto, el carpintero de la plaza, gran aficionado, además de poner el hierro lidiado añadió el año de antigüedad -no se ve en la foto porque estaba arriba a la derecha-:


Estos fueron los toros, bien presentados. Parece que hubo que remendar la corrida porque alguno se hirió en los corrales, razón por la cual se restringió la vista de los toros en los corrales como era habitual -el año pasado se mató un escolar y lo atribuyeron a los nervios de los toros con el público mirando-:



 
Vean que de Dehesa Frías también vino el camión de la carne, 'Carafea', 620 kilos:



 
ROBLEÑO. Toreaba en casa. A su primero, un manso chirle y rebrincado, lo toreó con oficio, todo con la derecha, bastante alejado y adornado todo con sus irritantes gritos. Véanlo con su gigantesca muleta:


Cobró una estocada trasera bien ejecutada:



En su segundo, el de los 620 kilos, vimos lo mejor de la tarde. Era un manso de carreta y Victoriano García lo persiguió por el ruedo para picarlo en el platillo. Y es que sentía el hierro y huía ¡pero a toriles! Sorprendió Robleño echándose la muleta a la izquierda, no sabemos qué vio porque el toro era igual de inútil por los dos pitones. Nada que reseñar, media en su sitio y descabello.

Aquí estaba Raúl apuntando el mal comportamiento de los toros y pasando novedades luego a Fernando Pizarro (suponemos que le decía '¡que suerte tienes de no haber hecho mil kilómetros para ver esto!'):

 

AGUILAR. Parece que remonta el vuelo tras la pesadilla del año pasado en Las Ventas con los victorinos después de la cual no levantaba cabeza. A su primero hubo que cazarlo con una carioca totalmente justificada. Como el toro era reservón, en la muleta arreó un tanto y Aguilar se lo fue echando afuera. Pero el toro no se revolvía sino que se iba distraído, era algo desesperante. En banderillas se vio que el pitón medio bueno era el izquierdo pero como la faena la traía del hotel, hasta el final no se dio cuenta:



Trasera contraria y descabello. Observen que es contraria y también lo que les decíamos de los pitones astillados:


Su segundo era otro que estaba loco por irse a las tablas. Hizo este bonito recorte:



Además había cabeceado en el peto y huido en la segunda entrada, era distraído, iba con la cara alta, embestía a arreones y soltaba algún gañafón ¿Quién da más? Aguilar mostró valentía y buena disposición arrancando pases hasta que casi lo prende. Media tendida, trasera y caída, tras la cual gritó '¡déjalo, está muerto!', cosa que dudábamos dado lo tendido y la mala colocación. Acertamos nosotros porque al esperar, hubo dos avisos y al final necesitó dos descabellos.



LAMELAS. Recibió a su primero de rodillas en tablas:



Seis veces fue al peto pero cabeceando y saliendo suelto. Fíjense que en el primer puyazo Jorge Martínez marró y no quiso clavar, dejando que 'Caracorta' embistiese patéticamente al caballo sin darle ningún problema ¡en el primer puyazo! ¡Un toro de Dolores Aguirre! Era para llorar...

Sainete en banderillas ya que el toro hacía hilo y Lamelas que porfió denodadamente porque el toro huía no a refugiarse en tablas sino ¡a barbearlas! Se van haciendo ustedes cargo de la tarde que sufrimos ¿verdad? Contraria desprendida y vuelta tras petición. Muy bien el palco al no conceder la oreja, cosa que nos valió una discusión con algunos franceses cuando vieron que aplaudíamos al presidente. La sangre no llegó al río.


El sexto fue el único que medio se dejó pegar en el caballo pero cabeceando y saliendo suelto como sus hermanos. Lamelas arrancó pases sin interés no por culpa suya. Y para que vean que los toreros saben perfectamente de qué van las trampas, su subalterno Rodríguez le decía desde el burladero '¡en línea recta!', o sea, que no rematase los pases en la cadera sino que aprovechase el viaje del toro para encadenarlos falazmente y así calentar -y engañar- al público (a nuestras queridas figuras no hay que decirles que hagan eso porque les sale de forma natural). Lamelas acabó poniéndose pesado y mató de media trasera caída y descabello. Esta foto es de la contraria a su primero:



Para el aficionado, tarde para olvidar. Para la ganadera, tarde para pedir una entrevista con las madres para ver de dónde ha salido ese nefasto comportamiento de sus hijos en Céret. Un amigo de Navarra nos dice que los buenos los guarda para Tafalla. A día de hoy, no apostamos ni un duro.

Lo mejor de la tarde fue la puesta de sol en las montañas del Rosellón ¡y para verla no había que pagar entrada!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







4 comentarios:

  1. Después de publicar la entrada hemos caído en que la ausencia de Fernando Pizarro en Céret podría deberse a que igual tendría secuelas del incidente equino que sufrió hace unos meses. Como le creíamos totalmente recuperado, nos hemos permitido la broma a cuenta de la llamada de Raúl. Si no es así, hacemos votos desde aquí por su pronta y total recuperación y le pedimos disculpas por habernos hecho los graciosos de forma desafortunada.

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  2. Muy de acuerdo en todo Rafa. Comentar sólo tres cosas:

    1. El 17 (segundo de la tarde) no me pareció mal toro. El mejor hecho, bajo, con cuello y engatillado. Peleó dignamente en el caballo y respondió cuando, por fin Aguilar le atacó gananándole un paso y quedándose para ligar. Había otro castaño chorreado que gustó mucho a las cuadrillas, creo que lo dejaron para sobrero y echaron algún limusin enorme de esos que salió.

    2. El primero de Lamelas, manso encastado, tampoco me disgustó del todo. Un poco Cantinillo, pero con mucha menos casta. Estuvo bien Lamelas, para mi con ese toro.

    3. Muy mal lidiada la corrida ante la pasividad general de Fernando Robleño que estuvo ausente (para mi) como jefe de lidia. Destacar a Joselito Rus con los palos, extraordinario. Y hablando de Robleño, por cierto, que bien ha matado toda la feria.

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    Respuestas
    1. De acuerdo en el punto 3 aunque la pregunta es ¿quién ejerce hoy en día de director de lidia? Sí, un detalle: en la de Fraile, Sánchez Vara se preocupó rápidamente de retirar el toro devuelto.

      No estoy de acuerdo en el punto 1. Precisamente la foto que abre el post es de ese toro huyendo del caballo. Yo apunté: 1º, Va al relance y sale huyendo (la foto); 2º, Carioca justificada y sale suelto; 3º, Arreón de manso pero sale suelto tras haber recibido lo suyo, eso sí. A mi entender, no me parece una pelea digna.

      Y respecto al primero de Lamelas, sólo ver cómo en el primer puyazo se quedó empujando tristemente sin la vara, ya fue para echarse a llorar. Y que fuese seis veces al caballo denota que recibió picotazos y salía suelto cuando no huyendo. Digamos que 'Cantinillo' daba miedo y este 'Caracorta' daba pena.

      Respecto a los banderilleros, yo noto que en Francia los subalternos se esfuerzan más en hacer las cosas bien -también estrellan a los toros y hacen sus triquiñuelas, pero en general se muestran más dignos que en España-.

      Saludos y gracias por discrepar, me obligas a repasar las notas e intentar justificar mi opinión.

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    2. Leo por ahí a algún francés que insiste en que el segundo era un manso encastado. Recuerdo algún buen aficionado madrileño que a la salida también me hizo notar que el segundo no había sido malo del todo.

      Pues no puedo estar de acuerdo por lo que he puesto de su comportamiento en varas y porque tras cada muletazo se iba distraído en dirección a tablas. Huir del peto al sentir el hierro y salir distraído con la cara alta tras cada muletazo -sobre todo por el derecho, que era el menos bueno- eso, para mí, es de manso descastado.

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