Conociendo a Moreno Silva tiene que llevar hoy un enfado monumental al ver cómo se desperdició una corrida suya más que toreable. Eso en privado, claro, porque en redes es probable que se la coja con papel de fumar.
El problema fue que sus toros se las vieron ante una terna absolutamente inoperante, que anduvo en muchos instantes a la deriva y que en ningún momento supo resolver las lidias que planteaban los toros. Y eso que no hubo ningún Barrabás.
Vimos cuatro de los toros que viajaron a Céret el año pasado y que no se pudieron lidiar por el aguacero. De entonces eran todos los de Madrid menos el segundo. Entró uno de Couto ya que dos de los saltillos aprobados se habían herido en corrales.
La corrida dio una media de 570 kilos. Todos murieron con la boca cerrada y ninguno dobló las manos. Su juego fue este: primero, se apagó; segundo, orientado y rajado pero sin peligro; tercero, galopador y con fijeza, Castilla ni lo vio; cuarto, con poder, se fue sin torear; quinto, de Couto de Fornilhos, manso rebrincado y sexto, boyante, también se fue sin torear.
VENEGAS. Fue quien tuvo aquella polémica con el ganadero hace unos años. Su primero era cárdeno, bragado y gargantillo, bien encornado. Las fotos son del maestro Moore:
Barrenada trasera de Tossello indigna de él, muy mal. El toro se repucha en el segundo, con la sangre manando por detrás del brazuelo. ¿Qué pasa, Luc?, ¿quieres picar más en España o qué? Observen la carnicería:
Boca cerrada y mirada inquietante del toro, que pegaba arreones. Venegas lo toreó rematando atrás para quebrantarlo y debió de hacerlo porque en la tercera tanda el animal se quedó vacío.
No se le notó la inactividad. Fue la única medio faena medio aceptable de todo el festejo. Casi entera, pasada, perdiendo avíos por el gañafón:
El cuarto era cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco y casi playero:
Primer puyazo sin castigo y segundo repuchándose como ven. Venegas pidió el cambio y el toro estaba crudo:
Fernando Sánchez, mal:
Iván García, bien en este segundo, con el toro apretando:
En la muleta el de Saltillo confirmó que estaba entero. Encima Venegas erró y no lo castigó de inicio como debería. La consecuencia de todo este despropósito de su lidia fue que el toro se hizo el amo sin que el diestro pudiese meterlo en cintura de ninguna manera. Cuando un toro de esta ganadería no se siente toreado, ya puedes llamar a Lagartijo.
Victoria clara del saltillo por K.O. técnico. Casi entera, trasera, con telonazo y sin cruzar, más descabello. Por supuesto que no era una estocada corta, como se inventó Javier Vázquez, quien por cierto nos aburrió por televisión con su verborrea inane que no aporta nada:
LEAL. Su primero tenía menos presencia, muy degollado, con poco morrillo, se tapaba un poco por la cara:
Recibe una buena zurra empujando con la cara alta. En el segundo se suelta antes de que le hagan tres agujeros.
Se había orientado en banderillas pero Leal salió con la intención de tratarlo como si fuese un torillo comercial. Su inicio roquista tuvo valor porque el toro no era claro.
Luego se puso de perfil y toreó en línea pero el toro estaba pendiente de irse de naja y ese tipo de faena fue totalmente inadecuado.
Estocada tendida, ejecutada a la carrera tras perfilarse en Rascafría. Perdió la muleta y pegó su recurrente salto olímpico:
El quinto era el de Couto de Fornilhos, negro mate, sin cuello, abueyado, muy abanto, bien encornado:
Huye al hierro tres veces. El reserva le dio para el pelo mientras empujaba con un solo cuerno. El presidente no quiso cambiar un tanto absurdamente. Quinta entrada y se va al momento. ¿Para eso aguantó el tercio?
Buenos pares de Barrero, con mucho riesgo ambos pero acogidos gélidamente cuando debió saludar. Es el problema de no ser uno de los consentidos en esta plaza tan caprichosa:
El portugués era catedrático en calamocheo y desarmó al diestro con violencia a las primeras de cambio.
Se cansó pronto y empezó a topar de manera descastadilla. Nada, un trasteo que se nos hizo eterno. Estocada caída:
CASTILLA. Su primero era cárdeno, bragado, meano, axiblanco, lucero, caribello, nevado y veleto:
Empuje inicial pero dimisión rápida al notar lo mal que le estaba pinchando De Pedro. En el segundo, buen galope lejano para recibir una carioca trasera de la que se suelta. Lástima no haber visto otro galope todavía de más lejos pero estamos en Madrid y la verdad es que nadie lo reclamó.
Muy buen primer par de Cervantes de lo mejor visto hasta ahora. En el segundo se alivió.
Se puso de rodillas en el platillo en un inicio valiente pero inadecuado para estos toros ya que no van toreados. ¿Esto es lo que le recomendó Encabo?
El animal se venía de lejos pero cuando llegaba al engaño calamocheaba un poco. Castilla echó la pierna atrás y dio igual que torease de rodillas o de pie porque no lo llevó toreado en ningún momento. Estuvo muy por debajo del toro, que siempre embistió fijo en la muleta. Vean el hocico:
Una pena y un desperdicio pero todos conocemos las limitaciones del colombiano aunque nos quieran vender motos sin ruedas. Aburrió tanto al toro como a nosotros, a partes iguales.
Entera habilidosa en buen sitio, con telonazo y perdiendo la muleta:
El sexto era otro cárdeno, el mejor rematado de la tarde para nuestro gusto. Se enteró enseguida de los capotes:
Lanzada en el lomo del hombre que mató a Cigarrero. El toro quiere pelear pero se encuentra con la barrera. Luego escarba, tardea, va, cabecea y vuelve a cobrar muy trasero. Esto fue un buen puyazo para el verborreico Vázquez:
Buena brega de Cervantes enseñando la gran humillación del toro, otro que llevaba el morro por la arena. Visto lo que pasó después, seguro que Encabo en la furgoneta le pegaría la bronca por haber dejado en evidencia al maestro.
Es que pasó lo que decíamos antes de las limitaciones de Castilla. No supo cómo meter mano al tal Meloso. Para los televisivos, la culpa era del toro, que se aburría según Vázquez. Que no, hombre, que no confundas a los espectadores tapando al diestro, ¡que fue él quien nos aburrió a nosotros!
Tras pegar cuarenta pases, pero ni uno bueno a un toro que era un saltillo de los muy potables, se perfiló para clavar una honda ladeada que escupió. Después: pinchazo, corta escupida, pinchazo sin soltar, otro malo y una honda caída con la que echó por fin el telón al sainete.
Mal Castilla, sin paliativos a pesar de que los televisivos no pararon de taparlo a cuenta de su pasada lesión. Tiró a la basura dos toros de oreja y en Las Ventas. Pero mal también los otros del cartel, no salvamos a nadie de la quema. Bueno, salvamos a Cervantes por su brega y a Barrero por sus dos pares arriesgando el físico.
Ya que cuatro de estos cinco saltillos tendrían que haberse lidiado el año pasado en Céret, ¿hubiera hecho algo más la terna anunciada en Francia? Recordemos: Solera, Damián Castaño y Cristóbal Reyes.
Una cosa está clara: hacer menos que los tres de ayer en Madrid es prácticamente imposible.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.























Excelente crónica, así lo vimos desde la plaza. Toros por encima de los toreros. Interesante corrida de Saltillo, para lo que hoy en día puede verse yo no me aburrí. De Leal no esperaba nada, Castilla francamente mal, de preocuparse. Venegas bien con su primero. En general se pico mal a la corrida y no nos la enseñaron. En fin. Fuerte abrazo. G.
ResponderEliminarGracias, me alegro de que viésemos lo mismo porque otra cosa me hubiera extrañado.
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