Dudábamos en Sevilla sobre si Pablo Aguado no sería hijo del Faraón de Camas. Nos preguntamos ahora si Diego San Román no será el hijo de Diego Puerta en lugar de Óscar San Román. El novillero nació en noviembre de 1995 y Puerta murió en 2011, o sea que cualquiera sabe.
Lo decimos porque hacía mucho tiempo que no veíamos un valor como el que demostró este mexicano. No hizo ni un aspaviento, ningún mohín, ninguna mueca. Se mantuvo impertérrito durante toda la tarde mientras los toros le pegaban. No es de los que muestra su sonrisa al público para buscar su complicidad (como El Fandi, Escribano, Espartaco o Román). Tampoco es de los que se descaran tras una tanda como si fuesen futbolistas (como Ureña o Luis David). Nada de eso, pertenece a la estirpe de los toreros serios, que no ríen ni hacen muecas, como Chacón, Curro, El Viti, Antoñete...o Diego Puerta.
Resultó cogido tres veces, dos en su primero y otra en su segundo. La última vale por cinco ya que el toro se lo pasó por los pitones varias veces saliendo milagrosamente ileso. Esta foto es espeluznante:
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| FOTO: Julián López |
La novillada de Fuente Ymbro fue pareja de tipo y muy correcta de hechuras. Los que dicen que las buenas hechuras llevan implícito el buen juego del toro pudieron comprobar que eso son milongas. Fueron todos mansitos pero sin peligro a pesar de las volteretas de San Román. En el caballo su juego fue muy deficiente y en la muleta todos se comportaron con cierta aspereza que no llegó al genio. Si llegan a sacar genio de verdad, la novillada habría sido mucho más interesante porque dicen que el genio es la casta mala y lo de estos novillos no llegó a casta, ni buena ni mala. Dieron una media de 504 kilos.
Mención aparte merece la insoportable radio macuto de los subalternos de Juanito y de Grande. No pararon de darles instrucciones mareando a los chavales y a nosotros. Ahí va una colección que fuimos apuntando a vuelapluma:
"¡Coloca!, ¡pierna!, ¡llévalo!, ¡párate!, ¡suave!, ¡mímalo!, ¡pasa!, ¡al morro!, ¡puerta!, ¡otra más!, ¡bieeeen!, ¡paso!, ¡p'afuera!, ¡p'adentro!, ¡largo!, ¡vamos ya!, ¡medido!, ¡al pitón eso es!, ¡ponte de verdad!, ¡ahí va a ser!"
Insufrible ¿no creen? Añorábamos a un Gallito que les dijese aquello de 'cuando yo toree, usted se calla'.
JUANITO. El portugués se presentó con un precioso terno purísima y oro. No haremos mención en nuestra reseña al juego en varas de los novillos porque fue perfectamente olvidable. Sí destacaremos este par de Proenza claramente a toro pasado pero muy aplaudido y jaleado en televisión tanto por Muñoz ('¡qué buen par!') como por el locutor ('¡cuadró en la cara!'):
Pero esta gente ¿no se dan cuenta de que lo estamos viendo? Qué afán por engañar al aficionado y, en el fondo, despistarlo y maleducarlo.
El toro se venía 'amontonado', como dicen los taurinos y la palabra que le gritaban constantemente a Juanito era '¡puerta!', o sea, que se lo echase afuera en cada pase. Metió bastante pico y toreó despegado:
Dejó una trasera, desprendida y atravesada porque se salió de la suerte. Observen cómo tapa la cara al entrar a matar, es que avanza con la muleta girada sin ni siquiera el pudor de girarla en el último instante:
A su segundo le hizo un cambiado en los medios y el toro le golpeó el tobillo con un pitón. En éste sí que se colocó mejor y estuvo valiente sacándole pases a pesar de que se le coló un par de veces. No nos ahorró la pesadez de las bernadinas y terminó con un descabello tras esta estocada en buen sitio que no fue recibiendo sino aguantando:
ANTONIO GRANDE. Su primero fue este novillo de 508 kilos que en los corrales lucía majestuoso:
Arriesgó San Román en un quite por gaoneras ajustadas pero violentas y Grande respondió rematando el suyo con una media de rodillas que nos recordó al 'torerazo de Embajadores':
Así es como se refería a Lalanda la gran Olga Ramos cuando se disponía a cantar su celebérrimo pasodoble.
El toro casi se lo lleva por delante en un afarolado de rodillas en los medios:
El torete era insulso y Grande aplicó el destoreo que copia de sus mayores. Le reconocemos el valor de quedarse quieto para pivotar escondiendo la pierna. Pero ahí lo tienen, no hay diferencia con Perera, El Juli, Roca y tutti quanti:
Nos sorprendió el maestro Muñoz cuando al final de la faena decía que 'siempre ha dado el pecho y sus zapatillas siempre han apuntado al toro y no sólo en el primer pase'. ¡Anda! Tal como sospechábamos, se confirma que Muñoz sabe cómo hay que torear bien. Pero, independientemente de que Grande no hizo eso que dice, ¿por qué no nos recuerda lo de las zapatillas cuando vemos destorear a nuestras queridas figuras? Entonces se calla como un muerto. Insistimos en que nos quería dar gato por liebre una vez más, vean las zapatillas:
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| FOTO: Julián López |
Quiso recibir saliendo trompicado al no soltar la espada. Después, metisaca bajo y entera arriba sin puntilla con ovación incomprensible al novillo.
Su segundo fue otro toro soso y blando que se defendía pegando cabezazos como Santillana. Nada de interés incluídas las cargantes manoletinas. A la hora de matar dejó tres pinchazos sin cruzar en los que cantó la gallina porque el toro era de Guisando y exigía un volapié que no se atrevió a dar. Ahí no le dieron ningún consejo los del callejón, cuando ellos veían sus prevenciones lo mismo que nosotros.
DIEGO SAN ROMÁN. También vino con un bonito vestido, esta vez malva y oro. Lo primero a resaltar es que coge bien el capote y no lo lleva tan almidonado como la mayoría. Su primero se aquerenciaba en tablas y cometió el error de querer empezar la faena con un natural en los medios dejando que el toro se le viniera de largo. Como la salida era hacia chiqueros, el tren no paró en su estación sino que siguió hasta toriles y allá tuvo que irse el mexicano tras ser ninguneado por el novillo:
Siguió toreando sin haber encelado antes al animal por bajo, de manera que el de Fuente Ymbro se desplazaba totalmente a su aire embistiendo cuando le apetecía. En uno de sus arreones le prendió y lo derribó. La Virgen de Guadalupe le echó tres capotes. El primero cuando evitó una fea cornada en el recto:
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| FOTO: Julián López |
El segundo cuando tampoco le acierta en los genitales:
Al caer, estuvo a punto de torcerse el cuello. El tercer quite es en el suelo, donde el toro le busca el corazón y sólo encuentra la chaquetilla:
Se levantó sin mirarse, con una frialdad que dejó helados a los espectadores. Terminó la faena con las inevitables bernadinas y con una buena estocada, pasada y desprendida pero perfilándose bien aunque perdiendo la muleta y con degüello.
Ojo porque tuvo un nuevo susto cuando se confió ante el toro moribundo y éste le pegó un arreón final:
En el último estuvo muy bien Blázquez con los palos. El diestro se echó de rodillas en tablas tragando porque el toro no quería ir. Llegó a quedarse cruzado y veíamos venir una desgracia. Siempre con la seriedad y la impasibilidad en la cara, se levantó para torear como Dios manda, enseñando el muslo y con verdad. Dado que esto no abunda ni en los maestros consagrados, lo destacaremos adecuadamente. Vean el primer pase aunque presente mal la muleta:
Se gira para ligar pero no tiene intención de esconder la pierna para destorear. Las zapatillas irán en la dirección de las flechas:
Ahí está. Esa pierna izquierda la ha adelantado enseñando la femoral al toro en lugar de echarla atrás para aliviarse:
¿Se dan ustedes cuenta del riesgo que asume? No tiene nada que ver con nuestras queridas figuritas escondiéndose de la embestida para componer la figura aprovechando el viaje del toro. Esto deberían destacarlo en televisión y analizar las imágenes a posteriori para enseñar que en este toreo hay verdad y en el otro, mentira. Aquí sí que apuntan las zapatillas al toro:
Pues justo después de aquel último natural que analizábamos, el toro lo enganchó y lo zarandeó con los pitones sin dejarlo caer al suelo. Nuevamente acudió la Virgen al quite mientras el toro lo mantenía en el aire lanzando derrotes:
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| FOTO: Julián López |
Volvió a nacer cuando el animal lo enganchó por el abdomen en aquella foto tremenda que poníamos al principio:
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| FOTO: Julián López |
Nuevamente se levantó como si le hubiera arañado un gato. Todo el mundo quedó impresionado y ahí estamos de acuerdo todos, los del tendido, los comentaristas y los que lo veíamos por televisión. Pulsen aquí para ver su toreo y la cogida a partir del 3'21''. No contento con haber tentado a la suerte, se pegó un arrimón que se siguió con nervios porque se mascaba la tragedia:
Se tiró con rectitud dejando una entera desprendida perdiendo la muleta porque el toro se la pisa. Volvió a perfilarse a la distancia correcta, como ven:
Menos mal que no tenía que matar otro novillo porque es posible que la Virgen ya no tuviera más capotes para echarle. Nos dejó gratamente impresionados por su impasibilidad pero también preocupados porque algún día se hará daño. Lo que está claro es que, si nosotros fuéramos novilleros, no nos gustaría nada alternar con San Román. Pasa lo mismo que con Diego Puerta, quien obligaba a sus compañeros de cartel a darlo todo para no quedar en evidencia ante su extraordinario valor.
Recuerden lo que decía el niño sabio de Camas y que recordábamos aquí:
'El valor que ha tenido Puerta, sabiendo torear, no se lo he visto a nadie. Éramos íntimos amigos pero en la plaza éramos como dos lobos. Pero con el toreo de Puerta, con esos c... ¡era demasiado!'
Oiga, ya que tenemos al hijo del Faraón y al hijo de Diego Puerta, ¿no habrá por ahí un hijo de Camino y otro de El Viti?
NOTA FINAL: no viene a cuento pero queremos informarles de que este fin de semana murieron en Cataluña más de tres millones de animales. Fue en la fiesta del caracol que se celebra cada año en Lérida. Doce toneladas de caracoles fueron quemados vivos sobre planchas al rojo. Son los famosos 'cargols a la llauna', que luego se untan con allioli. ¿Alguno de ustedes ha leído alguna queja o denuncia de asociaciones animalistas? Si se llega a intentar organizar una corrida de toros en la plaza de Tarragona, a veinte metros de donde nos encontramos, se monta un cirio monumental, eso no lo duden. A nosotros no nos importa lo de los caracoles, igual que la fiesta del cordero, la fiesta del pulpo que se hará en Reus o una sardinada popular en el puerto de Tarragona. Pero la hipocresía y la incoherencia de los animalistas clama al cielo cuando miran para otro lado ante situaciones como éstas.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
Se dudaba sobre la presencia en la feria de Ferrera tras su misterioso accidente. Estaba claro que, si al final venía, el sentimental público madrileño le iba a echar una mano moralmente. Ese público para algunos tan duro, tan maleducado, tan intransigente, se deshace como la mantequilla y se te entrega sin condiciones porque es el más sentimental del mundo.
Tres orejas se llevó el extremeño. En el primero, si el presidente llega a conceder las dos de golpe en plan Matías, le piden el rabo. Pero el señor Ruiz estuvo impecable no concediendo la segunda en ese primer toro. El problema es que su seriedad inicial la arrastró él mismo por el fango al regalar la segunda del segundo.
La corrida de Zalduendo tuvo trapío y fue honda, seria y bien encornada pero también floja de remos. En el caballo se comportó con gran mediocridad y en la muleta fueron, en general, pan sin sal, desde el borreguete primero hasta el díscolo cuarto. Todos se comportaron distraídos y rajados. El millonario mexicano que es su amo actual estaba encantado de la vida al final. Él sabrá.
FERRERA. Fue obligado a saludar al cerrar el paseíllo para levantarle la moral tras su extraño percance que le podría haber costado la vida. Recibió a su primero con ese capote coreano que utiliza, tan grande como el de Manzanares pero en el extremeño queda peor porque es más bajo de estatura. Además, lo coge largo:
El toro no hizo nada en el caballo pero Ferrera homenajeó a 'El Orfebre tapatío' haciendo el quite de oro aunque con el capote al revés (Ortiz lo improvisó una vez cuando seguramente quería hacer gaoneras y el toro se le vino encima; por la noche quiso repetirlo de salón en su casa y no le salía). Consiste, para entendernos, en unas verónicas de espaldas, con el problema de que los brazos no tienen tanto juego como las normales. No son tapatías al paso porque en ese caso giraría él con la capa para llevar al toro con la cara fucsia y en cambio, se queda de espaldas para lancearlo con la amarilla:
Montoliú y Sánchez clavaron a toro pasado pero les aplaudieron igual. El torillo era blandito y sumiso. Ferrera, que ve los toros antes de que salgan por chiqueros, lo recibió en el platillo poniéndose a torear por naturales todos fuera de cacho pero ovacionadísimos:
Se colocó mal pero sólo oímos a una persona que pitó aunque en televisión eso puede engañar y quizás fueron dos. Sucedió tras este segundo pase de una tanda en que, efectivamente, ya ven que destorea a conciencia:
Pues el diestro se enfadó y cortó la tanda al oír ese silbido. Siguió la faena entre gran euforia del respetable pero sin que nosotros termináramos de ver hondura y verdad en su toreo (pueden confirmarlo aquí a partir del 0'15''):
En televisión era la locura: '¡qué inspiración, esto es auténtica magia, qué abandono, qué torería...y todo ante un toro extraordinario!' Reconoceremos al maestro su temple, en el que colaboró el borreguillo, que iba al ralentí. Nos gusta su costumbre de torear con la derecha sin la ayuda. También nos agradó ver que evitó las cursilerías y las posturas forzadas con que nos castiga cuando, como dice él 'me rompo por dentro y abro el alma'.
Al pasarse de faena, no había forma de cuadrar el toro y se le ocurrió irse a diez metros para matarlo recibiendo:
La jugada le salió perfecta porque el torillo se vino y pudo enterrar la espada en el rincón:
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| FOTO: Julián López |
Aún le siguió dando pases con la espada clavada en un ambiente de locura colectiva. El presidente negó la segunda oreja correctamente porque para ello hay que tener en cuenta la calidad de la res lidiada y la estocada. Se enfadó con él el respetable y aún más los de televisión pero nosotros le aplaudimos en casa. Ferrera dio dos vueltas al ruedo con un homenaje a la familia de Fernando, Rafael y José:
Su segundo era ensillado y de poco cuello. Fue el que empujó más decentemente en el caballo pero sólo en el primer puyazo, como suelen hacer los toros comerciales. Ahora Sánchez sí que clavó en la cara:
El toro embestía con feo estilo y en esos casos hay que procurar que no te toque la tela y que la muñeca esté firme para ver si se corrige. Insistimos en que a Ferrera le sobra el oficio, por eso desde el principio se vio que intentó ambas cosas con intención de cortar la oreja que le faltaba para salir a hombros. Es listo y sabía que el público estaba predispuesto a su favor.
Enceló al toro y, conforme perdía fuelle, el animal fue tragando y dulcificando su viaje hasta que se rajó y se escondió en tablas cuando se sintió obligado. Allí forzó la máquina Ferrera viendo que se iba a hombros si acertaba con la espada.
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| FOTO: Julián López |
Estocada trasera y desprendida recibiendo y el toro que rueda sin puntilla. El presidente tuvo miedo de que lo emplumaran y se bajó los pantalones para conceder las dos orejas. Por supuesto que a nosotros nos pareció mucho mejor esta segunda faena que la primera ya que tuvo más mérito, más técnica y más sabiduría taurina pero ni de broma era de dos orejas porque la calidad de la res lidiada lo impedía.
Nos alegramos por el maestro, esperemos que este baño de multitudes le haga bien en su maltrecha psicología y ya veremos qué pasa en próximas comparecencias porque, tal como es el sentimental público madrileño, igual estamos ante el futuro triunfador de la feria. Al tiempo.
DÍAZ. Tuvo la mala suerte de actuar tras los triunfos de Ferrera.Su primero no valía nada. Le gritaban '¡tiempo!' desde el callejón tras el primer pase porque veían que el torete no iba a durar nada, como así fue. Lo único bueno, un pase de la firma en el que es el mejor, siempre lo hemos dicho. Entera desprendida tapando la cara con total alevosía, es una trampa en la que también es un maestro consumado. Vean el estaquillador totalmente horizontal:
Su segundo era aleonado y bien encornado. Tenía media embestida, rebrincada y yéndose distraído, o sea, que ya se lo pueden imaginar. Le pegó pases bastante despegado y lo mató de estocada caída con otro telonazo.
LUIS DAVID. Su primero era hondo y badanudo, con una encornadura y unas hechuras que parecían de Samuel. Se rompió la punta del pitón derecho tras rematar en un burladero:
Gran par de Cebadera y nobleza en el toro con el problema de que embestía al paso. El mexicano pegó pases sin más. Lo mejor que hizo fue dejar esta estocada arriba sin puntilla entrando con rectitud:
El último se lesionó en el caballo. Se metió debajo del peto y se le doblaron los cuartos traseros cuando quería levantarse con el caballazo encima. Éste es el momento:
Salió derrengado de atrás pero conseguía mantenerse en pie a duras penas y se defendía. La sorpresa vino cuando, precisamente por esa merma en su condición, se quedó a medias en un pase desequilibrando al diestro con el costillar.
Luis David perdió la muleta y el toro lo prendió levantándolo del suelo y pegándole una paliza de consideración (pulsen aquí en el 3'47'').
Se lo llevaron en volandas a la enfermería porque la cosa parecía fea pero volvió al ruedo en un gesto de torero macho. Luego se supo que tenía dos cornadas de cinco centímetros.
Visiblemente conmocionado dio los dos o tres mejores pases que ha dado en su vida.
El toro se había ido al suelo seis veces pero conservaba la cabeza por las nubes. Fíjense en que el torero apenas veía el morrillo al perfilarse:
Estocada corta arriba alargando el brazo, pichazo caído y media arriba con dos descabellos. Luis David es uno que suele entrar por derecho, no suele tapar la cara del toro e intenta siempre clavar arriba. Lo decimos porque es de justicia reconocerlo cuando la mayoría hace todo lo contrario.
En resumen, corrida de Zalduendo que suponemos será ensalzada por los medios toreriles y éxito de Ferrera a quien también encumbrarán. Nosotros intentamos ser ecuánimes y, como han visto, reconocemos lo positivo pero dejamos claro lo que, a nuestro modesto entender, fue sobrevalorado hasta el extremo. Seguramente nos quedaremos más solos que la una al no sumarnos al coro de palmeros pero ya estamos acostumbrados.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa
La resaca de la tríada de Albaserrada se hizo notar en la corrida de Alcurrucén. Con sus carencias y virtudes, los dieciocho grises de los tres días anteriores habían mantenido la atención de los tendidos y los cinco sentidos en el ruedo. No se vieron pamplinas en forma de tafalleras, gaoneras, bernadinas o arrucinas. Y martinetes, sólo uno, el de Roca al torete de Adolfo con el que triunfó.
El público vino a la corrida de Alcurrucén como dormido. Bien es verdad que los toros fueron desaboríos y bastante desiguales aunque tuvieron el denominador común de ser todos muy finos de cabos. Hubo reacciones del respetable que nos llamaron la atención: los pitos a Mora porque falló tres veces con el descabello cuando el toro había estado a punto de matarlo por dos veces un minuto antes, las ganas con que se pidió la oreja aunque Ureña hubiera pinchado o las protestas por la blandura de algún ejemplar sin la paciencia demostrada con algunos de Albaserrada tan flojos como éstos.
Sobre esto último, ya nos decía un amigo lector en la entrada anterior que los protestantes miran de quién es el sobrero y sus quejas verdosas van en función de lo que espera en los corrales y no de la flojera de remos de lo que están viendo. Pues no nos parece de recibo, lo decimos claramente.
A pesar de esa resaca a que nos referimos, se vieron tres cosas destacables: el inicio de faena más torero en lo que llevamos de feria, un toro empujando en el primer puyazo con más bravura que cualquiera de los adolfos y/o victorinos y unos naturales de los más decentes que se han visto en la plaza hasta ahora.
MORA. Su primero venía picado del campo. Primer puyazo trasero donde cabecea y se va suelto y este segundo que ven abajo prácticamente en el lomo. Ponemos la imagen porque en este preciso instante, Muñoz, en su afán por engañar al espectador, decía en televisión 'está picando arriba, en buen sitio...¡bien picao el toro!' Ustedes mismos:
Gaoneras de Ureña en el quite y responde con otras iguales Mora rematando con una brionesa. Ya se notaba que el toro no era de color gris. Esperó en banderillas, como todos sus hermanos, pero Ángel Otero puso el mejor par de toda la tarde, éste:
¿Alguno de ustedes sabe por qué vemos a Otero tan poco mientras otros subalternos repiten cada tarde? Mora le brindó emocionado el toro:
Atención porque acto seguido tuvo lugar el inicio de faena más torero en lo que llevamos de feria, todo con la mano izquierda: trinchera en tablas, natural saliéndose, otra trinchera llegando a la raya, natural un poco enganchado, pase de pecho sobre la línea y otro natural dejando al toro quieto y el maestro que se retira andando con gallardía. A ver si a ustedes les gusta tanto como a nosotros, lo pueden ver pulsando en el vídeo aquí a partir del 0'25'' arrancando con el par de Otero.
El toro empezó siendo de dulce pero Mora se dedicó a pegar pases sueltos que lo aburrieron. Se colocó fuera de cacho pero no escuchó tantos pitos como otros (?). Estuvo claramente por debajo del toro y el animal se vengó cuando entró a matar. Se fue al bulto las dos veces. La primera es ésta donde le pone el pitón en el bajo vientre y le pega una voltereta tremenda, perdonándole la vida milagrosamente:
Pero es que, al volver a entrar, el toro le hace lo mismo y ahora le pega un puntazo en la cresta ilíaca tragándose una tendida trasera. El diestro tuvo el detalle torero de no pasar a la enfermería hasta el final de la corrida:
A pesar de estos dos sustos tan notables, oyó pitos cuando falló con el descabello. No nos entra en la cabeza esta desconsideración tan fuera de lugar y más en una suerte de matarife como es el verduguillo. Es probable que Mora no lo tuviera en cuenta pensando que en esos mismos instantes podría estar ya con anestesia general si llega a tener menos fortuna.
Su segundo era finísimo de pitones y de cabos pero blando de remos y muy protestado.
Ese toro empujó más en el primer puyazo que varios adolfos juntos, incluso hizo un ligero romaneo mientras De Pedro lo abría. Fue en la primera entrada porque después el tal 'Cornetillo' había entendido y no quería más caballo.
Iván García clavó limpio pero en el lomo y Mora hizo de enfermero con la muleta a media altura. Pinchazo con este pitonazo en la mejilla y rinconera habilidosa.
UREÑA. Gran vulgaridad de su primero en el caballo y sosería a raudales en la muleta. Añadan a eso que se fue al suelo cuatro veces y que se distraía permanentemente. La cosa se nos hizo plúmbea. Pinchó tirándose encima del toro sin cruzar como acostumbra, hasta que se lleve una buena cornada y cambie de política. Luego vinieron medio bajonazo atravesado y una rinconera.
El quinto se puso en suerte ante el caballo él solo pero incomprensiblemente lo saca un peon de tal manera que el toro se despista y se va al reserva, ¿ustedes lo entienden? Pues nosotros aún entendimos menos que ese reserva, Iturralde de nombre, le pegase una paliza inmisericorde a favor de querencia. Vuelve al titular, Óscar Bernal, y ahora sufre otro puyazo barrenando. Todo sucedió con el permiso del maestro. A ver, Paquito, ¿a qué vino este vergonzoso primer tercio que tú ordenaste o, por lo menos, permitiste? Muy mal.
Inicio de faena tomasista muy inferior al de David Mora antes pero que enardece al público, ¿por qué sería? Se nos ocurren dos explicaciones: o porque el público había despertado tras la resaca o porque Ureña empieza a ser el niño bonito de Las Ventas (pulsen de nuevo aquí y vayan al 2'18''). No obstante, este penúltimo trincherazo fue de gran categoría, con la figura erguida, no como el siguiente donde se retorció como una lagartija, comparen el bueno y el otro:
El toro desparramaba la vista sin excepción tras cada pase pero conservaba fuelle a pesar de la paliza de los picadores. El diestro no sabía qué hacer para evitar que se fuese de paseo, vean que hasta le cogió del rabo:
Ureña sacó unos naturales de buen gusto. En el haber, su buena colocación, su temple y la mano baja. En el debe, dos cosas. Primero, ese vicio que tiene de sacar la tripita hacia afuera y que es la causa de que termine todas las faenas con el vestido embadurnado de sangre. Segundo, la cuchillada que pegó en ocasiones. Observen la foto y recuerden lo que comentábamos en esta entrada con un aficionado práctico amigo del blog:
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| FOTO: Paloma Aguilar |
Luego optó por despatarrarse con la derecha retorciendo la figura de manera grotesca. Pinchazo recibiendo en los medios y estocada pasada sin tapar la cara y sin cruzar, como siempre hasta que un toro le haga daño de verdad (se lo avisábamos aquí):
Hubo rueda de peones y muy bella muerte del toro:
El presidente no hizo como De Villa el día anterior sino que se limitó a contar los pañuelos y a conceder la oreja sin pensar en nada más, que es lo que tiene que hacer el palco en el primer trofeo.
LORENZO. Su primero era un negro berrendo calcetero de atrás, aunque nos gustaría más acuñar una nueva calificación para decir que era jirón corrido, ya que la mancha blanca estaba en el ijar a pesar de que se extendía más que la habitual en un toro jirón.
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| FOTO: Paloma Aguilar |
Lorenzo se trajo a los hermanos Dalton de picadores. Francisco Javier Sánchez le pegó así a este primero, con la mano izquierda tapando la salida:
Juan Carlos, así al segundo, barrenando y también tapando la salida aunque el comentarista televisivo dijera de fondo '¡buen puyazo!' (y además se despidió del presidente sin destocarse porque la liturgia en la primera plaza del mundo ya no cuenta -recuerden que los matadores piden el cambio de tercio haciendo gestos con los dedos en vez de desmonterarse-):
Volviendo al primero, era para picarlo delantero ¡como al noventa y nueve por ciento de los toros! Pero eso es pedir peras al olmo. En el caso de éste, se aprecia que paseaba la cabeza por las nubes en el cambio de tercio:
Pues Alvarito llevó en el pecado la penitencia. Te traes a esos dos picadores que juegan a falso compañero, te dejan el toro con la cabeza por la estratosfera y a ver cómo te las arreglas con la muleta mientras ellos miran tranquilamente desde el callejón. Con tu pan te lo comas. Sumen a eso la tardanza en embestir del toro y la conclusión es que no hubo nada. Estocada horrible en el lomo con las trampas habituales de este torero: telonazo sin vergüenza y puñalada con el brazo elástico y a capón, ahí lo ven:
El último era un castaño oscuro chorreado, bajo de agujas, muy serio y bien encornado. No incidimos más en el despropósito del primer tercio porque estamos aburridos de decir cada tarde lo mismo.
El toro manseaba e iba a su aire. En uno de los paseos que se estaba dando por el ruedo se encontró con Martínez y le pegó una voltereta de 360 grados sin más consecuencias que magulladuras en un hombro.
Lorenzo tuvo el mérito de centrar al toro, que embestía rebrincado, pero no se atrevió a irse al pitón contrario. Había que tragar mucho y Lorenzo pensó que mejor que tragara otro. Le protestaron justamente esa colocación pero como si oyera llover.
El toro se fue apagando sin que el diestro se hubiera decidido a torear de verdad. Estocada defectuosa y nuevamente tramposa que, para Muñoz, fue 'un buen espadazo'. Insistimos: estocada tapando la cara del toro, alargando el brazo para darse ventaja, clavando a capón y de colocación entre caída y baja como se aprecia en la captura:
Fin de fiesta con los tres toreros contentos: Mora porque salvó la vida tras su formidable voltereta, Lorenzo porque no hizo nada pero seguirá gozando de crédito y Ureña porque va camino de convertirse en el niño mimado de esta plaza y eso vale mucho porque le pasarán por alto cosas que en otros miran con lupa. Aunque no nos molesta en uno honrado como él, a ver si aprovecha esta circunstancia en futuras comparecencias.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.