El maestro va en barrena. No queremos ni imaginar qué puede ser de él como los de Escolar arreen en Pamplona. Miren que el público turolense es bondadoso, pues llegó a abroncar a la banda cuando se puso a tocar durante su primer trasteo. Incluso escuchamos algunos comentarios en el tendido que no le favorecían en nada (si tienen paciencia para seguir leyendo, los transcribiremos más adelante).
Tendrá que irse a hablar con la bruja que se apareció a Limeño, aquélla que le dijo que se parase en el Palmar de Troya a dejar una limosna de camino a la Maestranza porque si no, la corrida iba a salirle mal. Dudó pero se paró, aflojó la mosca para Clemente... ¡y cortó dos orejas! El bueno de Pepillo tendrá que localizarla para ver si él también tiene que apoquinar en algún sitio. Y si no, que busque a las brujas de Macbeth para que le lean el futuro porque así no puede seguir. No queremos creer que su mujer sea Lady Macbeth pero dijimos a principio de temporada que su matrimonio no le había sentado bien y nos reafirmamos. Le haría bien una temporada en su ático sevillano mirando al horizonte en lugar de mirar al toro.

La corrida estuvo muy interesante gracias al ganado de Ibán. No salió ningún 'Santanero I' pero todos tuvieron interés. Además, mostraron buen trapío porque ya saben ustedes que el trapío no tiene nada que ver con el peso. Observen este 'Pistolero' que hizo segundo, ¿cuánto pesa?
Pues 445 kilos. Todos remataron con saña en los burladeros. Todos empujaron en el peto aunque con más o menos riñones. Si se hubiera lucido la corrida en el caballo, otro gallo cantaría, pero estos maestros son licenciados en el monopuyazo. Bien es verdad que todos se dolieron de las banderillas, también lo hacemos constar. Y por último, los seis estuvieron por encima de los toreros, así lo vimos y así lo dejamos negro sobre blanco.
Éste fue el primero, chorreado en morcillo y que llevaba un varetazo que sangraba en la babilla izquierda:
El tercero era astifino y de gran trapío a pesar de estar un poco escurrido. ¿Cuántos kilos?
483. El cuarto era este colorado, anteado y ojinegro también muy serio:
Aquí se estira. ¿Cuánto pesa?
485. El quinto era listón, ligeramente chorreado y fino de cabos:
El sexto fue el más pesado, 575 kilos. Tenía un morrillo prominente y unos lomos que llamaban la atención:
Todos fueron muy duros para morir.
Los tres diestros eran nuevos en esta plaza. Hubo media entrada con billetes que oscilaban entre los 50 euros en sombra y los 30 a pleno sol, ¿qué me dicen?
CHACÓN. Se ha quedado en un torero 'campero'. En una próxima entrada les contamos quién le aplicó este calificativo. Se presentó con un capote que llevaba el nombre tapado con esparadrapo (?). Es el recibo a su primero pero no se aprecia:
Este 'Gallito' metió los riñones como pueden ver pero hizo igual que el sexto, se afligió antes los descomunales caballazos con que se picó. Sólo vimos un monosabio, o sea que daban por hecho que no habría ningún batacazo porque, de haberlo habido, no levantan esa mole ni con una grúa del señor Krupp:
Chacón le dijo al cabo de un rato que dejase de dar cera pero levantó el palo y empezó a pegar una buena barrenada. Es de vergüenza lo del primer tercio.
Se dolía en banderillas, como todos, insistimos, y buscaba las tablas. Venía rebrincado de inicio y a Chacón no se le ocurre otra cosa que comenzar la faena con cinco pases, de los cuales ¡cuatro rematados por arriba!
Se puso al hilo y se dedicó a verlo pasar en las dos tandas y media que duró:
Se sorprendió al escuchar unas palmas de tango en Teruel. Se lo aclaramos: venían de una una representación del tendido alto del 7. Puede ir memorizando esas palmitas porque las va a volver a escuchar de los mismos en Cenicientos.
Se tiró tapando la cara como siempre pero el toro hizo por él, observen el pitón:
Lo busco en el suelo y lo pisoteó pero no llegó a herirle:
Salió conmocionado para finiquitar a su enemigo con tres descabellos y cinco cachetazos posteriores de su peón:
Cortó una oreja y Marín lo aplaudió desde el tendido:
Su segundo era el ojinegro, toro bonito pero que en el caballo se repuchó ostentosamente:
Por eso fue el único que acudió dos veces. En el segundo lo puso largo y se arrancó alegre aunque cabeceó y salió suelto. Pero ese galope de largo al caballo podría haberse visto más veces si los maestros estuvieran por la labor. En esta buena media se ve lo que decíamos antes del esparadrapo:
Tenía una embestida de dos orejas, era pronto y noble:
Pero el gaditano anduvo desconfiado como se deduce de nuestra foto:
Volvió a oírse las palmas de tango y los pitos y miró por dos veces al tendido de sol a ver si identificaba a los responsables. Estuvo muy por debajo del toro y nos sabe mal decirlo:
Pinchazo y esta entera hasta la tela un poco desprendida y siempre tapando la cara:
Fue otro toro muy duro para morir. El presidente Gimeno estuvo firme al no conceder la oreja.
LAMELAS. Fue el triunfador al cortar tres orejas pero las tres de pueblo. Por lo menos fue el único que entró en quites aunque ninguno para el recuerdo:
Su primero empujó con el costillar y luego se dolió de las buenas banderillas que le clavó Téllez. El toro también era pronto pero le faltaba el mal carácter que necesita tener Lamelas en su enemigo para dar el do de pecho. Digamos que éste de Ibán era demasiado noble para él. Por eso anduvo picando a base de bien (con el pico):
Agarró esta buena media en las agujas girando la cara como acostumbra:
Pero ya hemos dicho que los toros eran muy duros para morir y éste necesitó del descabello a pesar de la colocación letal de la espada y del surtidor de sangre que le brotaba de la herida:
Cortó una oreja muy aplaudida por Valencia:
En el segundo salió a por todas. Lo puso largo pero Prieto estaba acobardado a pesar de ir montado en un T-34. Hizo todo lo posible por que no se arrancase. Lamelas lo acercó y entonces cantó la gallina pero no del toro sino del picador cobarde. Salió a buscarlo a la segunda raya para tirarle el caballo encima. ¿Se dan cuenta de que no quería verlo venirse de lejos? Cuando lo tuvo debajo le dio una carioca barrenando que repugnaba a la vista. Vean la puya en el lomo y la mano izquierda tapando la salida:
La única explicación de su actitud de capador de cerdos en lugar de picador de toros es que quisiera ir detenido a pasar la noche en el cuartelillo de Teruel.
Marco Galán pasó un calvario con las banderillas porque no es su fuerte. Se llevó cien capotazos el toro y un par de topetazos provocados contra el burladero, continuando la vergüenza iniciada en el caballo. Lamelas hizo un comienzo inadecuado a base de mantazos de rodillas en tablas. Cuando se puso de pie, se echó encima del toro ahogándole la embestida:
Creemos que el toro era bueno pero no lo podemos asegurar porque no lo dejó embestir:
Él estaba más cómodo con el arrimón y si encima lo jaleaban, pues la miel en la sopa:
Entera pasada y desprendida girando nuevamente la cara para no mirar y saliendo trompicado:
Entre que la espada estaba enterrada y que salió prendido, las dos orejas estaban claras y no porque sea Teruel, ya que en Madrid suele pasar lo mismo. Campuzano se mostraba eufórico y el diestro aún más:
MORAL. Fue un alma en pena. No le sirvió de nada esa superstición suya de tocar la grupa de cada caballo que va a picar, fíjense en que lo hace siempre. A su primero le ordenó una paliza en el peto. Ahí lo deja para que lo meta Carbonell en la batidora:
Luego estuvo bien Mellinas, como casi siempre:
El toro iba y venía sin novedad pero lo que no se podía hacer era andarle hacia atrás, que es lo que hizo Pepe. Hasta el bondadoso público turolense se dio cuenta. Un aficionado detrás de nosotros, que no era precisamente del 7 porque pedía las orejas enloquecido, decía '¡quédate quieto, hombre!' Está claro, ¿no?
Lo dicho no quita que Moral sea el que tiene más gusto para torear de los tres ¡y con diferencia! Dejó esta pincelada al natural que a nosotros mismos nos sorprendió a través del objetivo:
Al entrar a matar tiene ese miedo cerval que repite cada tarde. Tres pinchazos y media que basta pero siempre saliéndose descaradamente de la suerte y cerrando los ojos:
Su segundo era 'Rabosillo', con cuyos lomos se podría dar de comer a todos los invitados a la boda de la duquesa de Alba:
Como el sevillano veía que se iba de vacío, salió a estirarse a la verónica:
El toro empujó a lo grande como se ve en la foto pero ya dijimos antes que se desmoralizó ante el tanque que tenía delante. Fíjense en cómo se le marca ese dorso monumental:
Fue entonces cuando asistimos a lo mejor de la tarde. A ese toro alto y engallado, Domingo Siro le colocó este par extraordinario:
Pero es que luego se superó a sí mismo con este otro que puso a la plaza en pie. Se llevó la ovación de la tarde:
El toro tenía doce pases para aprovechar pero el diestro salió derrotado, andando tristemente sin querer ni siquiera calentar al público como Lamelas a base de arrimarse o de pegar molinetes, nada.
El toro fue a menos rápidamente porque oímos que le decía 'Pepillo, para que deambules de esa manera, no me muevo más'. Al entrar a matar, otro espectador cercano dio en la diana cuando dijo para sí '¡qué miedo tiene!' No exageraba ni un ápice porque entró como Curro Romero en sus tardes aciagas. Ahí lo tienen, a paso de banderillas:
Es penoso y más aún en uno que ha matado excelentemente hasta hace poco como hemos alabado en nuestro blog muchas veces (recuerden aquí o aquí, por ejemplo). Dos medias, la segunda escupida, y descabello. Nos acordábamos de la copla:
¿Dónde vas, Alfonso XII,
dónde vas triste de ti?
Salimos contentos de no haber perdido la tarde en Teruel. Los toros dieron su juego a pesar de que nos robaron el primer tercio. Un muy buen aficionado valenciano lector del blog nos decía a la salida 'menos mal que en siete días estamos en Céret...' Sí, menos mal porque, con todos los peros que queramos poner a la feria ceretana, lo del primer tercio en España es para llorar.
Y lo de Pepe Moral, también.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
Como estábamos haciendo ciclismo por la Sierra Norte de Sevilla, lo cuadramos para ir a ver la novillada de promoción que iniciaba la serie en la Maestranza.
Decimos que fue a la japonesa porque el tendido 1 estaba invadido por los del sol naciente, que vieron la corrida a través del móvil:
El ganado fue de La Quinta, excelente sin paliativos. Destacaremos el guasón quinto y el extraordinario sexto, que se comía la muleta, el torero, el albero y al Niño Jesús que tuviese ahí delante. Se llamó 'Salvador', de 333 kilos:
CARLOS FERNÁNDEZ, criado en Sevilla pero nacido en Alemania y muy amigo de los Miura. Se estiró con aplomo a la verónica, los pies bien asentados:
Luego se echó el novillo afuera con buen criterio porque era muy pegajoso pero el problema era que se distraía al irse tan lejos. Estocada corta y dobla en los medios:
JOSÉ MARÍA TRIGUEROS, murciano de la escuela de Pepín Liria. Hizo una faena hotelera en la que resultó cogido sin consecuencias. No sabe matar, alarga el brazo para pegar la puñalada y se echa encima del toro. Tuvo suerte de no tener un susto gordo:
Bueno, Aguado tampoco sabe y ahí está. Y Ureña, lo mismo.
ÁLVARO DE CHINCHÓN, de Chinchón, alumno de El Juli, cosa que saltó a la vista en cuanto cogió la muleta. Tiene torería pero enviaba el novillo a La Algaba en cada pase, seguramente siguiendo las indicaciones de su mentor. También resultó arrollado.
Nos horrorizó con un penoso espadazo en el espinazo y luego dando un sainete con el descabello:
MANUEL CASADO, de Lora del Río. Hizo arrancada de caballo y parada de burro. Se echó de rodillas con dos largas en tablas despertando al público y sorprendiendo a los japoneses.
Luego empezó a torear de rodillas pero, al ponerse de pie, lo vimos tosco y despegado haciendo algún desplante fuera de lugar y andando más para atrás que hacia el novillo.
A la hora de matar le pegó tres sartenazos en la paletilla al pobre bicho que nos hicieron mal a nosotros sólo de verlo. Fue una pesadilla.
ERIC OLIVERA, de Villanueva del Fresno, de la escuela de Luis Reina y El Cartujano. Dio unas verónicas gustosas:
Fue el más fino de todos pero tuvo ese novillo guasón que quiso torearle a él. Salió airoso intentando rematar los pases bien y dando alguno de pecho muy bien dibujado:
Nos gustó a nosotros y al público:
Tras los mandobles anteriores, su estocada baja tapando la cara nos supo a gloria bendita. Petición y gran bronca al presidente por no conceder la oreja. Dio dos vueltas al ruedo muy jaleadas culminadas con una nueva bronca al presidente quien, la verdad, podría tener esa dureza con las figuritas del Belén. A todo esto, los japoneses no entendían cómo se pasaba de la ovación a la bronca en cuestión de segundos.
VÍCTOR BARROSO, de El Puerto, alumno de Galloso. Le toco ese sexto que se comía todo lo que se ponía delante:
Creemos que se habría comido hasta a más de un torero de alternativa. Pero el chaval aún salió medio airoso con lo que tenía delante, que no le dejaba ni ponerse para citar porque se le venía encima. Muleta plana y sin pegar la cuchillada:
Fue el que mejor mató, dejando un pinchazo y una entera tendida y pasada pero en buen sitio.
Tuvimos la suerte de encontrarnos por casualidad con un amigo lector del blog y echamos un rato más que agradable. Hoy por la mañana temprano, una visita a la magnífica Casa de Pilatos en Sevilla:
Es una maravilla:
Y dentro de poco, en dirección a Teruel a ver qué pasa mañana con los ibanes.
Saludos cordiales desde Sevilla. Rafa.
La temperatura cuando las cuadrillas hacían el paseíllo era de 43°. El sopor que nos fue invadiendo durante la corrida no sabemos cómo medirlo pero fue igual de desesperante que el calor.
Ustedes nos dirán que se aplaudieron dos toros en el arrastre y otro fue ovacionado. Correcto, así fue y aún no encontramos explicación racional. Como siempre, no hemos leído nada sobre lo acontecido pero cabe la posibilidad de que la parroquia torista quedase encantada con los resinas. No fue nuestro caso y menos tras haber visto en la concurso de Vic al tal "Excitado" que da sopas con honda a cualquiera de estos cinco (recuerden aquí).
Ojo porque esta misma corrida bien lidiada y puesta de largo en el caballo dosificando el castigo, por lo menos hubiera ofrecido en varas algo donde rascar. Pero como estamos en España, no hubo nada de eso y la cosa transcurrió sin pena ni gloria, a nuestro modesto entender.
Decíamos cinco porque este segundo se devolvió:
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| FOTO: Arjona |
Fue curioso porque nada más pisar la raya al salir de toriles ya vimos que arrastraba el pie izquierdo. Nadie reparó en ello mientras se ovacionaba su presentación. Siguió renqueando y no fue hasta después del primer puyazo cuando despertaron los verdes. Lo sustituyó un sobrero de San Martín escurrido y flaco.
Respecto al juego en caballo, quizás se hubieran venido de largo con alegría pero es una batalla perdida. Los pusieron a todos prácticamente debajo de esos caballazos de esta plaza que en directo repugnan incluso más que en televisión. Vean en la foto a Sangüesa. Montado en ese monstruo blanco gana él solo la segunda guerra mundial. Ahí lo tienen dando una cera criminal al citado sobrero. En el segundo puyazo marró y cuando iba por el tercer agujero de rectificación el toro huyó despavorido con muy buen criterio:
La parroquia torista dirá misa pero el juego en la muleta fue de poca casta, nulo poder, codicia menos que justita y ni siquiera algo de genio que hiciera seguir las faenas con otra cosa que no fuese un sofocante sopor. Queda claro que seguimos sin comprender las ovaciones en tres de los arrastres.
Hubo un cuarto de entrada y se guardó un minuto de silencio por la muerte esa misma madrugada de Anderson Murillo:
La verdad es que el cartel no era como para tirar cohetes. Nosotros veníamos de ver esa misma tarde otro cartel con mucha más enjundia en el museo del Prado. Esto sí que es El Gallo, Joselito y Belmonte:
MARC SERRANO. Su primero se lo cedió al confirmante, o sea que mató el sobrero de San Martín que sustituyó al segundo. Lo único bueno fue el fenomenal tercio de banderillas de Pérez y Martín. El torete luego tuvo un gazapeo aburrido y una blandura de remos penosa. Serrano nos obsequió con una tabarra inmisericorde, la cosa fue inaguantable:
Dos pinchazos y tendida, contraria y trasera. Llevábamos dos toros y el espectáculo estaba en el tendido:
Se fue a porta gayola en su segundo siguiendo el ejemplo de Sánchez-Vara en el anterior:
Esta vez fue De Pedro el que se montó en el monstruo blanco y se dedicó a barrenar como si cobrase un plus por ello. El animal se dolió del posterior pinchazo en el lomo y de las banderillas. Nuevo toro desaborío, sin maldad, sin bondad, sin casta...sin nada. Serrano nos volvió a castigar pegando pases. Fue otra paliza interminable que no merecíamos:
Pinchazo sin soltar y esta estocada trasera tendida que asoma:
SÁNCHEZ-VARA. Se trajó a bastantes paisanos de Guadalajara que lo jalearon sin desmayo. Su primero era una pintura:
Aquí lo ven mejor, estamos ante el prototipo genuino del encaste de don José Luis de Pablo-Romero, de quien recuerden que hablábamos aquí. Es difícil encontrar un toro más bonito que éste:
Una más en el campo:
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| FOTO: Arjona |
Se fue el diestro a porta gayola, cosa siempre de mérito:
Se empleó bien en el primer puyazo, cobrando trasero como es tristemente habitual, pero fue olvidable su pelea en el segundo de la que salió clarísimamente suelto, lo decimos porque lo ovacionaron en el arrastre. Vean dónde le clavaron y cómo le tapan la salida con desvergüenza total. Además, esos caballazos resabiados de Madrid se tumban encima del toro resultando en conjunto un espectáculo deleznable:
Sánchez-Vara cometió la indelicadeza de poner banderillas siempre a toro pasado y eso, tras una feria de san Isidro donde se ha pareado con gran brillantez, es un delito de lesa tauromaquia. En un pueblo quizás le sirva pero aquí fue justamente silbado:
El toro se venía sin malicia y también sin demostrar ningún poder. Esta misma embestida la tiene un cuvillo y el personal bosteza:
Sorprendentes aplausos al maestro por un trasteo de gran vulgaridad. Se perfiló fuera de la suerte como ven:
Pero agarró una estocada entera arriba. Ovación desmesurada e incomprensible al toro y Sánchez-Vara que dio una vuelta al ruedo por su cuenta que le servirá para copar algún titular de la corrida.
El quinto pesaba 570 kilos y era corniabierto y cornivuelto, ésas son las caras que gustan en Madrid, por eso se le aplaudió de salida:
Nueva larga de rodillas en tablas y su peón Delgado, que lo estrelló dos veces contra el burladero, ¿dónde están las multas? El toro empuja el peto y suena una ovación justo en el momento en que huye suelto al galope mientras seguían los aplausos (!). En el segundo empujó con mal estilo pero sacó el caballo a los medios.
Nuevas banderillas a toro pasado del maestro y grandes aplausos cuando empieza a pegar derechazos a un animal que no valía ni para carne y encima era flojo de remos porque parecía lesionado de ambas manos:
Con la izquierda sacó el pico y la pala pero, a pesar de ello, más aplausos, ¿qué me dicen?
No tapó la cara en esta media desprendida y pasada sin cruzar previa a cinco descabellos. Si llega a ser una media lagartijera, mucho nos tememos que le cae una orejica de pueblo:
Aplausos inconcebibles al toro en el arrastre, ya van dos. A estas alturas de la corrida, el espectáculo seguía estando en el tendido:
MIGUEL DE PABLO. Confirmó la alternativa con este toro cornialto y cornilevantado, que defecó de salida en dos ocasiones antes de tomar el capote:
Nada en el peto que no fuese salir suelto o directamente huyendo pero llevándose una carioca muy dura en el último encuentro. Éste es el primer puyazo, único medio decente de toda la tarde:
Fue por eso cuatro veces tras las que se marchó a tablas donde dio bastante trabajo a Aguilar para sacarlo de allí.
Al final del viaje pegaba la tarascada por el derecho. De Pablo se echó la muleta a la izquierda pero el toro era muy deslucido y descastado. Lo único que pedía era un castigo por bajo y no florituras absurdas.
Le pegó un espadazo aguantando que se fue caído, atravesado y trasero más seis descabellos.
El sexto era un veleto y cornalón aplaudido también de salida. El maestro autorizó la carioca infame que le pegó Herrero, un escándalo.
Aguilar es otro subalterno al que ovacionan siempre, como a Iván García y a algún otro. Aquí se alivió claramente porque es listo y sabe que le van a aplaudir igual, como así fue:
El toro no se aguantaba en pie y se quedaba debajo precisamente por su poco fuelle. Muletazos a media altura del diestro sin ningún interés, todo dentro de un monumental aburrimiento:
A mal tiempo, buena cara en uno de los sectores más cabales del 7:
Pinchazo bajo y media caída y atravesada tapando la cara que basta, con aplausos absolutamente inconcebibles para el resina. Ya van tres.
Pueden ver que la corrida no fue la mansada lamentable del pasado 12 de octubre pero tampoco resultó como para lanzar las campanas al vuelo. Toros impecables de lámina pero con poca cosa dentro. Esta misma corrida en Francia luce mucho más porque en el caballo creemos que hubiera dejado buen recuerdo arrancándose de largo (otra cosa es la pelea debajo porque ya han visto que casi todos salieron sueltos).
No podemos entender a qué vinieron los aplausos en el arrastre y ya suponemos que el torismo intentará salvar la cara a esta ganadería mimada. Nosotros lo contamos tal como lo vimos. Dijimos tras la de la Hispanidad que no iríamos nunca más a ver los resinas. Hemos tardado ocho meses en faltar a nuestra palabra.
¿Qué pasará la próxima vez que se anuncien estos toros? Pues que volveremos a ir, no tenemos remedio. Pero nadie nos hará comulgar con ruedas de molino diciendo que esta corrida fue la resurrección de la vacada. Ni de broma.
Afortunadamente nos queda el grato recuerdo del día anterior. Unos amigos segovianos del blog mataron un cordero a nuestra salud. Entre la compañía y el banquete, ya damos el viaje por bien empleado:
Saludos cordiales desde Madrid. Rafa.