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lunes, 15 de abril de 2013

Toreros regalan entradas a los jovenes para fomentar la Fiesta

Asì va a ser la feria de Sevilla, y muchas otras (pursà pa' ver er video)

Hace ya un tiempito que se van anunciando a bombo y platillo, por parte de algunos toreros, regalos de entradas (algun centenar, o alguna decena, en el caso de los mas "pobres") a los jovenes para que acudan a la plaza a verles. Ahora se le llama "marketing",  a lo que ha sido rancia costumbre de toda la vida, eso de regalar  fajos de entradas a palmeros, pelotas, trincones y estomagos agradecidos. Tan rancia como la de enchufar un hermano de mozo de espada o de banderillero. Me temo que lo que quieren no es fomentar entre los jovenes el numero de aficionados, si no de palmeros, pelotas, trincones y estomagos agradecidos.  Me temo tambien que no serà asì que se solucionen los problemas de la caida en picado de la asistencia entre jovenes a los festejos, y se puedan apuntalar los tambaleantes cimientos financieros de la actual organizacion de festejos taurinos.
Este asunto ya ha sido comentado en su momento en el blog de Rafael Cabrera y poco mas se puede decir.

Otra estrategia que se està utilizando es la de anunciarse en encerronas con seis toros, pero no siempre el invento sale bien. La pasada temporada vimos el exito de Javier Castaño en Nimes con los Miuras, el de Robleño en Ceret con los de Escolar Gil, o el de Josè Tomas (que es un caso a parte) siempre en Nimes.    Pero el petardo que hace poco pegò Manazanares en Sevilla, por mucho que lo intenten maquillar, ha sido importante.
Tarde en Sevilla con seis toros muy elegidos y fracaso total

Tauro 

3 comentarios:

  1. Aquí está la crónica completa de Carlos Ilián donde confirma que lo de Manzanares fue un fiasco que intentó salvar con un becerro al final (¿cuántos viajes debieron de hacer sus veedores al campo para escoger estos animales de la encerrona?):

    Sevilla se vistió con sus mejores galas para lo que se presentaba como un gran acontecimiento. Nada menos que su torero mimado y adorado ante seis toros en la Maestranza. Aquello olía a apoteosis anticipada y la Puerta del Príncipe estaba debidamente engrasada para que se abriera al anochecer en honor de quien iba a estremecer los cimientos de la bicentenario coso del Baratillo.

    Pero a las nueve de la noche no había pasado nada. Tan solo una faena sobrevalorada a un novillote, que la pasión por el torero-modelo quiso ver como una antología de la tauromaquia. Y es que José María Manzanares quiso pero no pudo. Tuvo un gesto pero no hubo gesta. Intentó dar al réplica a "lo" de Nimes y se quedó a centímetros del ridículo. Sevilla, tan generosa y blanda le salvó de un fracaso estrepitoso regalándole dos orejas del sexto, un animalito impresentable de Juan Pedro, pero de clase infinita.

    Manzanares, espoleado por una ovación cariñosa de ánimo, se fue a portagayola y se echó al toro por delante en tres largas magníficas. El novillo llegó de dulce a la muleta y el torero hizo lo de siempre: derechazos metiendo pico y dejando escondida la pierna contraria para componer la figura y templar con cadencia. Desdibujado con la izquierda volvió a la diestra y a las trincheras de lujo. Citó a recibir y necesitó de un descabello. Le dieron ¡dos orejas!, la segunda, de pueblo.

    ¿Y el resto?. Pues un fracaso, y en el toro de Victorino se bordeó el ridículo. El animal le pidió los papeles y Manzanares estaba indocumentado ante este tipo de ejemplares, con guasa y mal estilo. Ah, no olvido que lo más torero de la tarde estuvo a cargo del subalterno Trujillo con dos pares antológicos.
    CARLOS ILIÁN.

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  2. Mi dilecto Rafael, aquella infausta tarde estuve presente y corroboro a Ilián, es más, desde aquel día, desde aquel victorino, no me pasa ni parriba ni pabajo, lo tengo atravesado y no lo trago.
    ¡Cómo quiso aplicarle al albaserrada su destoreo troquelado! Le pudo pegar uno a media altura y fuera de cacho, al segundo ya le había visto y le pidió los papeles.
    ¡Qué patético el muchachote, con la carita blanca como el papel y mirando al callejón!
    "¿Papá, qué le hago ahora a este?
    Te lo dije, niño: no anunciarte con esto, haber seguido a lo tuyo, que te iba bien.. ahora pídele la pistola a un guardia y lo matas".
    Luego salió la borregona de domé y los del clavel se volvieron locos, pero desde ese día ya le tengo visto, sólo le aguanto entrando a matar, cuando mata..

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    1. Entrando a matar...sólo ocuando recibe a pesar de situarse demasiado lejos. Cuando mata al volapié se sale habitualmente de la suerte y se aprovecha de su largo brazo para enterrar el estoque casi siempre atravesado. Lo hemos criticado más de una vez por aquí aunque nos quedamos más solos que la una.

      Saludos.

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