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domingo, 18 de marzo de 2018

FERIA DE VALENCIA, 2018 (2): UREÑA Y PONCE CONTRA GARCIGRANDE

Para nuestro gusto, Garcigrande tiene más interés cuando sale un toro guasón que cuando sale el que propicia el triunfo de las figuras. El garcigrande con guasa es el desrazado, el manso, el bronco. El propio Justo Hernández afirma que disfruta haciendo experimentos. Reconoce que si no tuviera casi mil vacas no se podría permitir frivolidades pero le gusta dejar animales vivos tras la tienta 'que no sé muy bien qué darán...una sorpresa, eso me divierte' (lo contábamos aquí). 

Pues no se divirtieron tanto ni Ponce ni, mucho menos, Ureña. 

El de Ponce no era 'Jaquetón' pero tenía esa guasa de los Hernández que, en otras manos, mucho nos tememos que acaba subiéndose a las barbas de cualquiera y haciendo sudar tinta. En cuanto a trapío, de 'Precioso' sólo tenía el nombre. Pueden seguir toda la lidia en este vídeo.

De salida no lo quiso ni ver. Ensayó sin ganas unas verónicas echándoselo afuera para que se fuese abanto y esperar que sonase el clarín. Saltaba a la vista que el toro no le gustaba.

En el caballo fue el típico garcigrande manso y díscolo: un primero trasero en que se va, vuelve al pecho, echa la cara alta, cabecea y se marcha suelto; en el segundo, Manuel Quinta le clava en el lomo con total desvergüenza, empuja con el costillar de trámite y vuelve a desentenderse.



En el quite, Ponce lo lleva con suavidad por delantales, sin castigarlo ni obligarlo, simplemente dejándolo pasar con temple y ahí se da cuenta de que el toro puede tragar:



Recital en banderillas también típico de esta ganadería porque 'Precioso' es gazapón, distraído y escarbador. Los subalternos no lo quieren ni ver y el espectador se queda con la duda entre los delantales y los rehiletes de si el toro al final va a tener guasa o no.

En lo de escarbar, llega a superar el récord de 'Cobradiezmos': dieciséis veces por trece del de Victorino (pero ya saben que desde aquel día, lo de escarbar ya no hay que tenerlo en cuenta):



De inicio Ponce lo llevará con mano firme sin que el toro le toque la tela. Le pega varios molinetes que no vienen a cuento cuando lo más lógico sería rematar por abajo. No obstante, consigue que el toro trague y se permite confiarse al final con esos circulares rodilla en tierra que a nosotros no nos terminan de convencer:



La faena acaba en chiqueros, donde quería el toro dada su condición de manso (o de menos bravo). Allí se echa Ponce de rodillas como un novillero ¡y a favor de querencia!



Cuadra el toro en cinco segundos, nada que ver con lo de Roca que comentábamos en la entrada anterior. Suerte contraria, obviamente, y pinchazo en los bajos. A la segunda, cobra una entera trasera, caída, atravesada, perdiendo la muleta y con degüello. Para estar en una plaza de primera, le valdrá unas sorprendentes dos orejas:




Escucharán en el vídeo que la ausencia de Emilio Muñoz en los comentarios hace que se destaquen cosas que él tapa (los puyazos traseros, las estocadas también traseras o caídas, los pinchazos bajos...). No hay tanto triunfalismo barato como el que él siembra.



Los que niegan el pan y la sal a Ponce nos dirán que esta faena no fue para tanto y que el toro ni mucho menos es un asesino, que fue peor el de Ureña.

El del murciano se llamaba 'Treinta y uno', con hierro de Domingo Hernández. Terciado, silleto y feo. Se frenaba en seco ante los burladeros ¿será por las fundas?



Lo picó mal Iturralde, seguimos sin explicarnos la buena fama que tiene. Primer puyazo trasero, donde el toro empuja pero le levanta el palo, y segundo puyazo de cárcel porque marra y, al rectificar, clava en el lomo y contrario. Ahí lo tienen:



El toro no pelea, se quita el palo y sale suelto. Mucho nos tememos que en un tercero hubiera cantado la gallina escandalosamente:



En banderillas ya se veía que galopaba descompuesto. Nunca sabremos si Iturralde propició o acentuó este defecto al picarlo tan mal. Igual que el de Ponce, gazapeaba, se distraía y no embestía con la fijeza marca de la casa. Además, apretaba mucho hacia adentro, cosa que Justo Hernández no quiere ver ni en pintura. Y encima Ureña no contó en ningún momento con que rebañaba por el derecho. La faena la pueden seguir pulsando aquí a partir del 9'45''.

En la segunda tanda se come al murciano, que ha sacado la faena del hotel. Pero entre que el bueno de Ureña no posee la muñeca de Ponce y que el toro tenía más guasa que el del valenciano, el animal se fue poniendo gallito sin sentirse dominado en ningún momento.

Vean en el 12'58'' cómo le da una distancia peligrosa por lo rebrincado de la embestida. Antes de arrancarse, el toro ya hace un amago de rajarse e irse a tablas -por manso, no por estar dominado-. Cuando va, casi lo arrolla:



Conociendo a Ureña, mucho nos temíamos que la cogida iba a llegar por algún error suyo como presentar mal la muleta:



Pues no es así. Creemos que él no tiene ninguna culpa. El toro lo engancha sin que se haya equivocado porque vean a partir del 13'54'' que da distancia al toro en el primer pase:



Y en el segundo, aunque esté mal colocado, da la impresión de que el toro sigue el engaño sin novedad:



Pero cuando está debajo lo engancha con el pitón derecho, como se veía venir desde el principio, y tiene suerte de que no hace carne:

FOTO: Alberto de Jesús

Cuatro capotes no son suficientes para quitar el toro y aún vuelve por él de una manera que nos recordó al pobre Fandiño. Es raro que aquí no le hiciera daño cuando debería ser un toro certero por cornicorto:


FOTO: Alberto de Jesús

Claramente conmocionado retorna a la cara del toro porque Ureña más que valiente es temerario. Afortunadamente, el toro no quiere pelea y se raja yéndose a tablas. En el 16'39'' pueden ver un gravísimo error del diestro: remata con un pase de la firma mirando al tendido e insiste en volver a rematar con uno de pecho ¡y por el derecho! Casi le cuesta el hospital, como mínimo (el mismo error que cometió Rafaelillo aquí con el de Miura en san Isidro):



A esas alturas, el diestro ya no sabía dónde tenía el toro ni el pitón derecho ni el izquierdo. Estocada trasera y atravesada con la mano alta y tirando la muleta.

El comentarista se admira de que 'será una casualidad pero las estocadas traseras han sido la tónica de toda la feria'. No, amigo, no es una casualidad sino que son producto de matar mal llevando el brazo alto como una forma más de alivio (lo explicábamos aquí). 



Ureña terminó noqueado, igual que la última vez que estuvo en Valencia (pulsen aquí y vean que aquel día salvó la vida de auténtico milagro):



¿Ustedes creen que el toro de Ponce tenía problemas parecidos a los del de Ureña? ¿Colaboraron los picadores con su nefasta labor a que los dos animales resultaran más complicados en la muleta? ¿Hubiera dominado Ponce el toro de Ureña y lo habría hecho parecer menos malo de lo que era? ¿El murciano tiene el problema de recetar la misma faena a todos los toros? ¿Estaba mejor Ureña en las corridas donde lo anunciaban antes que acompañando a las figuras? ¿Los garcigrandes malos tienen mucho más interés que los que son desorejados habitualmente por nuestras queridas figuras?

Nuestra respuesta es 'sí' a todas las preguntas. A la última, 'sí, sin ninguna duda'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


9 comentarios:

  1. Si habeis tenido el 'privilegio' de escuchar las palabras de Ponce ante las cámaras de Toros tv después de su segundo toro (perro doméstico), creeis que es digno llamarlo torero? Qué creeis que pensarian TOREROS como D. José Gómez Ortega después de escucharlo? Me surgen tantas preguntas cuando veo tanta chabacanería y desvergüenza.

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    1. Llegó su comentario a la entrada anterior y lo vi justo cuando acababa de poner esta entrada. Lo dejo tal cual aquí. Ya ve que yo no pienso que fuese ese segundo de Ponce tan 'doméstico' como otros que le sueltan por ahí.

      No sé qué dijo, he visto la faena y he cortado en cuanto dobla el toro. Lo que sí se nota durante la retransmisión es lo gratificante que resulta la ausencia de Emilio Muñoz en los comentarios.

      Saludos.

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  2. Ojo porque es posible que me haya confundido y el comentario de Jota se refiera a lo que haya podido decir Ponce en la corrida de Juan Pedro y no en la de Garcigrande. No he visto ni he oído nada por el momento, no puedo opinar.

    Saludos.

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  3. Así es Rafa, mi comentario era por unas declaraciones en la corrida de Juan Pedro.
    Con respecto a la de Garcigrande, los toros de los que hablas y bajo mi opinión tenian problemillas diferentes. El de Ureña era descompuesto y atropellado y si lo cazaba era porque se lo encontraba de casualidad (aunque cuando lo cazó me dió la impresión que iba a tiro hecho). Todo ello se acrecentaba por la sensación que da el torero de poco control de la situación, y no sólo en esa faena sino en todas. Debe ser falta de técnica que lo contrarresta con la actitud kamikaze que enerva y fervoriza los tendidos.
    El de Ponce era dudador, siempre dudaba al tomar el primer pase de cada serie, por esta causa debió abusar de molinetes y de algún pase de la capeina. Era más sencillo y seguro para él comenzar las series en redondo con la embestida enhebrada en la muleta con un pase previo de ese tipo.
    Posiblemente Ponce al de Ureña lo habría suavizado más y no hubiera sido una faena tan atropellada. Pero si me ponen a elegir me quedaría con el kamikaze, al menos lo veo una actitud más sincera y de tú a tú. Esas artimañas de citar al toro fuera de cacho, llevarlo con el pico de la muleta, que quepa un autobús entre toro y torero... no me convence por muy estético que parezca.

    Un saludo.

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    1. Veo que estamos básicamente de acuerdo.

      Respecto a las dos orejas al juampedro, acabo de ver la faena (sin voz). Es una cosa penosa, ese torillo hay momentos en que da verdadera lástima. Ponce tiene el mérito de correr bien la mano, lo demás es perfectamente olvidable.

      Pero me resulta absolutamente incomprensible la exageración de comentarios laudatorios que se leen por ahí. Incluso Del Moral decía que estuvo mejor con ese toro que con el de Garcigrande...es demencial. El otro día, en las imágenes se le veía con cierta preocupación y sudando ante el garcigrande a pesar del frío que hacía. En cambio aquí, relajado, riendo, exagerando los gestos de manera artificiosa y sin sudar ni una gota.

      Si usted y yo estuviésemos en televisión de comentaristas ¿qué diríamos mientras viésemos este 'espectáculo'?

      Saludos.

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  4. A ver, vaya por delante que yo con Ponce no soy imparcial (ni con Ponce ni con nadie, pero vaya...) debo reconocer que al valenciano le tengo cierta animadversión por su concepto del toreo (y su personalidad) cursi, empalagoso, casposo (y mentiroso). Lo siento, pero no va conmigo. Hay gustos para todos, hay quién le gusta José Luis Perales y Paulo Coelho. A mi me gusta Jimmy Hendrix y Charles Bukowsky. Que le voy a hacer.

    Dicho lo anterior, el toro de Ponce no me pareció una fiera cornúpeta. Aunque es cierto que fue un toro al que había que torear (citar y llevar) y con cierta casta. No negaré que Ponce, a base de llevarlo templado y en ausencia de violencia, consigue que tenga fijeza y trague con lo que parecía imposible (rodillas en tierra, poncina, redondos, cites cambiando el fleco de la muleta...). Pero, dicho lo cual, oigan, es que Ponce no da una tanda "comme il faut". Con la derecha todos son pases en redondo empalmados yéndose al culo, picoteros y mal colocado. Y con la izquierda, casi nada y otra vez usando el "pico" alevosamente. Y sobre esas mariconadas que se ha inventado (con perdón), eso me sulfura hasta la úlcera, a mi me daría vergüenza. Que si la "poncina", la "palomina", la "chiva"... MARICONADAS (no hay ningún ánimo homófobo en el comentario, entiéndase el significado vulgar de la palabra). Pues bien, todas siempre en redondo tipo peonza y pasándoselo bien lejos.

    Pero pese a lo anterior, dos cosas le voy a reconocer en esa faena, incluida la mata de pelo que le ha surgido sorprendentemente estos últimos años. La primera es que acaba haciendo con el toro (que tenía ciertas complicaciones) lo que quiere y comiéndoselo con patatas. Y la segunda, que los remates son muy bonitos y muy toreros.

    Por cierto, el toro de la tarde y probablemente de la feria fue el tercero, el primero de Ureña. Con el que estuvo con por la derecha y muy regulero con la izquierda.

    Saludos.

    joan

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    1. Estamos de acuerdo en que el toro de Ponce no era una fiera pero había que torear, nada que ver con el lamentable juampedro del día siguiente. Y, efectivamente, el toro acaba tragando con cosas que nadie esperaba tras el tercio de banderillas. Con otro torero quizás hubiera parecido una fiera sin serlo.

      Saludos.

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  5. Soy el único que ha visto que en la cogida a Ureña en su segundo toro, la segunda vez que el toro va hacia Paco es porque Ponce se lo hecha encima con un capotazo que no va a otro sitio que al lugar en el que se encuentra Ureña de rodillas y de espaldas? evidentemente no acuso a Ponce de tentativa de homicidio pero es increíble que un torero con 28 años de alternativa haga semejante """"quite"""".

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    1. No es el único, yo también me fijé. Pensé en comentarlo pero luego lo borré porque quiero otorgarle el beneficio de la duda. Pero no dude de que si usted o yo saltamos al ruedo y hacemos ese quite, nos ponen a caldo tachándonos de poco profesionales o de no tener ni idea.

      Observe en el 3'47'' de este vídeo de Castellón en 2016 cómo Ponce está durmiendo a la hora de hacer el quite al banderillero y casi cuesta un disgusto gordo su despiste y su desidia. Repítalo y fíjese sólo en cómo Ponce da un saltito de apuro y de cargo de conciencia cuando ve que ha estado a punto de propiciar un percance grave:

      https://vimeo.com/157765711

      Saludos.

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