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martes, 8 de enero de 2019

LAGARTIJO (4): EL DÍA QUE OYÓ TRES AVISOS EN MADRID...LOS MISMOS QUE FRASCUELO EN SEVILLA

El título correcto sería 'EL DÍA QUE LE ENSEÑARON LA MEDIA LUNA EN MADRID' aunque, de hecho, tampoco se la enseñaron porque el presidente, don Ernesto Heredia, marqués de Villanueva de las Torres, no se atrevió. Estamos en 1875 y ya saben que por aquel entonces no se daban avisos sino que se enseñaba la media luna. 

Era un instrumento  usado para seccionar los tendones de las patas traseras del toro por debajo del jarrete. Una vez desjarretado, era apuntillado en el suelo. Las tardes en que el diestro empezaba a pegar el sainete con el estoque, se oía desde el tendido '¡que viene la media luna!'Aquí pueden ver a Carlos Albarrán 'El Buñolero', uno de los últimos en utilizarla. Observen que la longitud sería la misma que la de la vara de picar:



Debía de ser un espectáculo penoso porque a veces el pobre animal aún intentaba embestir impulsándose sólo con las manos. López Pelegrín ya daba muestras de su oposición en 1842:



Tan es así que se eliminó su uso público. La presidencia ordenaba mostrar la media luna pero sólo como indicación para que salieran los cabestros a llevarse al toro para apuntillarlo en los corrales. No obstante, siguió en vigor en las plazas que no tenían bueyes. Recuerden el grabado de Goya que, además, da nombre a este blog amigo:



En los años a los cuales nos referimos en esta entrada es cuando se vio por última vez en una plaza importante, fue Sevilla en 1878. Lo normal era ya que el presidente diese la orden, sonasen tres toques de clarín, apareciese el chulo con la media luna y se la enseñara de forma ostensible al matador para que se retirara. 

Aquí tienen las normas que figuran en un cartel de una corrida celebrada en Madrid en 1882 donde actuaba Paco, el hermano de Frascuelo:



Lagartijo no pudo con un toro de Anastasio Martín en Madrid. Fue el 27 de junio de 1875 y el maestro vestía de celeste y oro. Los toros sustituían a los anunciados del duque de Veragua, afectados de glosopeda. Lucían divisa verde y encarnada aunque en alguna crónica leemos celeste y rosa (?). Venían de Coria del Río y lucían este hierro que ustedes identifican al vuelo ¿verdad?



Efectivamente, la familia Sánchez-Urbina se lo compró en 1865 a los descendientes de don Anastasio y hoy es el hierro de la ganadería de Sepúlveda, por eso tiene una antigüedad de 1844.

El toro se llamaba 'Sevillano' y era negro azabache (recuerden lo explicado aquí). Se lidió en cuarto lugar y llamó la atención el tiempo que Lagartijo anduvo con él: treinta y dos minutos en los que le dio cincuenta y seis pases, cuando lo normal eran treinta y pico como mucho. Vean una queja sobre la abundancia de pases escrita un año después de lo que comentamos:



Recuerden que contábamos aquí las alabanzas que se llevó Frascuelo al finiquitar una encerrona de seis toros en que el primero saltó al ruedo a las cinco menos dieciocho y el último dobló a las seis y ocho. Se acordarán también los seguidores del blog de que Gregorio Sánchez mató seis de Barcial en Madrid en setenta y cinco minutos (pulsen aquí).

La cuestión es que aquella tarde de 1875 Lagartijo dio una tabarra considerable con la espada, vean: pinchazo, estocada corta, otra corta saliéndose de la suerte, pinchazo hondo contrario, corta a paso de banderillas, estocada contraria, estocada saliéndose y una última contraria. Todo, 'en medio de una gran silba'.



Aquí tienen la retranca con que se ironizaba sobre la forma de entrar a matar del maestro, 'najándose', como se decía en las crónicas para referirse a que se salía de la suerte:



El público se puso de uñas y protestó ruidosamente exigiendo la media luna. Sorprendentemente, el presidente aguantó la bronca y se negó a dar la orden, ¿por qué? Pues porque las figuras eran las figuras, entonces y ahora. Un año antes, en la Beneficencia del 11 de junio de 1874, Lagartijo mereció la media luna pero el alcalde de Madrid, que presidía el festejo, tampoco se la quiso enseñar. Eran toros de Miura y Pérez de la Concha. En el cartel estaban Frascuelo y Vicente García 'Villaverde', torero éste del montón. Pues, como decimos en España, 'al amigo el favor y al enemigo la ley'. Al pobre 'Villaverde' sí que le enseñó la media luna el marqués de Sardoal, ¡qué valiente!:



Se decía que en España no había ni un presidente que se atreviera a mandar la media luna para Lagartijo. No la hubo ni aquel día de 1874 ni en 1875 con el de Anastasio Martín pero, para nosotros, como si la hubiera habido.



Estamos en un caso parecido a cuando se le fue un toro vivo a Joselito, lo contábamos aquí. En realidad, el animal no se fue vivo porque dobló en la plaza ya que no pudo seguir a los cabestros cuando habían sonado los avisos, por cierto, con muchísimo retraso 'por ser vos quien sois'. También aquel presidente de Valencia se llevó una buena bronca por su condescendencia con 'Maravilla'.

La conclusión de aquella corrida de Lagartijo fue ésta:



Pues justo un año después, Frascuelo pasaría el peor momento de su vida torera. Fue en Sevilla el 15 de junio de 1876 con toros que habían sido de don Domingo Varela, de Medina Sidonia. Se anunciaban a nombre de su viuda, Francisca Velázquez, casada en segundas nupcias con Gerónimo Martínez. Luego lo vendieron casi todo al que fuera empresario de Sevilla, Jerez y El Puerto, Bartolomé Muñoz. Lucían divisa morada y amarilla con este hierro:



Frascuelo vestía un terno azul con cabos negros. Era un mano a mano con Lagartijo, quien, por cierto, estuvo fatal en el tercero, 'que era una mona'. Realizó una faena de sesenta y dos pases en treinta y cinco minutos...

El calvario para Salvador llegó en el sexto, un colorado ojo de perdiz que recibió ocho varas y mató un caballo. Se llamaba 'Culebro'. El maestro perdió los papeles en cuanto se le coló en el primer pase de la faena:



Todos destacan que no dejó los pies quietos en ningún momento y encima recibió un varetazo. Ni él ni su cuadrilla sabían qué hacer. Para más inri, dio un sainete ignominioso a la hora de matar pegando diecisiete pinchazos con mal estilo: 



El presidente aquí sí ordenó sacar la media luna. Sonaron los tres clarines y el chulo se puso con ella a la vera de Frascuelo para no dar lugar a dudas. Se oyó una ovación al aparecer el instrumento en el ruedo. Pero acto seguido estalló el escándalo porque el maestro no se retiró como era su obligación sino que siguió pinchando al toro:



Esos pinchazos en la barriga que dio ya con la media luna en el ruedo fueron cuatro. Pero es que también pinchaban los de la cuadrilla (igual que hacían los subalternos de Gallito con 'Platero' en esa entrada enlazada más arriba). Además, se contaron hasta once intentos de descabello sin éxito. En medio de una bronca histórica, dobló el toro por fin, harto de que lo pincharan . Se produjo entonces una invasión del ruedo por parte de algunos aficionados con no muy buenas intenciones. El pobre Salvador se retiró hasta la barrera y los exaltados se conformaron con ir a su lado sin pegarle pero gritándole 'los mayores dicterios que jamás haya oído un lidiador'



En algún sitio comentan que salió protegido por la Guardia Civil pero en otros no se hacen eco de esta circunstancia, lo cual nos hace dudar de su veracidad. Cuando llegó a la fonda, dicen que Frascuelo, 'con aquel corazón de hierro tantas veces probado, lloraba como un niño'.



El aficionado a toros es de por sí mitificador. Engrandece el recuerdo de una faena con el paso del tiempo. Lo mismo ocurre con aquella pelea de un toro, con aquel quite o con aquel maestro. Actualmente, ese invento diabólico que es el vídeo se ha erigido en el gran desmitificador. 

En la época gloriosa de Salvador y Rafael no hay vídeo pero ya estamos nosotros para desmitificar con una entrada como ésta que habrán seguido con aflicción tanto los frascuelistas como los lagartijistas. Esperemos que no se enfaden con nosotros. Y es que hasta los mejores escribanos echan un borrón.

Otra cosa son los que escriben la historia. En El Cossío encontrarán una breve referencia a la tarde aciaga del maestro de Churriana en la página 898 del tercer volumen. En cambio, para frascuelistas como Bleu o Peña y Goñi, el fiasco sevillano de Salvador no existe. Bleu dice que la única vez que vio Frascuelo la media luna fue con el toro 'Pardito', de Antonio Miura. Efectivamente, eso fue el 21 de mayo de 1871 en Madrid, pero Bleu no quiere recordar la historia  que hemos relatado aquí, que fue un escándalo mucho mayor que el de ese 'Pardito'. Aquel toro, castaño bragado, fue al corral cuando sonaron los tres clarines pero el de Sevilla entre Salvador y su cuadrilla lo dejaron como un colador ignorando las órdenes del palco.

¿Quién escribirá la historia de los Juli, Manzanares, Perera, Ponce, Morante, Castella, Roca y compañía? ¿Qué se dirá y qué se ocultará de ellos dentro de cien años?

No nos despedimos sin pedirles que lean este texto correspondiente a ese mismo año de 1876, a ver a qué les recuerda:



¿Qué me dicen? Parece escrito ayer. Se resume en que los toreros no saben lidiar, se dedican a pegar pases, a matar de cualquier manera y a hacer posturas... Como ven, nada nuevo bajo el sol.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



10 comentarios:

  1. Extraordinario relato, excelente entrada, sobre lo malo y el "petardo" y la excelente crítica y afición de otros años:rigurosa, dura y con más ganas de ver como se afrontaba las dificultades q del toreo de adorno emotivo y generalmente sin medida.
    Pues bien, si hemos de creernos los testimonios de lo malo por estar bien documentado, justo es creernos lo bueno que por sorprendente parece hoy imposible e inigualable, y estar igualmente excelentemente documentado. No cree?
    Si en lo vulgar y zafio, la muleta del pase, todas las épocas se parecen, en lo restante y fundamental como el trapio, la competencia, el quite, la pelea... Hay la misma igualdad?
    Sin duda la fama de estos dos colosos no es debida a sus tardes negras sino a su forma de vivir el toreo. Y no puedo por menos q recordarle lo q a. canvas del castillo, ante la despedida de frascuelo, escribio:
    ! Sepalo España
    ! Sepalo Europa!
    ! Ya hay uno menos
    Que me haga sombra!

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    1. Respecto a la crítica, totalmente de acuerdo con usted. En aquella época era inmisericorde, durísima. Pero esa dureza se acabó con Vidal y su epígono Villán. Vidal era duro pero lo aderezaba con su fina ironía, éstos del siglo pasados eran duros como el diamante, sin martingalas ni contemplaciones (aunque también tapaban lo que les interesaba, como hemos indicado más arriba). Actualmente se va con guante de seda cuando se critica algo producto de todos los intereses que se mueven en el mundillo o quizás simplemente por el buenismo imperante en nuestra sociedad tan infantil.

      Por supuesto que nos creeremos lo bueno, yo lo hago sin duda, pero creo que no está de más resaltar alguna vez fiascos de los grandes maestros para ver que eran humanos. Resulta curioso, no obstante, que hay más referencias de fiascos de Lagartijo que no de Frascuelo. Y eso que los lagartijistas eran más inflexibles en su 'religión' que los frascuelistas. Quizás sea porque siempre esperaban lo mejor de su maestro. Recordará usted aquello de 'sólo cuando quiere, si quisiera siempre...'

      Y a su pregunta sobre la igualdad la respuesta nos vuelve a poner de acuerdo: no. Se sigue afeitando; la competencia brilla por su ausencia porque parece haber un pacto de no agresión para que todas las figuras tengan su ración en la leche de la vaca que entre todos matarán; los quites han desaparecido de las corridas, la pelea no existe, da igual matar un toro a ley que asesinarlo vilmente, etc. Y aquí, como salía en la entrada, 'ponga usted todos los etcéteras que quiera.

      Saludos.

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  2. Creo que a Lagartijo en su última época se le fue más de un toro vivo. Bleue, fracuelista acérrimo, cuenta que una de las diferencias entre ambos fue que Frascuelo supo retirarse a tiempo mientras que Lagartijo alargó su decadencia con giras de despedida con cachés elevadísimos para recoger dinerillo (esto también es muy contemporáneo).

    Cuando leo algun libro o crónica de esa época me llama la atención que siempre se hace mención al número de pases. Nunca sé si es para bien o para mal.

    Sobre la crónica taurina. Creo que nunca ha sido tan mala como ahora. No sólo pelota y ridícula, sino analfabeta. Los ochenta fueron durísimos. En los tendidos y en los periódicos. Nadie ha tenido la crueldad de la ironía de Vidal, ni siquiera la mala leche de Navalón.

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  3. Vaya decadencia la suya, matar 5 corridas de veragua, bueno cuatro en Zaragoza navarros de carriquiris, un día ya mato a un indiano. Pudo haberse despedido en Córdoba, el Puerto, Granada o Málaga donde tenía infinidad de seguidores Pero sigamos con su "decadente" despedida, en Zaragoza salió a hombros aplaudido por las calles y por la noche fue obsequiado con una serenata de la banda municipal. Dono a la virgen del pilar 1000 pts, como "seguramente" hacen hoy los coletas . Pero sigamos, en Barcelona salió a hombros y en Valencia otro triunfo. En Bilbao mal y en Madrid después de cambiarse la procesión del corpus con permiso de Roma terminó en bronca. Para estar tan decadente parece q mantenía no sólo el cartel sino q cada actuación era un acontecimiento. El único torero q se parece mínima mente a la decadencia de lagartijo actualmente, en los últimos 15 años, es José Tomás, aunque este, aunque matase 6 toros en San Isidro no cambiaría los hábitos de la ciudad porque no es lagartijo, Le separa varias galaxias.
    Comparar el toreo actual con el de lagartijo no me parece acertado, es como comparar el trabajo en el campo hoy con el de hace 125 años.
    El toreo por desgracia se parece poco a el. Las normas del "purismo" actual, lo q se llama toreo clásico, no son más q absurdas formas contemporáneas que vistas desde los mandamientos del toreo del xix serian consideradas anatema.
    Los aficionados actuales no les cabe en la cabaza más q el toreo moderno y eso cuando al menos tienen uno en la cabeza.
    Sigamos con lagartijo y todos con los q alterno, dirigió y supero: guerrita, Fernando gallo, Frascuelo, petete, desperdicios, Cúchares, gordito, Cayetano Sanz, el Tato, Chicorro, Bocanegra etc


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  4. Hola Rafa, excelente entra y gracias por la mención al "blog amigo".

    Feliz Año 2019 y mucha salud ¡¡¡¡¡¡¡¡¡

    Pocho Paccini

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    1. Igualmente. Muy interesante el artículo de Navalón sobre el profesional y el aficionado. No lo había leído:

      http://eldesjarretedeacho.blogspot.com/2019/01/la-obligacion-y-la-devocion.html

      Saludos.

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  5. Más de 1600 corridas mato, muchas sólo otras en dura competencia. Más de 400 en Madrid, el Vaticano del toreo en siglos q realmente habia fe, devoción y amor por los toros.

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    1. Unos dicen que 1.627 y otros que 1.632. En Madrid, en unos sitios pone 403 y en otros 404.

      Saludos.

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  6. Ahora q nadie ya nos lee, Le reto a ver quien ha toreado más q el en Madrid?

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    1. Yo creo que nadie. Si Lalanda en casi 30 años de alternativa toreó ciento y poco, ya me dirá usted.

      Saludos.

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