"Existen dos suertes fundamentales: "la primera y la última, la de picar y la de matar. Hoy la Fiesta se nutre de intermedios"
Gregorio Corrochano, La edad de plata del toreo

"El mérito de la suerte de
picar consiste principalmente en que el toro no llegue al caballo, y lo hiera ó
lo mate; y esto, como se ve claramente, necesita no solo habilidad, sino la
fuerza competente. De aqui tambien se deduce que á los toros pegajosos que
reunan mucho poder en la cabeza, y que sean secos metiendo, no habrá hombre en
el mundo que con la vara de detener los mantenga desviados y les dé la salida,
por lo que muchos picadores diestros en este caso hacian lo que se conoce con
el nombre de picar á caballo levantado,
único medio de evitar la cogida; esto, que tiene sin duda mas mérito artístico
que dejarse caer al suelo por el toro, y que solo pueden hacerlo los que sean
muy ginetes, y con ciertos caballos, es no obstante recibido con disgusto por
algunos.
Asi es que cualquiera que sea la suerte que se está ejecutando,
debe el diestro conducirse asi: citar al toro, dejarlo llegar á la vara sin
mover el caballo y conforme llegue á jurisdicción y humille, ponerle la puya,
cargarse sobre el palo, y despedirlo, si puede, en el encontronazo por la
cabeza del caballo, que hasta ahora no debe haberse movido, pero que conforme
está el toro en disposición de tomar su terreno, se le hace girar por la
izquierda, y se sale con pies…………Este modo de picar, que llaman sin perder tierra, el que gusta, y
efectivamente es muy bonito..."
Francisco Montes "Paquiro", Tauromaquia Completa

"Para picar a caballo
levantado se necesita no solo mucha destreza, sino también un caballo de buena
boca y bastante avisado
Este modo de picar es completamente diferente de los
demás, y consiste en dejar llegar al toro a la vara terciando un poco el
caballo hacia la izquierda, y conforme esté aquél en el centro, en vez de
despedirlo del encontronazo, dejarlo seguir hacia el brazuelo del caballo, que
en este tiempo se habrá alzado de manos, y echándose hacia á la derecha
buscando los cuartos traseros del toro, y saliendo con pies. La cogida no puede
jamas verificarse en esta suerte en haciéndola á tiempo, pues que cuando el
toro está humillado para meterse debajo del caballo, lo libra éste en virtud
del movimiento que hace sobre las piernas.
Esta suerte, como se ve por su
esplicación, es sumamente bonita, pero muy difícil, y tiene un mérito
particular.……..Sus proporciones
son tan buenas, que sea el toro boyante, pegajoso, que recargue, ó abanto, se
hace del mismo modo y se remata con la misma facilidad."
Francisco Montes "Paquiro", Tauromaquia Completa
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Tito Sandoval con un toro de Cuadri en Dax - Foto Viard
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"Durante el primer siglo
y medio de la corrida moderna, esto es, durante el siglo XVIII y gran
parte del XIX, se picó a caballo levantado. Esta forma de picar a caballo levantado es la recogida en las tauromaquias de Pepe-Hillo y de Paquiro.
Picar a caballo levantado era, para entendernos, una especie de rejoneo
con vara larga. Esto es: el caballo estaba siempre en un constante
movimiento y se evitaba a toda costa el contacto del toro con el
caballo. Por todo esto la mortandad equina era mínima, hasta el punto de
que el caballo de picar no pertenecía a la empresa, sino al propio
picador. Por ejemplo, en la época de Costillares, el célebre picador
sevillano Luis Corchado picó entera una corrida de veintidós
toros con media de seda (es decir sin pierna de hierro) y sacando ileso a
su caballo.
Por este tiempo los picadores no admiten aún
las ordenes del torero de a pie, ni pertenecen a su cuadrilla, siendo
contratados de modo independiente por las empresas. Cuando los toreros
de a pie empiezan a tener más celebridad que los picadores, estos
últimos empiezan a actuar a las órdenes de los primeros, y por
influencia de los toreros de a pie, que son lo que mandan ahora, se
empieza a picar a caballo parado.
Cuando
el matador ordena a su picador que pare el caballo, lo que pretende es
que el picador, en vez de preocuparse de huir, se preocupe de quebrantar
al toro. Ahora no se hurta al caballo de los cuernos del toro, se
entrega a ellos para que el toro forcejee y pierda fuerza. Lo que el
matador quiere es que el toro reciba algún castigo. El caballo le da
igual. Esta forma de proceder tiene su campo de experimentación en época
de Paquiro, Cúchares y Chiclanero; se impuso de forma definitiva durante la etapa de Lagartijo y Frascuelo, y llegó al paroxismo con Guerrita. Guerrita lo tiene muy claro: ordena a sus picadores que el toro haga carne.
Se trata de entregar el caballo al toro sin disimulo para que éste se
quebrante algo. Son los años finales del siglo XIX los de las grandes
carnicerías caballares.
Así se llega al año 1928,
cuando se pone el primer peto a los caballos.
La única
forma de picar a caballo parado sacando al caballo ileso era con un
peto. Este primer peto, el anterior a la Guerra Civil, era minúsculo.
Terminada la contienda, se añadieron faldones al peto. Y es en esos
años, los cuarenta y los cincuenta, cuando la suerte de varas ha estado
más equilibrada.
Existe un caballo español bien protegido,
al que se puede mover pero no tirar con tanta facilidad, y desde el cual
los picadores pueden cumplir su cometido, pero sin extralimitarse, ya
que el continuo movimiento impedía el
ensañamiento.
Después, con los años setenta subió hasta
el doble el volumen del toro. Para compensar, se subió también el
volumen del peto y del caballo. Se subió hasta el delirio. Una
generación de nuevos picadores sin vergüenza profesional lo acabó de
estropear.
La descompensación de antes de la Guerra se
llevó al extremo contrario. Ahora el picador gana siempre mientras el
toro pierde siempre"
Domingo Delgado de la Cámara, Del paseíllo al arrastre
El peto actual ha quitado importancia a la preocupacion de que el toro hiera al caballo y por lo tanto ya no es necesaria a este fin la suerte de picar a caballo levantado, que no es lo mismo que el toro levante el caballo romaneando.
Sin embargo, con buenos caballos con petos ligeros como los de Bonijol, tecnicamente seria posible realizar dicha suerte tal como la describe Paquiro en su Tauromaquia.
En las ultimas tres fotos nos quedamos con la duda si, de no llevar peto, el caballo se libraria de la cornada.
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| Tito Sandoval con un toro de Cuadri en Zaragoza - Foto A.Mechò |
Nada tiene que ver con la suerte de picar a caballo levantado - aun sea muy bonito - citar levantando el caballo para llamar la atencion del toro.
...que es un picador de brío
con un ganado bravío
en una suerte de varas,
José Zorrilla
Tauro