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lunes, 23 de noviembre de 2015

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (5):

  LUIS FRANCISCO ESPLÁ: EL TEMPLE

Estábamos esperando a ver si en Vic y en Céret hacían públicas de una vez las ganaderías de sus respectivas ferias pero no hay manera. Hasta el momento todo son rumores y no queremos comentar rumores. Por eso, compartiremos con ustedes otro capítulo de las verdades del toreo. Esta vez va sobre la espinosa cuestión del temple.
Del temple ya están ustedes al cabo de la calle: que si es la lentitud, que si consiste en adaptar  la velocidad de la muleta a la del toro, que si sólo se puede conseguir con según qué toros... El caso es que Esplá aquí nos ofrece una teoría de carácter 'anatómico'. Dice el maestro alicantino:

"El temple es intuitivo, es parte de la técnica. En la mayoría de las veces, la clave es cómo se inicia el muletazo (...) El toro no vive con la cabeza humillada, no vive incurvado. Cuando embiste, cambia su centro de gravedad. Mientras corre normalmente, su centro de gravedad está en el pecho.

"Cuando empieza a embestir metiendo los riñones, ese centro se va a desplazar. El torero tiene que procurar por todos los medios alargar el muletazo, que esa postura anormal para el toro se alargue y, cuanto más larga sea, más le costará al toro andar y lo hará con más retardo.

"Por eso es importante coger los toros delante, porque cuando llegan a tu altura llevan ya uno o dos metros en una postura anormal. Esa postura los va haciendo frenar porque no pueden avanzar con desahogo.

"En el último trance, el toro casi no puede y por eso se ralentiza. Eso es el temple.
¿Qué les parece su explicación 'anatómica'? La pregunta que le haríamos a Esplá es qué pasa con el toro cuando no humilla y, por tanto, no varía demasiado su centro de gravedad al embestir. Esta es su respuesta:

"Esos toros no desplazan su centro de gravedad, no incurvan y así embisten con más desahogo. Por eso ralentizan menos (...) A ese toro no se le va a poder templar porque no embiste con una postura anormal en él.

Y es curioso que, en su explicación, saca a colación a Curro Romero (el diestro a quien nosotros hemos visto templar más extraordinariamente):

"Curro Romero dice: 'Yo quiero que el toro se venga humillado desde allí'. Eso lo dice porque así el toro lleva ya dos metros de postura anormal para él y, cuando lo engancha, está casi parado. El esfuerzo que entonces hace el toro ralentiza todos sus movimientos y da esa sensación de fuerza contenida.

A Romero le vio quien esto firma templar un toro en Jerez de forma milagrosa. Lo llevaba imantado.
No se asusten, no es Charles Manson sino Curro haciendo de Rey Gaspar en 1968
Y nuestra última pregunta para Esplá es qué pasa si no se coge el toro delante, si se torea con la muleta retrasada (cosa que algunos dicen que entraña más riesgo, algo que niegan todos los maestros que en el mundo han sido, los maestros de verdad, no los de ahora):

"Con la muleta retrasada es imposible templar porque cuando el toro llega ya lo estás vaciando. Viene sin obligarse y, si tiene un poco de movilidad, incluso puede llegar a complicar la vida al torero".

Hoy en día, muchos de los santones del toreo citan con la muleta retrasada y al hilo del pitón. Algunos de sus corifeos dicen que eso tiene muchísimo riesgo, opinión que no compartimos. La clave es que los toros de las figuras vienen 'rotos' del campo, su embestida ya es la que la figura demanda sin necesidad de complicarse con exquisiteces técnicas. El torete 'gatea' y el 'maestro' va acompañando la embestida del gato intentando que no le toque la muleta y componiendo la figura convenientemente.

En fin, volvamos con Esplá para terminar. Cuando se le preguntaba al maestro por el torero a quien había visto hacer todo esto tan difícil con más perfección, no lo dudaba:
Dámaso González, 'el torero más perfecto que yo he visto en estos últimos años, eso sí, de cintura para abajo'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

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