A nosotros nos pareció decepcionante aunque estamos dispuestos a escuchar todas las opiniones en la sección de comentarios.
Los toros eran hermanos de la muy buena novillada celebrada en este mismo coso y que pueden recordar aquí, donde transmitíamos nuestra enhorabuena a la familia. Pues debieron de sentar mal a estos hermanos de ayer los dos años cumplidos en el campo porque a nosotros nos dijeron poca cosa.
Presentación impecable a pesar de algunos rabos cortísimos. En el caballo, nada reseñable como no sea el alegre galope del castaño tras tardear lo suyo. Lo que es pelear en el peto y meter los riñones como lo hacen a veces estos toros, nada de nada, gran vulgaridad. Y excepto al primero, como era previsible, a los otros no se los masacró salvajemente, que era algo que temíamos.
Se los picó mal pero no con la saña de otras veces. Que un matador pida el cambio a todo un cuadri tras una vara de trámite como hizo De Torres en el quinto es tratarlo como a un torillo comercial.
En el tendido se notó la presencia de muchos aficionados cabales, cuya actitud contrastó con el triunfalismo de los televisivos. También hay que decir que se vio su favoritismo hacia el hierro, al aplaudir cosas que quizá en otras vacadas se hubieran mirado con lupa y nos referimos a los bastantes ejemplares que salieron sueltos del caballo.
Todos murieron sin abrir la boca excepto ese castaño que acaban de ver más arriba. Su juego fue el siguiente: primero, muy parado; segundo, listo y probón; tercero, a arreones; cuarto, de embestida sólida y noble; quinto, noblón y humillador aunque no hizo nada en el caballo y sexto, con buen galope en varas pero luego aplomado y atontado.
¿Mantuvo el interés la corrida? Hombre, sí, más o menos, pero a los de Comeúñas hay que exigirles mucho más. Por lo poco que conocemos a los tres Cuadri presentes, pensamos que estarán de acuerdo con lo que llevamos dicho hasta aquí. Ahí tienen a Fernando El Viejo, a Luis y a Fernando El Joven:
DE TORRES. Substituía al convaleciente Juan de Castilla. Su primero era negro zaíno, bajo de agujas, blando de remos y que llevaba el morro por la arena de salida:
Primer puyazo y primera zurra, con carioca trasera. El toro no peleó y luego en la muleta no valió nada por soso, parado y probón. Buena voluntad del diestro estrellándose contra el marmolillo.
Estocada sin puntilla pero mala por baja y ejecutada con telonazo estirando el brazo. Para Jiménez, un estoconazo...
Su segundo tenía poca papada, poco rabo y era negro, estrellado y muy ofensivo tanto de cuernos como de ojos:
Mal De Torres sin saber poner el toro en suerte. Y el picador, 'un poquito trasero', decía César Jiménez. Ustedes mismos:
Pelea menos que vulgar, ya van dos, y muy bien Iván García después. Cuando hay decisión y valor, eso de que los cuadris son difíciles de banderillear se demuestra que es un cuento, ya lo decíamos aquí:
Inicio tomasista de mérito porque el toro se vencía. Luego tuvo el viaje cortito, con algún arreón pero sin demostrar ninguna maldad. De Torres toreó sin pisar terrenos comprometidos, o sea, un poco fuera de cacho. Con este mismo toro, seguro que en Madrid hubiera expuesto bastante más.
Aunque los televisivos querían dárnosla con queso, este toro no tuvo nada que ver con el Revisor de Las Ventas con el que este mismo torero nos puso el corazón en un puño. Estocada defectuosa que rozó el bajonazo, ejecutada con lentitud pero rápidamente protestada por los que habían venido de fuera, como tiene que ser:
El quinto era un negro listón perfectamente encornado y muy en tipo:
Se deja pegar y se suelta, demostrando muy poca cosa pero con lamentable cambio de tercio que solicita De Torres.
En banderillas apretaba para adentro aunque se veía que humillaba con avaricia. Lo aprovechó el diestro para destorear muy a su sabor. Las protestas de los cabales tardaron en llegar pero se escucharon tímidamente a última hora. Estamos de acuerdo con ellas a pesar del retraso.
Pinchazo caído, otro que escupe y entera trasera realizada al genuino volapié ya que el toro no se movió. No obstante, fíjense en qué manera de entrar, alargando el brazo para darse ventaja y pegando el telonazo. Dos avisos, con el toro duro para morir:
GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era astifino, enmorrillado, hondo y badanudo. Lo enceló muy bien el maestro con la capa:
El diestro dijo ¡vale! pero Sangüesa siguió pegando hasta completar la carioca. En el segundo lo puso largo, anduvo al paso y se repuchó. Sangró mucho. Durante el segundo tercio se empezó a rebrincar papando moscas. Bien Gómez al no rematar por alto ningún pase en la tanda de recibo.
El toro sabía que la muleta era una trampa y que detrás estaba el muñeco, o sea que se decidió a buscarlo. Le pitaron algunos el macheteo no sabemos por qué.
Pinchazo caído escupido, honda tendida, trasera y caída más ocho descabellos con dos desarmes del toro, que demostró su listeza hasta el final.
El cuarto era negro, facado o pelado, rabicortísimo y estaba bien comido:
Mal el toro y mal el piquero, haciendo varios agujeros a cual en peor sitio. Por lo menos Aguado no apretó y eso ya es raro. De largo duda, galopa, regatea, cobra en la paletilla y se va suelto:
Muy buena brega de Raúl Palancar. Al no haber peleado en el peto sacó ganas de embestir a pesar de blandear de manos. Gómez vio que debía llevar la mano firme y baja porque si no el toro se ponía tonto.
Sin ser un cuadri para el recuerdo ni mucho menos, fue el menos malo. Lo dejaremos en unas meritorias tablas para el diestro, que se alargó demasiado.
Acierta en la natural y deja una corta en el hoyo (la mejor estocada de la tarde) y luego una media trasera más descabello. Esa mano debería estar pegada a la barbilla. Observen el vapor que exhalaba la piel caliente del toro:
El último era castaño, ojinegro, listón, albardado, bragado y bocidorado:
En el primero quiere empujar pero cuando le levantan la puya deja de pelear (!). Segundo de largo: tardea, galopa distraído hacia los capotes pero pega un regate para irse al caballo cuando lo ve de reojo, picotazo y se suelta. Gómez pide una tercera entrada desde la otra punta: tardea, se distrae y por fin salta con alegría:
La generosidad del diestro con el toro y con el público hacía prever que el animal iría en reserva. Efectivamente, así fue, circunstancia que se sumó a que era tardo, topón y mirón. Gómez porfió en un arrimón sin pensar en lo de hoy en Madrid y sabiendo que no iba a sacar nada. Llegó a ponerse pesado.
Se perfila natural pero cuando parecía que iba a arrancar cambia a contrario y lógicamente el toro no lo ayudó, vean la imagen abajo. No nos extraña porque es un diestro que ha reconocido públicamente que no mira lo de las dos suertes sino solamente que las patas estén cuadradas. Eso de cuadrar el toro ya saben los lectores más fieles que no es una suerte del toreo, como contábamos aquí:
Media desprendida y descabello, con oreja de pueblo. Decíamos que no iba a sacar nada pero sonó la flauta y hoy copará los titulares con esa orejica de todo a cien.
Esperemos que en Las Ventas los cuadris saquen más casta y más ganas de pelea en el peto. En Villaseca nos dejaron un poco mustios, esa es la verdad. El Bronceado de 3Puyazos acudió tres veces al peto, empujó bien y en la muleta repitió con codicia. Ninguno de los de Villaseca le llegó a la suela del zapato.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




























