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viernes, 13 de abril de 2018

PINTAS DEL TORO DE LIDIA (6): RABO DE TORO

En los comentarios a la primera entrada de abril teníamos una pequeña polémica con un amigo lector a cuenta del adjetivo 'coliblanco' que nosotros aplicábamos a un novillo de Prieto de la Cal. Para aclarar conceptos sobre el rabo de los toros, hacemos esta entrada y verán que es bastante fácil.

Respecto a los calificativos sobre pintas y accidentales, hay que ir con pies de plomo porque cada uno cuenta las cosas a su manera (y nosotros no vamos a ser una excepción). Para que se hagan una idea, en el diccionario de la UCTL, no viene 'coliblanco' y tampoco 'rabicorto' cuando, de manera sorprendente, dicen que el 'colín' tiene menos cola que el 'rabicorto' (consultar aquí). Ya me dirán ustedes...

Lo oficial debería ser el anexo II al documento del BOE (pulsar aquí). Pues resulta que allí sí que aparece 'coliblanco' pero ni 'coletero' ni 'rabón'. En fin...

Antes de ir con la pinta, vamos con el tamaño porque esto está bastante claro. El rabo de un toro tiene tres partes yendo de arriba abajo: la penca o maslo, la cola propiamente dicha y el borlón. En muchas ganaderías se hace un corte en el extremo el día del herradero. Dicen que trae suerte y que crece más bonito, cosa que de ningún modo es matemática:



El correcto trapío de un toro no debe tolerar un rabo ni demasiado largo ni demasiado corto. Lo adecuado es que el borlón quede entre el corvejón y el suelo pero sin llegar a tocarlo. Aquí tienen un ejemplo perfecto en este novillo de Barcial:



Como decíamos, tanto si el rabo se pasa de largo como si es más corto, el trapío queda afectado muy negativamente. Sería el caso en primer lugar del toro rabilargo, afortunadamente poco frecuente. Este novillo de Herederos de Antonio Ordóñez está en el límite:



Y este toro de Criado Holgado lo es claramente (por cierto, descanse en paz don Juan Manuel, que falleció ayer):



El caso de toros rabicortos es más habitual. Se da cuando el borlón no llega al corvejón, por ejemplo, en este 'Limpiabotas' de Prieto de la Cal:



Son rabicortos muchos santacolomas de Ana Romero como este 'Hornacero':



O este 'Polvorillo' de Núñez del Cuvillo:



El trapío tendría que valorarse en conjunto, debiera ser un todo armónico. En plazas como Madrid y Pamplona acostumbran a fijarse sólo en la cara (y el problema empieza ya en los veedores).  Decimos esto porque todos los críticos profesionales alabaron el excelente trapío de este toro de Torrealta de 521 kilos que fue ovacionado en san Isidro de 2017:



Pues discrepamos ¿Se han fijado en el rabo? Es claramente rabicorto, cosa que afea el conjunto de forma muy notable.

Cuando el rabo es cortísimo hablamos de colín. La diferencia con rabón es mínima. Los más puristas dicen que rabón se aplica a los que reducen la cola prácticamente al maslo. Ocurre a veces que en el momento del parto, un zorro o un meloncillo se come el rabo de un recién nacido si la vaca está echada o tiene problemas. Este bonito eral de Barcial, berrendo en cárdeno, remendado, gargantillo y lucero es colín:



No sería la primera vez que se ha cosido un rabo postizo a un toro colín o rabón y se le ha caído nada más saltar al ruedo ante el regocijo de los presentes.

Una vez aclarado lo del tamaño, que, como ven, se circunscribe a cuatro posibilidades, vamos con la pinta. Aquí estamos en lo mismo, son otras cuatro variantes: rabicano, rebarbo, coliblanco y colinegro.

Rabicano será el toro que tenga pelos blancos mezclados aisladamente en el rabo con otros más oscuros. En esta magnífica foto de un toro de Antonio san Román se aprecia. Además de rabicano, el toro es negro listón, bragado, meano, axiblanco, salpicado, ojalado y gargantillo (o coletero, ya hablaremos después porque esta denominación no tenía antes nada que ver con la cola):



El novillo de Barcial con que empezábamos la entrada también era rabicano. Aquí lo pueden comprobar de forma indudable:



Cualquier toro puede ser rabicano, no necesariamente los negros o cárdenos. Observen este colorado ojinegro de Jacinto Ortega:



O este precioso novillo de la misma ganadería. Es colorado ojo de perdiz, calcetero, listón, bragado, meano, axiblanco,  lucero, bocidorado y rabicano:



El rebarbo presenta la mitad inferior del rabo blanca, normalmente coincidiendo con el borlón. No tiene pérdida aunque nosotros consideramos también rebarbo el toro al que le sube un poco la mancha más allá del borlón. Este toro de Barcial es berrendo en negro, rebarbo, lucero y capuchino:



Al lado de este colorado de Jacinto Ortega vemos a su hermano negro que también lo es:



Y en la misma ganadería, este eral colorado ojo de perdiz, bocidorado, bragado, meano, axiblanco y asimismo rebarbo:



Igual que este encinas estrellado de Paco Galache (por cierto, no busquen la palabra 'rebarbo' en el diccionario de la Real Academia porque para ellos no existe):



Colinegro es un accidental que, salvo error, no figura oficialmente en ninguna clasificación pero nosotros pensamos que debería incluirse para toros que tengan el rabo más oscuro que el resto de la pinta. Incluso optaríamos por hacer constar la variante 'rebarbo en negro'. Sería el caso de este toro de Murteira:



Y nos queda el coliblanco. Es una denominación perfectamente taurina aunque los de la UCTL no la pongan en su vocabulario. Sirve para referirse al toro que tiene el rabo llamativamente blanco respecto al resto de la pinta. Lógicamente, no se usa para un toro ensabanado. Lo de coliblanco lo anotábamos nosotros para aquel novillo castaño berrendo de Prieto de la Cal porque llamaba la atención su cola blanca:



También lo sería este becerro de Pereira Palha que, además, es castaño oscuro berrendo, aparejado y lucero:



Y lo mismo este toro de Jara del Retamar:



Como amantes de la liturgia taurina, no estamos de acuerdo con que su uso indebido haya cambiado el significado original de 'coletero' haciéndolo sinónimo de 'coliblanco'. Coletero era el toro que tenía una mancha blanca en el cuello o por extensión en el pecho ya que viene del latín 'collum'. No sabemos muy bien por qué pero el sentido derivó al toro que es coliblanco. Hoy en día muchos aficionados lo aplican al rabo del toro que es más claro que el resto de la pinta, sin especificar si es rabicano, rebarbo o el citado coliblanco.

Nosotros tenemos por costumbre distinguir el toro coletero del gargantillo. Éste de Santiago Domecq sería coletero:



La palabra 'gargantillo' viene de 'gargantilla', que es un adorno en forma de collar. Éste de Dolores Aguirre lo sería. Las manchas son también en el cuello pero más pequeñas y formando ese pequeño collar que comentamos:



A veces ocurre que el incorrecto uso de un vocablo termina haciendo que la costumbre cambie su significado original. Pasó en castellano con la palabra 'incierto'. Siempre significó 'inseguro' o 'dudoso' pero su uso indebido hizo que la Academia acabase por admitir que es sinónimo de 'falso'. Nosotros con lo de 'coletero' nos resistimos a cambiar por aquello que decíamos de la liturgia de la tauromaquia.

En resumen, el toro puede ser de cuatro tipos según la longitud del rabo: rabilargo, rabicorto, colín o rabón. Y también puede presentar cuatro accidentales allí: coliblanco, rebarbo, rabicano o colinegro. 

No parece difícil aunque siempre se podrá dar alguna situación que no deje de sorprender como nos sucedió en nuestra última visita a La Ruiza. Retratamos este bonito añojo negro berrendo aparejado y aparentemente coliblanco:



Pero cuando se iba ya me dirán ustedes cómo catalogamos este lunar en mitad del rabo:



Reconocemos que no tenemos respuesta. 

Ya que hemos hablado tanto del rabo de los toros, suponemos que compartirán con nosotros el gusto por ese plato tan sabroso. Siempre que hemos viajado por España, lo hemos pedido cuando figuraba en la carta. Pues bien, les aseguramos que el mejor que hemos probado nos lo sirvieron en el Mesón Maxi de Zafra, provincia de Badajoz. Si ustedes tienen alguna otra recomendación al respecto, pueden anotarla en la sección de comentarios.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.











8 comentarios:

  1. Cada entrada aprendemos mas. Gracias Rafa. Me hizo mucha ilusión ver una de mis fotos en este blog. Un saludo. Valiente.

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    1. Gracias, me alegro de que le guste. No obstante, piense que en esto de las pintas del toro de lidia, no hay nadie que esté en posesión de la verdad. Bueno, en esto, y en cualquier aspecto de la tauromaquia...

      ¿Qué foto era la suya? Siempre respeto la autoría dejando la firma o poniendo un pie de foto con los datos cuando no son mías. Una sola vez un lector se enfadó cuando pusimos una foto suya. Y eso a pesar de que habíamos dejado claramente la marca de agua, o sea que uno no sabe bien cómo acertar.

      Precisamente lo más laborioso de esta entrada ha sido seleccionar las fotos que ilustrasen mejor lo que queríamos decir.

      Saludos.

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    2. Ya he caído en cuál es su foto. La verdad es que con las flores lilas y el trapío de ese toro el resultado es precioso.

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  2. Saludos...necesitamos un kilo y medio de rabo de toro(en su defecto buey o ternera) una vez escuché en la radio alguien contaba que no hay vacas ni bueyes ni toros suficientes para tanto comensal que pide rabo de toro; Se importan desde Australia rabos de canguro, dos vasos de vino tinto, pimiento, tomate, cebolla, laurel y lo mas importante: clavo aromático. Decía Don Álvaro Domecq en su libro "El Toro Bravo" :
    "...Es costumbre en las ganaderías servirse de perros domados que ayuden sobre todo cuando se quiere separar a los toros enzarzados en una pelea...de ahí escoger perros bull-dog que, ante la lucha de toros bravos, procuran morderles en las patas o en los hocicos. ¡¡ cuidado si se empican en morderles en las colas a los toros, ya que por conservarlas incólumes, el ganadero habrá de desechar a dichos perros ¡¡ preparamos una sartén con un buen chorro de aceite de oliva y la ponemos a calentar a fuego medio-fuerte yo creo que es muy cierto que el trápio del toro, queda muy disminuido si el rabo no está integro, tan es así que muchas veces hemos visto, durante la lidia, por ejemplo cuando el torero remata una serie con el pase de pecho, al elevar el toro el tercio anterior con la violencia del empuje derriba al torero con un golpe de la cola, quedando este a merced del toro en el suelo y freímos los trozos de rabo hasta que estén dorados por fuera, luego pochamos las verduras y añadimos el vino y dejamos que el alcohol se evapore, por tanto, es necesario preservar también la integridad de la cola del toro y después tapamos la olla y dejamos que se cocine todo a fuego mediano durante una hora si es en la expres, si es cazuela tradicional el tiempo de cocción se alarga hasta las 3 horas de este modo, el espectáculo de ver un hermoso burel que peleando en baras convierte el jaco en romana y tenso y combado el rabo haciendo escorpión transcurrido el tiempo de cocción comprobamos que la carne este tierna y se desprende del hueso con esto quería decir que desde la punta del pitón hasta el extremo del rabo, todo es toro.
    Dejaremos para otro día la salsa, que por hoy buenos estamos como estamos ya que los que llevamos dieta de verduritas y carbo-hidratos no podemos, ni de aunque sea canguro.

    Un saludo desde Almería.
    Ángel.

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    1. Se nota que usted se recrea en la descripción quizás como reacción a la severa dieta que se ha impuesto (o le han impuesto, que también suele ocurrir).

      Yo también había oído lo del canguro pero prefiero creer que es falso. Sólo una precisión respecto a Álvaro Domecq: en las fotos que yo he visto en su finca, he identificado siempre sus perros como bóxer, no bull-dog. El bull-dog respira con dificultad y no sé si serviría para ese cometido aunque no lo puedo asegurar e igual usted lleva razón.

      Saludos.

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  3. Saludos de nuevo S.R. Rafa y Parroquianos.
    Efectivamente, en el Libro antes mencionado hay muchas fotos donde se ven perros enredando por la finca, ayudando en las faenas camperas, es cierto que son de raza Bóxer. Lo que ocurre es que yo transcribo literalmente el texto y ahí en la pagina 143 pone "...perros Bulldog "
    Supongo que los rechonchos y aristocráticos bulldog no son tan funcionales y avisados como otros, pero allá los doctores de la Iglesia.
    La idea era hacer constar que los ganaderos, en general, están interesados en presentar el toro en la plaza con la máxima integridad posible, incluido el rabo.
    Y ya que estoy, aprovecho el viaje y digo que en Almería hay un pueblecito morisco situado en la ladera sur de las Alpujarras, se llama Felíx, desde sus estrechas y empinadas calles se ven los dos mares, el de plástico y mas allá el Nostrum. También hay un restaurante de cocina "casera" que se llama Parritas y tiene,entre otros platos, el Rabo de Toro en su carta.
    Hasta el momento de la publicación de estas líneas en este modesto blog los precios eran tan económicos y los postres tan abundantes como recóndito y escondido es el lugar, vaya lo uno por lo otro.
    Dios Guarde.
    Ángel.

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    1. Queda apuntado. Acabo de leer que también gustan mucho los caracoles de Parritas. Y los postres deduzco que serán tan dulces como les gusta a ustedes por aquella zona.

      Salen fotos por internet y ciertamente las vistas son espectaculares. Gracias por la recomendación.

      Saludos.

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  4. Rafa:
    Gracias por la entrada tan informativa, y a seguir así, deleitándonos no solamente con el texto, sino con las respectivas fotos.

    Saludos
    Misti-Aqp

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