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jueves, 26 de septiembre de 2013

Cuando los caballos no llevaban peto (video)


El caballo, como el toro,
si el valeroso y es fuerte,
da el pecho al aire y se enfrenta
cara a cara con la muerte.

                                     José Bergamín. 
                       De "La claridad del toreo"

El picador, su caballo, y el toro: una estampa que desde los inicios va unida con la idea de la Fiesta brava, y que ha servido de reclamo en la mas antigua carteleria taurina.




Ya no se ven muchos toros en los carteles de hoy, y menos picadores.

Ahora, lo que nos quieren vender - dicen que por estar al paso con los tiempos - es un espectaculo descafeinado y falto de emocion. De "arte", dicen ellos. A ser posible, sin sangre. Un unico "tercio de muleta" que ya no es "tercio de muerte", a lo mejor "tercio de cante". 

Algunos poderosos sectores taurinos abogan sin rubor por la multiplicacion de los indultos y, puestos a modernizarse, se plantean de "sobrevivir" (o malvivir) con las corridas sin muerte, con supresion de la suerte de varas, banderillas de velcro, etc.

Ahì està el ejemplo de lo que durò la Feria de Quito sin poder estoquear a los toros.  

Pero como los "profesionales" lo son porquè ellos "saben mas", y nosotros somos unos simples aficionados, haràn lo que les parezca mas oportuno, y si no nos convencen, dejaremos de pasar por taquilla. De momento, solo podemos opinar.
Nadie podrà quitarnos de la cabeza que la Fiesta se hizo grande cuando la bravura se media en el primer tercio, dando al toro todas las ventajas. La misma base genetica del toro de lidia se ha forjado pasando por ese duro trance de seleccion. La suerte de varas ha sido (y nunca deberia haber dejado de serlo) el eje de la lidia.  El toro bravo, digan lo que digan unos desnortados, se ve en el caballo.

Este vídeo nos enseña unas duras imágenes de lo que ocurría cuando los caballos de los picadores no llevaban peto, como muestra de lo alejada que era la tauromaquia de entonces de la sensiblería moderna:

 
 
En el video hay una fecha equivocada (1929). Todos sabemos que esto se acabò con la adopcion del peto en 1928. En principio, parecia una solucion, para evitar la carniceria de caballos. Tambien podia haberse complementado con otras, como que los caballos no fueran desechos comprados por la empresa, si no propriedad de los picadores (como antes) y por lo tanto la ejecucion de la suerte tuviese que ser mas excrupulosa. Tampoco se debia haber abandonado la puya a limoncillo, que no permitia castigar tanto a los toros. Pero nada y nadie pudo frenar la decandencia del primer tercio y la deriva muleteril del espectaculo, porque en el fondo era el camino mas comodo.

Pronto se descubriò como el peto, en lugar de una defensa del caballo, podia convertirse en una poderosa arma ofensiva para aniquilar al toro: la acorazada de picar. 

Los primeros petos, mas reducidos y ligeros.
"La acorazada de picar, fuerza de choque de las cuadrillas para liquidar el primer tercio y el toro, sacaban ayer sus efectivos con las defensas reforzadas. Se ve que su ambición de poder no tiene límite. Los percherones, en vez de un peto llevaban dos petos. Por fuera, el de siempre, que se ve; oculto debajo de este, los manguitos, que eran inmensas calzonas guateadas para cubrir las patas de los caballos.
Aupados en semejante catafalco, está claro que los picadores pueden desarrollar su potencia de fuego a placer. Dejaban que los novillos se medio aturdieran con el topetazo contra el doble peto, donde dejaban metidas sus cabecitas, y elegían sitio para taladrar. Solía ser, de los lomos, la parte de atrás y baja. Se tomaban el tiempo que hiciera falta, tanteando con la punta de la puya el blando, y cuando lo encontraban, allí hundían el hierro, hasta las entrañas." ( Joaquin Vidal )



Los ganaderos mas comerciales, por su parte, han ido seleccionando un toro que ya no necesita tan duro y "desagradable" castigo, que queda reservado a los toros de las pocas ganaderias que siguen criandolos a la antigua usanza. En todo caso, el primer tercio, tras la adopcion del peto, no ha sido nunca muy valorado, a pesar de que las veces que se ejecuta bien, el publico lo aprecia (como en Francia, o como cuando en Madrid se pide la vuelta al ruedo de un picador).

No han pasado ni cien años desde el 1928, y son evidentes los sintomas de una proxima desaparicion de la tauromaquia, no por las prohibiciones, que tambien las hay, si no por el desinteres de los publicos, y de los mismos aficionados, que la mayoria de las tardes se encuentran con un espectaculo caro y aburrido.  

Parece que Ernest Hemingway fue profeta cuando escribiò estas lineas en "Muerte en la Tarde" ( se puede leer la obra completa, traducida al castellano, pulsando aqui) :
"Bajo el Gobierno de Primo de Rivera, en efecto, se decidió que el vientre de los caballos tenía que estar protegido por una especie de cobertura acolchada, dispuesta, según los términos del decreto, «para evitar esos horribles espectáculos que repugnan de tal forma a extranjeros y turistas». Esas cubiertas protectoras evitan, en efecto, tales espectáculos y amenguan en gran número los caballos muertos en el ruedo; pero no han mermado en manera alguna los sufrimientos que experimentan los caballos, aunque restan mucha bravura al toro, como se verá en los capítulos siguientes, y son el primer paso hacia la supresión de las corridas. Las corridas son una institución española y existen, no por los extranjeros y los turistas, sino a pesar de ellos. Cualquier reforma que se haga para conseguir su aprobación, aprobación que no se alcanzará nunca, es un paso hacia su completa desaparición".

Que lo sepan, los profesionales, que cabe la posibilidad de que eso de "humanizar" la Fiesta no vaya a ser la solucion: por mucho que la dulcifiquen, siempre serà algo anacronico y politicamente incorrecto. Solo conseguiran desvirtualizarla, sin sacar provecho alguno.

La Fiesta necesita que vuelva la emocion del toro bravo de verdad,  y que se pueda ver en el primer tercio. No hace falta volver a las corridas sin peto, a pesar que a algunos nos gustaria. Con caballos como los de Bonijol, y buenos picadores, me vale.

Y déjense, por favor, de insistir en tonterias como la plaga de indultos, a la cual nos estan sometiendo, de toros que ni saben lo que es un buen puyazo (y deberian haber tomado al menos tres, creciendose al castigo).

Tauro

2 comentarios:

  1. Hombre, con la sensibilidad moderna, quitar el peto es absolutamente impensable -incluso para mí-. La verdad es que el toro cuando hace sangre se crece. Hoy en día se podrían hacer las cosas bien con relativa facilidad siguiendo estos pasos:
    1. Presentar el pecho del caballo
    2. Pararlo clavando delantero
    3. Apretar abriendo el caballo hacia la izquierda
    4. Sacar el toro rápidamente del caballo para que vaya tres veces evitando el monopuyazo
    5. Colocar de nuevo al toro más largo cada vez
    Ya está. No es tan difícil, sólo hay que tener voluntad de hacer las cosas bien. El otro día, el único que la tuvo en el primer tercio fue Esaú. Los demás fueron al trámite (y el peor, con diferencia, Ureña, un desastre colocando al toro en el caballo poco menos que al relance).
    Saludos desde Tarragona

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  2. Una entrada y unas ilustraciones muy interesantes.

    Por lo que yo sé, la puya de limoncillo ocasionaba grandes destrozos en el cuerpo de los toros puesto que era habitual que penetrase todo el limoncillo y parte de la vara. Después vino la de arandela y sucedía tres cuartos de lo mismo, hasta llegar a la de cruceta, que ha controlado estos excesos mejor que las anteriores.

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