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lunes, 29 de agosto de 2016

FERIA DE CARCASSONNE, 2016: NOVILLADA DE MIURA

NI UN NOVILLO MANSO, OIGA

Les avisábamos este invierno aquí de que Miura sólo lidiaría una novillada este año y que iría, como los cuatro anteriores, a Carcasona, ciudad que goza de cierta predilección en Zahariche.

Todos llevaron el hierro arriba y ninguno fue manso. Tampoco ninguno de bandera pero dieron un juego más que notable. Si no hubo lluvia de orejas fue por el desacierto de los novilleros, cuando no su zafiedad, con el estoque.

Acudieron diez veces al peto, con dos que se durmieron durante más de un minuto (con el palo ya levantado, lógicamente). El que más, este 48 cárdeno al que Pacheco nos hurtó una segunda entrada de largo ¡Qué pena que estos novilleros sean casi peor que los maestros en el primer tercio! Observen los escandalosos manguitos en las patas del caballo tal y como les comentábamos en la entrada anterior:



En la muleta, todos diferentes, cosa que se agradece hoy en día, desde el típico Miura del gañafón al final hasta el bombón de chocolate que hizo quinto. Observen cómo embestía porque a su lado el tal 'Cobradiezmos' es un aprendiz:



Destacar nuevamente el mal estado del piso, el tonelaje de los caballazos de Heyral y la actitud lamentable de los monosabios desde el callejón y de los picadores desde la montura. Menuda pandilla entre todos...



Excelentes los banderilleros excepto en el sexto, al que no quisieron ni ver aún no sabemos por qué. Este es Manuel Macías en el primero:



Estos fueron los novillos. El que bajaba de presentación era este primero cornigacho y corniapretado:



El segundo fue este precioso cárdeno ojalado, caribello, coletero, bragado, meano, axiblanco, salpicado, nevado, rabicano, listón y calzado de atrás:



El tercero, otro cárdeno nevado:



El cuarto, negro meano y cornidelantero:



El quinto pasaría de 500 kilos, astigordo y muy enmorrillado para lo típico en la casa. Fue el bombón de que les hablábamos antes:



El sexto, agalgado y playero:



GERARDO RIVERA. Dio una vuelta al ruedo en julio en su presentación en Madrid. Coge mal el capote, habría que recomendarle unas semanas en el campo de fútbol de Curro (recuerden aquí). En un mexicano, coger mal el capote es un ultraje (aunque él se define como tlaxcalteca, quizá para ganarse el favor hispano ya que esos indios fueron los aliados de Cortés contra los aztecas en Otumba).

Ahí lo tienen con su primero, que fue picado en el lomo alevosamente ¿Saben qué consejo le dio Macías cuando cogió la muleta?



'En línea, ¿eh? ¡En línea recta!' O sea, destorear sin rematar en la cadera para así poder colocarte mejor e ir ligando falsamente. No obstante, el mexicano demostró buenas piernas y solvencia para estar digno ante un miura codicioso y revoltoso que a más de uno deja con el trasero al aire:



¿Por qué iba sin faja? Queda fatal. Fue el único que mató medio bien, con este espadazo arriba tapando la cara del toro tras dos pinchazos también arriba:



Su segundo era de esos miuras que ya galopan rebrincados de salida, lo ven ¿no? Macías dio una lección en la brega corriendo para atrás a fin de ahorrar capotazos, también lo ven ¿no? El toro era además un tanto gazapón pero por el izquierdo tragaba:



Dio un sainete para cuadrar y perdió cualquier premio al matar. El toro rodó tras el tercer descabello y quedó patas arriba:



ALEJANDRO CONQUERO. Venía de torear una buena novillada de Monteviejo en El Barco. Recordemos que hablábamos de él aquí cuando cometió un error y un saltillo le pegó una paliza a principios de temporada en Francia. Estuvo muy atento en los quites toda la tarde pero es un pinchaúvas porque se queda en la cara.

Su primero se lesionó al topar brutalmente con el burladero:



Tuvo que torear a media altura y además el novillo iba al paso pero con fijeza:



Como se queda en la cara, El Ruso le animaba diciendo '¡vamos a salir por la penca del rabo!' No hubo manera y tras dos pinchazos nos deleitó con un golletazo de cárcel taurina.

El quinto era ese trocito negro de turrón, dulce a más no poder. El Ruso clavó muy bien. A la salida fuimos a preguntarle por qué llevaba un capote con el nombre de 'Mónica Blanco'. Se rió y nos dijo que se lo habían regalado con ese nombre y que no lo había quitado, pero que era un capote muy liviano que iba fenomenal para la sangre. Si la señorita Blanco es aficionada y lectora de nuestro modesto blog, sepa que en Carcasona se habló de ella y que estaremos encantados de saludarla por aquí.



Ya han visto cómo llevaba el morro. Creemos que su embestida tan pastueña quizá era debida a los kilos que arrastraba. Observen:



Pero con la espada, nuevo recital: cinco pinchazos y un descabello. Conquero estaba tan molesto consigo mismo que siguió la lidia del sexto lejos de todos en el burladero de la otra punta:



MIGUEL ÁNGEL PACHECO. Se dejó escapar este año dos novillos de lujo en Sevilla (de Guadaira, la ganadería de Domecq más interesante a día de hoy).

Su primero fue uno de los dos que se durmió en el peto aunque luego se dolió de las banderillas y berreó. El toro tenía un tranco murubeño y dos pitones de caramelo. El derecho...



Y el izquierdo:



Tuvo mérito porque supo encelarlo bien en la tela sin destorear pero se equivocó al matarlo en la suerte contraria y por eso se llevó este susto al dejar una tendida trasera, también contraria como se aprecia:



Cortó la única oreja. El último también se quedó pegado al peto las dos veces que fue. No sabemos la razón pero en banderillas no lo quisieron ni ver y el presidente cambió el tercio porque se hacía de noche. Embestía en Miura, rebrincado y tirando el gañafón al final, también lo ven ¿verdad?



Pacheco intentó plantarle cara pero el toro ganó la partida como pueden ver en la rueda de peones:



Mató fatal de tres pinchazos y esta tendida atravesada y contraria pero, atención, tirando la muleta en tres ocasiones, igual que algunos de nuestros grandes maestros (Ureña, Abellán, etc.). 



El toro nos ofreció una muerte muy bella ovacionada por los aficionados franceses ante la presencia del patrón:




Ya ven que la cosa tuvo su interés. Antes de la salida del sexto, la plaza se puso en pie para cantar La Marsellesa, a la que nos unimos a pleno pulmón convenientemente destocados (¿saben ustedes que muchos judíos, sobre todo mujeres, la cantaban ya encerrados en la cámara de gas cuando se daban cuenta de que era una trampa? Lo cuenta en este libro uno que fue miembro del Sonderkommando de Auschwitz).



La organización se quejó al final de que no se obligara a saludar al mayoral, cosa que no nos habría parecido descabellada, aunque la vuelta al ruedo a algún novillo que se pidió quizá sí fuera exagerada. Los antitaurinos dieron su tabarra habitual pero mantenidos a distancia por la gendarmería (igual que en Bilbao ¿verdad? Qué vergüenza...). Estuvo presente el club de aficionados prácticos franceses, pulsen aquí para ver sus actividades. 

Esa es la gran diferencia entre el aficionado francés y el español: el francés lee mucho, va a conferencias, se informa, visita ganaderías... El español se cree que por haber nacido aquí ya sabe de toros.

¿Cuántos aficionados españoles tienen en su casa más de diez libros de toros? No hay más preguntas.

Saludos cordiales desde la ciudadela de Carcasona. Rafa.






19 comentarios:

  1. Parece que la novillada resultó muy interesante, de lo que me alegro. Últimamente a Miura le salen pocos mansos, en bravura y nobleza anda la ganadería muy bien, quizás la casta haya bajado. Con todo el interés siempre se mantiene. Gracias por tan interesantes entradas y que se mantenga esa afición, que nos lo ponen muy difícil... Saludos
    Roberto

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    1. Muchas gracias, me alegro de que le hayan gustado. Podremos discutir lo que sea de estos novillos de juego variado pero una cosa es indiscutible: no permitieron el destoreo de la muleta mal presentada, la pierna escondida, el cite con la cadera y la posturita aprovechando el viaje del toro. Hubo que estar muy pendiente incluso en los dos más boyantes.

      En los tiempos que corren nos conformamos con eso, aunque sea poco...

      Saludos cordiales.

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  2. Respuestas
    1. Merci beaucoup monsieur. Seguramente las fotos son mejorables. Sé que usted estuvo en Carcasona e hizo un reportaje gráfico extraordinario para su página.

      Lo recomendaremos desde aquí en nuestra próxima entrada aunque me hará quedar mal como fotógrafo. Como decimos en España, 'nobleza obliga' ('noblesse oblige').

      Amicalement.

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  3. Hemos leído por ahí algún comentario a lo de Carcasona y nos gustaría precisar unos puntos:

    1. Se quejan de que 40 euros por la corrida de Prieto de la Cal era caro ¿Cuánto vale un tendido de sol en cualquier pueblo de España por una corrida de toros? Yo pagué en Carcasona 75 euros por un abono que daba derecho a la corrida, la novillada de Miura y una novillada mixta sin picadores (6 novillos, por cierto, de muy buen juego, los de Martín Campos de Santa Elena). Y téngase en cuenta que era sin numerar, o sea que te podías poner en barrera de sombra encima de los matadores y con los toros a un metro.

    2. Calificar los once integrantes de la banda como 'charanga de pueblo' me parece una falta de respeto, fundamentalmente porque sonaron muy bien. En ninguno de los tres espectáculos se oyó nada desafinado o fuera de sitio. La música la hace la calidad y no la cantidad, pero algunos tienen el oído como un zapato.

    3. Estamos de acuerdo en criticar la falta de valor y de recursos de Gómez (ver la entrada anterior). Pero no se puede obviar que dio un par de naturales extraordinarios al sexto tal como anotamos aquí con las fotos correspondientes. Nos parece una injusticia no mencionar eso y cargar todo en los aspectos negativos. Un amigo aficionado nos decía al día siguiente: '¿Tú te fijaste en aquellos naturales que dio al último? No los dará iguales Roca Rey en toda su vida'. Y no entramos a discutir que se califique de bravo un toro como el primero que salió clarísimamente suelto en dos de las tres varas que tomó y que no empujó ni de broma como lo hace un toro con bravura y poder.

    4. Nosotros estamos acostumbrados a que nos pirateen fotos del blog (incluso para pósters en tiendas de Spanish Souvenirs). Pero que encontremos textos que parecen calcados de lo que ponemos nosotros por aquí sin citar la procedencia nos parece de poca categoría. Y llama la atención que se cuenten cosas que nosotros escribimos aquí porque las supimos de primera mano cuando un subalterno nos las contó. O se las fue contando a todo quisqui o aquí hay algo raro. Pero vamos a dejarlo porque no vale la pena.

    Un saludo.

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  4. Una pena que en Miura estén quitando lo que no sea negro o cárdeno.

    Saludos.

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    1. Por lo que yo sé, no es así. En el enlace de la primera línea de la entrada hay una foto del semental colorado salpicado que está padreando actualmente. Salvo error, es el único, por eso es lógico que salgan pocos. Incluso si la madre es colorada o salinera, es muy probable que se imponga el gen dominante de lo cárdeno más o menos oscuro hasta lo entrepelado o negro. Creo que va a épocas y quizás de aquí a algunos años se vean más -aunque igual para entonces las corridas ya son sólo un recuerdo-.

      Saludos cordiales.

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  5. Nos hemos enterado de que el responsable de la plaza portátil de Carcasona ha leído con interés nuestros comentarios. Queremos decir al señor Guerrero que la plaza, además de ser mucho más cómoda que otras fijas de por aquí, aguantó perfectamente los topetazos de los dieciocho animales que vimos saltar al ruedo -incluyo los de la novillada sin picar que eran muy grandes y también pegaron lo suyo-.

    Me da la impresión de que los toros ven que en una portátil, cuando pegan, el burladero cede y eso les envalentona. Si pegan una vez y no hay nada que hacer como en muchas plazas fijas, ya no repiten. Pero es sólo una intuición mía, habría que preguntar a los toros y ninguno sale vivo de una portátil.

    Saludos.

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  6. Desconocía lo del semental colorado. A don Eduardo Miura se le hizo la pregunta en una tertulia de la Asociación El Toro en la que me encontraba, dijo que estaban quitando lo colorado, sardo, castaño... porque enseguida dominan esos pelajes (lo cual es bastante dudoso) y rápidamente cambió de tema.

    Fijándonos en las últimas dos o tres temporadas la cosa es alarmante. Las últimas corridas de Madrid después de los nueve años de ausencia, que yo recuerde, no ha habido ni uno que no fuera negro o cárdeno.

    Tengo mi propia teoría y es que, como pasa en todas partes, los quitan por los toreros. Para ellos, a priori, es menos temible un miura negro o cárdeno, pelos a los que están acostumbrados, que uno colorado encendido o sardo, que en Miura meten mucho miedo. Ambos pelajes infunden respeto, por supuesto, pero los salineros, colorados o castaños, son "los raros" de la manada y eso tiene que mosquear. Ya sabemos lo especiales que son los toreros para esas cosas. Tengo esa sensación. En Montalvo por ejemplo, que poco a poco han ido quitando los berrendos descendientes de Martínez porque no los toreros no los querían ni. Y con los caprichos de los coletas podríamos continuar todo lo que quisiéramos...

    Saludos, Pedro.

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    1. Efectivamente, eso de que son pelajes que dominan es muy dudoso. Sobre lo de las manías de los toreros, no hay duda de que puede ser, pasa lo mismo con el encaste de Vega-Villar cuando hay mucho blanco. Pero no sé hasta qué punto los toreros tienen influencia en una ganadería como la de Miura porque lo tiene todo vendido de un año para otro. Y, además, los que matan sus toros son siempre los mismos, No creo que el cambio de pintas atraiga a las figuras (Pepe Luis Vázquez padre ya no está para volverle a matar toda la camada).

      Saludos cordiales.

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  7. Gracias Rafa por tenernos al corriente de Carcasonne. Sobre lo de leer e ir a conferencias no es q el aficionado español no lo haga...¡es que está mal visto por el sector! Ya se sabe que la lectura, el conocimento...nos hace más libres y más difícil de manipular.

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    1. De nada, es un placer.

      Recuerdo una viñeta de Forges donde un abuelo franquista se cruzaba por la calle con un joven melenudo que iba leyendo un libro y le insultaba diciendo '¡masón! ¡lector!'

      En España no debe de estar bien visto leer en ningún ámbito, seguro que los politicastros que padecemos y que manipulan la historia a su antojo tampoco querrán que nadie lea. Pero en el terreno de los toros, la indigencia cultural es manifiesta cuando uno se sale del sota caballo y rey.

      Saludos.

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  8. Voy a decir unas cuantas cosas. Me llamo Antonio Romero.

    1.

    Aficionados españoles con más de diez libros de toros en su casa hay tantos o más que en Francia, fijo. En número seguro, en proporción no lo sé, lo cual tampoco sería raro ni esencialmente negativo. ¿Y sabe por qué? Porque los toros aquí forman parte de la cultura popular y, por tanto, no tienen porqué ser vividos como una disciplina artística, puede uno vivirlos como vive las fiestas del pueblo que, como sabe, no son analizadas ni sociológica, ni estética ni simbólicamente por todo el mundo, más allá de los expertos. Los toros son algo que simplemente están ahí, como el baile en las fiestas o los gigantes y cabezudos y la gente no se para a analizarlos, simplemente los vive. La gente va a los toros igual que va al cine, y sabe usted que no todos los que van al cine son expertos ni cinéfilos. Y por eso ocurre que entre toda la marabunta de público (cada vez menos para nuestra desgracia) se diluyen los aficionados o gente más puesta. Y por eso parece que en España no hay aficionados (debo apuntar que parece que a usted, en realidad, le gusta eso, para así verse como mejor aficionado, como un aficionado “francés”, ejemplar y superior; aparte de engreimiento detecto cierto esnobismo en ello; debo decir que es un tufo que se les nota también a ciertos aficionados madrileños que solían ir a Ceret: luego volvían con ese aire de, “cuidado que yo voy a Ceret a ver toros”. Hay algo como clasista en ello incluso, en fin…). Pero aficionados hay (otra cosa es que a muchos los estén echando de la plazas, pero ese es otro tema). En Francia no ocurre así, los toros en líneas generales no están en la cultura popular (no niego que en algunos sitios pueda tener arraigo popular) y por tanto la única manera de vivirlo es, primero, estudiándolo. Cuando uno tiene algo lejos y le interesa la única manera de acercarse a ello es estudiándolo, precisamente porque no está “ahí” (como ciertos rockers de mi pueblo que en los ochenta sabían más de rock que cualquier americano medio).

    Aparte, precisamente porque las ferias las organizan (o las organizaban) aficionados. Y si no las organizan aficionados, el empresario sabe que las organiza “solo” (o en su gran mayoría) para aficionados. Y eso determina enormemente el panorama. Y encima son aficionados con dinero, (porque sabe usted la diferencia de nivel adquisitivo entre ambos países), que pueden por tanto pagar lo que vale ese tipo de corridas. Pagar las reses, pagar a los toreros y, por ej., pagar a los picadores para que hagan la suerte como ellos quieren con el caballo que ellos quieren. ¿Por qué los picadores que pican bien en Francia no pican bien en España? Porque no se lo pagan: le dan lo justo, pues ellos hacen lo justo.

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  9. 2. Y además, en Francia tenemos ferias en plazas pequeñas (de hecho las grandes, como Nimes, se comportan como una plaza española, precisamente por los mismos motivos), que se llenan de aficionados. En España las plazas son mucho más grandes, las principales (y las no tanto, pongo por ejemplo la de Colmenar Viejo o la de Valdemorillo). Al ser los toros algo que forma parte de la cultura popular, no van solo aficionados, como decíamos. Y hay que intentar llenarlas. Y ocurre que uno no solo la llena con aficionados. Pasa un poco lo que con los cines, no solo lo llena uno con cinéfilos (excepto, a veces, los tipo Renoir y así). Por lo tanto, nos guste o no, los empresarios no pueden programar solo lo que gusta al aficionado, porque eso no llena la plaza (por supuesto, ahora mismo las figuras tampoco, pero ese es otro tema). La comparación con el cine me parece oportuna. Es como si en un multicine (Francia sería el reino de las salas de autor) el dueño solo programase películas de autor o cine poco comercial. Ocurriría (y ocurre, lo sé por experiencia) que no llena el cine, porque pasa que no todo el público es igual. Cuando algo forma parte de la cultura popular hay tantos grados de calidad en el espectáculo como nivel (de exigencia) en los clientes (de cine de serie B a comercial, de autor, a comercial de calidad, etc.). en Francia la Tauromaquia es una disciplina mayormente de entendidos, cultivada por entendidos. Es absolutamente distinto. En España pasa lo mismo que en los cines, hay cines comerciales y cines de autor y cines (plazas de toros) que lo mezclan. Madrid haría esto último (debido a la extensión de su temporada). Valencia sería una plaza plenamente comercial (como un multicine). Azpeitia, Calasparra, Villaseca de la Sagra, Cenicientos, etc. serían salas de arte y ensayo (con sus problemas, por supuesto y muchas cosas que mejorar, pero creo que me explico).

    Por tanto, hay como suele decirse, una tauromaquia comercial y otra que no lo es (otra cosa es que la comercial sea ahora mismo de mala calidad, que lo es, pero de nuevo, ese es otro tema, lo importante es que al ser los toros, en España, algo que forma parte de la cultura popular, de manera necesaria hay diferentes maneras de vivirla –ligera y experta, con sus grados intermedios- y eso es lo que determina muchas cosas de la tauromaquia en nuestro país. Y no se puede obligar a la gente a que sea experta, cada cual vive las cosas como quiere y va a los sitios buscando lo que quiere: hay quién va a al cine buscando una experiencia estética y casi filosófica y quién va a entretenerse. Pues en los toros lo mismo (cierto es que ahora mismo la tauromaquia comercial no entretiene, aunque analizar por qué va menos gente a los toros en un tema demasiado complejo, habría que tratarlo en un artículo aparte).

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  10. 3.
    En fin, podría seguir pero ya llevo un buen rollo y no tengo más tiempo. A lo que iba es que no se pueden comparar las cosas tan alegremente porque son panoramas distintos. Al menos hay que matizar. Pero no me extraña ya que leyendo sus artículos en este blog veo que lo que a usted se le da bien es comparar y no analizar y entender. Usted solo toma un canon y lo compara todo con él. No hace un ejercicio de entendimiento sino que simplemente compara. Así, no entiende las cosas como son en sí mismas, sino que solo compara y juzga. Y veo que lo extiende a todas las facetas. En este artículo, a los aficionados. Toma la medida del aficionado francés como prototipo ideal y luego compara al español con él, sin darse cuenta de que no pueden compararse ya que viven la tauromaquia de forma distinta y el panorama es distinto. Al comparar simplemente al aficionado (o público) español con otra cosa, se le escapa su comprensión, ya que no intenta entenderlo sino que, de nuevo, solo lo compara con otra cosa, de manera que el conocimiento se le va. Así, deja de comprender las cosas.

    Creo además que esto debe afectar a su disfrute de la tauromaquia. Es una pena, porque va usted mucho a los toros y se le deben pasar muchas cosas.

    Pero no sé si es posible, ya que intuyo que tiene usted mucha sed de juzgar y sentenciar. Quizá por cuestiones suyas más allá de la tauromaquia. Míreselo, se lo digo de buena fe.

    Por lo demás, y para que sepa que no solo encuentro cosas malas, debo decirle que estoy completamente de acuerdo en su defensa del toro. Sus entradas sobre las ganaderías son interesantes y necesarias (más cuando reniega de las apestosas fundas). Pero como analista (aficionado) de los toros creo que va errado por ser demasiado ortodoxo y considerar que la tauromaquia es algo fijo, cuando no para de cambiar. Por eso no vale utilizar solo (y tan al extremo) los cánones, porque la disciplina va cambiando y aquellos ya no valen como medida, por el hecho de que ya no se quiere hacer eso (por lo tanto no puede estar bien o mal respecto a ello; es como cuando a los pintores impresionistas se les dejo fuera del salón de la academia por falta de ortodoxia: es que no querían ser académicos, es que no querían hacer lo que los otros, por tanto era absurdo remitirlos a aquel baremo. Otra cosa es que lo que hacen los toreros de hoy nos guste o no).

    Y por supuesto que otra cosa es que los aficionados debamos exigir una fiesta íntegra, que sí. Pero si en mi pueblo, Tomelloso, a la gente le da igual que venga Ponce y Castella a matar toros afeitados y salen felices de la plaza, ¿qué vas a hacer?, ¿los obligas a hacerse expertos, les das clases? En fin...

    Un cordial saludo,
    Antonio Romero.

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    1. Sr. Romero:

      Le agradezco mucho su educada y razonada argumentación e intentaré responder a lo que comenta.

      Lleva usted razón en su primer párrafo. Un torero retirado nos decía este verano en Céret que la diferencia entre España y Francia era que allí los toros son un espectáculo y aquí son una fiesta. Creo que estamos bastante de acuerdo y creo que es lo que usted viene a decir en su primera argumentación. Y está clarísimo que el aficionado francés ha tenido que espabilarse en buscar información sobre ese espectáculo. El español suele confiar en lo que ha oído por casa o en lo que se va repitiendo con el tiempo sin preocuparse mucho en profundizar.

      Pero fíjese en que muchos aficionados franceses van de plaza en plaza viendo toros, cosa que en España no suele suceder. La mayoría de aficionados ven sólo las corridas de su pueblo o alrededores. Y vuelvo a coincidir con usted en que son esos los que llenan las plazas y mantienen vivo el entramado.
      Me sabe mal que vea detrás de lo que escribo algún tipo de esnobismo, no es mi intención pero si usted lo ve así, no puedo hacer nada. Eso del engreimiento o de verse como un aficionado ‘superior’ creo que no va conmigo pero si es la imagen que doy insisto en que me sabe muy mal.

      Yo creo que los picadores intentan picar bien en Francia cuando saben que el público de la plaza lo exige. En Carcasona no lo hicieron, fue un desastre. En Vic y en Céret quieren hacer las cosas mejor porque saben que se exige y se valora, no es cuestión de dinero (en Tafalla había dinero para el mejor picador y quedó desierto).

      Estoy muy de acuerdo con su comparación cinéfila. Si usted y yo fuéramos empresarios taurinos o de salas de cine ¿qué haríamos? Está claro a no ser que nos sobre el dinero. El problema es que el cinéfilo sabe cómo se explica bien una historia (Ford) o que lo correcto es la cámara a la altura de los ojos (Hawks). Luego ve lo de hoy y queda decepcionado en gran medida. El aficionado a los toros, que ve con qué alivios y ratimagos se torea hoy, echa de menos el toreo más o menos ortodoxo. Y así llegaremos a tener generaciones jóvenes de aficionados al cine que se pensarán que el cine es ordenador, explosiones y sexo y aficionados a toros que creerán que el toreo auténtico es el de nuestras figuras.

      Estamos de acuerdo en que la tauromaquia comercial actual es pésima pero dígame ¿ve usted actualmente una alternativa? Yo, no. Por supuesto que cada uno puede ir a los toros o al cine a lo que desee pero no cabe duda de que el aficionado informado disfrutará más que el diletante superficial ¿no cree?

      (Continúo más abajo)

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    2. (Sigue el comentario anterior)

      Dice que no analizo sino que simplemente comparo. Hombre, algunas veces intento analizar aunque sea con poco acierto –vea la anterior entrada sobre la cogida de Roca Rey o la serie que hemos dedicado a 'las verdades del toreo de verdad'-. Usted da por supuesto que para mí todos los aficionados franceses son iguales, cosa que no es así porque, como usted afirma, hay plazas francesas que distan poco de las españolas más triunfalistas.

      Acepto que me diga que soy ‘demasiado ortodoxo’ y que eso me priva de disfrutar de muchas cosas relacionadas con la Tauromaquia. Lo acepto, es posible que sea una pena tener ese defecto pero a estas alturas va a ser difícil cambiar.

      Su alusión a los impresionistas me ha recordado una cosa. Ellos organizaron su Salon des Refusés en 1863 después del escándalo que suscitaron sus cuadros al principio. Un muy buen aficionado me decía que acabaríamos organizando los cuatro aficionados ‘demasiado ortodoxos’ una corrida con nuestro dinero, de manera casi clandestina, con nuestros toros, nuestros picadores, nuestros toreros y nuestras normas. Sería una especie de Refusés ¿no le parece?

      Finalmente dice que deseamos una fiesta íntegra. No podemos estar más de acuerdo. Pero si es así, tenemos que desterrar las trampas y las corruptelas que vemos hoy en según qué toreros, empresarios, ganaderos, apoderados y críticos taurinos ¿o no?

      Me alegro de que le gusten las entradas sobre ganaderías y que comparta nuestra defensa del toro.

      Y si las figuras van a Tomelloso a ver posturas ante toros afeitados, lo único que podemos hacer desde aquí es avisarles de que les han engañado y les han robado su dinero. Nada más.

      Reciba un saludo muy cordial y mi agradecimiento por haber perdido su tiempo discrepando conmigo. Y transmita mis recuerdos a Antonio López si lo ve paseando por su ciudad.

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    3. Si se me permite.

      1. En mi opinión no se debe comparar las corridas de toros con ningún espectáculo de ocio. El cine no tiene "anticines" ni es un espectáculo crudo y violento. Los toros por "inercia" como las verbenas, se han acabado o les queda un telediario. Vayan haciéndose a la idea.

      2. En Francia, allá dónde hay corrida de toros, ésta forma parte de su cultura propia y así lo viven. Passion, culture et IDENTITÉ. Otra cosa es que tienen el 90% del país en contra y han tenido que defenderse. Para ello han tenido que darles argumentos a sus festejos y a sus gustos y opiniones.

      Interesantes reflexiones. Un gusto leerles.

      Un saludo.

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    4. De acuerdo en que el espectáculo de las corridas no se puede comparar con ningún otro. Pero lo que decía el Sr. Romero del cinéfilo y las salas de arte y ensayo sí que puede servir de idea. Céret sería un local de arte y ensayo con películas de Visconti en versión original. Bilbao sería a estas alturas un multicine con peliculetas al uso de explosiones y efectos de ordenador -por supuesto, dobladas-. Y lo de Bilbao vale para muchas más, lo cual no quita que a la de Visconti vayan tres iluminados y los multicines estén llenos.

      Un saludo.

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