Follow by Email

domingo, 2 de diciembre de 2018

¿CUÁL DE LOS DOS SACARÁ EL PAÑUELO NARANJA EN MADRID?

Eso sucederá más pronto que tarde, quizás la próxima temporada. ¿Quieren apostar ustedes algo? En la plaza de Las Ventas hay dos inspectores de policía que ejercen de presidentes y que se caracterizan por tomar decisiones peregrinas. No se saltan el reglamento porque, leyéndolo sensu strictu, hay que reconocer que no han cometido ninguna irregularidad si dejamos aparte cuestiones de apreciación. 

No obstante, llama la atención su interpretación del mismo, que suele generar una triple división de sensaciones, por este orden: estupor, indignación y mala sangre. Aunque lo mejor sería tomárselo con serenidad.



Nuestros protagonistas son Gonzalo Julián de Villa Parro y Jesús María Gómez Martín. A partir de aquí, Villa y Gómez. Uno de los dos sacará en Madrid ese pañuelo naranja dentro de poco. Al tiempo.

Hasta ahora, el único que se ha visto es el de 'Belador', aunque tendría que ser 'Velador'. Fue inmerecido pero se venía del éxito de la corrida del siglo y la propia inercia de aquel triunfo provocó ese indulto que, visto en perspectiva, no debería haber sido tal ni en pintura. Pulsen aquí y comprueben lo que decimos. 

Por cierto, con las caras antediluvianas que se piden actualmente en Las Ventas y esa memez del perfil, aquel victorino no entraría ni en una novillada. Pesó 520 kilos y en estas dos fotos nos da la impresión de que el taxidermista recibiría una propina por maquillarle la cara:




Dejemos al bueno de 'Velador' en el museo de la ganadería y volvamos con los dos presidentes citados. 

Para ser presidente hay que tener dos cosas fundamentales: afición y afán de protagonismo. Si tienes mucha afición pero eres persona discreta a la que no agrada el barullo, no te sube al palco ni la Guardia Civil. En caso contrario, si tu afición es mínima o inexistente pero te gusta figurar, entonces sí hay muchos que suben. Suelen ser políticos de ayuntamientos que se ponen de presidentes en las fiestas de su pueblo o incluso en capitales de provincia, como pasa en el palco de la que tuvo a César Borgia de obispo con dieciséis años. En la mayoría de casos no saben ni cuántos cuernos tiene un toro y es el asesor quien les guía.

En Villa y Gómez se dan las dos circunstancias: tienen afición y les gusta el protagonismo. Fueron los 'bomberos' en el sorteo de otoño:



Villa es inspector jefe de Policía desde 1999. Debutó como presidente en Las Ventas regalando una muy protestada oreja a Palacios en una novillada de Los Chospes. Era el día de san Jorge de 2017. 



En otra ocasión cambió el segundo tercio y se dejó el pañuelo colgando. Lo retiró ante la rechifla general cuando ya estaba Román trasteando al toro de Lagunajanda. No se lo tendremos en cuenta porque a cualquiera se le puede olvidar un calcetín al retirar la ropa tendida.

En Colmenar devolvió un toro al corral cuando Iván Vicente ya estaba en la faena de muleta. Es lo que comentábamos antes, no se salta el reglamento porque el artículo 84 no dice cuándo es el momento de devolverlo pero no me negarán que resulta chocante. En aquella corrida regaló dos orejas a López Simón y permitió que se lidiara este toro de Ramón Carreño:



Muchos años antes de debutar en Madrid, presidió en Cenicientos una corrida donde fue muy protestado, especialmente por permitir que los banderilleros hicieran diez pasadas en falso, tras lo que decidió cambiar el tercio por su cuenta (aquí lo cuentan, era 2011). Fue con este 'Gavilanito' de Alcurrucén que salió como sobrero (nos extraña que Raúl Cervantes fuera uno de los subalternos implicados):


FOTO: www.eltorodecenicientos.com

Depende de cómo le coja, cuenta los pañuelos o no. Los seguidores de Francisco de Manuel no lo pueden ni ver porque no quiso contar los mayoritarios pañuelos tras la faena al sexto de Fuente Ymbro y que le hubiera propiciado la salida a hombros en mayo pasado.

Concedió el polémico rabo a Ventura que hizo enfadar a la crítica torerista no por el rabo en sí sino porque no lo hubiera concedido antes a alguna de nuestras grandes figuras 'que sí se juegan la vida ante toros en puntas', etc., etc.

Lo que nos hace sospechar que tiene el pañuelo naranja a punto de caramelo es la vuelta al ruedo que se inventó por su cuenta y riesgo a 'Asturdero' de Saltillo el 4 de junio. 



De hecho, los dos únicos toros de lidia a pie a los que se ha enseñado el pañuelo azul en 2018 han sido éste y el 'Viscoso' de El Torero el 1 de abril.



¿Adivinan quién era el presidente en ambos casos? Exacto: el inspector Villa. El mismo que el año anterior había premiado también a aquel 'Hebrea' de Jandilla que comentábamos aquí y del que decíamos:

"El tal 'Hebrea' fue la quintaesencia del toro posmoderno: se simula la suerte de varas, se viene arriba en banderillas y embiste repetidor en la muleta pero sin crear problemas, faltaría más". 



Villa es nuestro candidato número uno a sacar el naranja el año que viene.



El segundo es el aragonés Gómez, inspector de Policía desde que lo nombrara Rafael Vera en 1990. Lo tenemos reputado por buen aficionado pero con un excesivo afán de protagonismo que le lleva a dar la nota más de lo debido. Cuando le preguntan por su opinión acerca de indultar un toro dice esto que, la verdad, no nos aclara mucho:

"Debe tener un comportamiento completo, que no solo consista en embestir y en reiterar la embestida, sino que tiene que ser un toro encastado, sin que la nobleza sobrepase la bravura, pero sobre todo deberá ser un animal que se haya entregado en el tercio de varas y que, por supuesto, en la faena de muleta tenga un torero delante que sepa lucirlo como es debido".

Nuestra opinión sobre el indulto la pueden revisar aquí

Recordarán ustedes que Gómez fue quien envió a analizar las astas de aquel toro de Miura que comentábamos aquí. Al respecto decía esto que, por lo que nosotros sabemos, no ha cumplido en la medida que los aficionados serios desearían:

"El hecho de analizar las astas beneficiaría al espectáculo ya que se transmitiría una imagen de transparencia y de mayor credibilidad, y es que son muchas las suspicacias que se vierten contra algunas ganaderías. Mi compromiso es que durante esta temporada voy a intentar hacer más análisis post-mortem".


Fue invitado a presidir en Saint Martin de Crau el año pasado

Debutó el 11 de abril de 2016 con una novillada de Pablo Mayoral en que negó la oreja a Carballo en sus dos novillos (recuerden que hablábamos bien de este novillero aquí). Gómez fue alabado por su seriedad en los círculos más duros de la afición pero, con el tiempo, se ha ablandado hasta llegar a reconocer que se había equivocado:

"Durante la primera tarde que presidí en el mes de abril 2016, no supe comprender lo que era una petición mayoritaria y entendí otra cosa…"


Aquella tarde fue herido al entrar a matar Gallo de Córdoba. FOTO: Antonio Heredia

Ese ablandamiento lo vivimos personalmente el día que regaló una oreja patética sin petición mayoritaria a Luque, después de un arrimón penoso a un toro de Gavira tal como contábamos aquí:



Con Carballo se justificaba diciendo que con un cuarto de plaza es difícil ver si la petición es mayoritaria (?). En cambio, con Luque lo vio rápido a pesar de que también estábamos un cuarto de plaza con presencia masiva de japoneses...

Gómez se prodiga mucho en los medios de comunicación y no tiene inconveniente en departir educadamente con los aficionados (vean aquí). Pero nosotros tenemos la mosca detrás de la oreja desde que tomó dos decisiones arbitrarias sin encomendarse a Dios ni al diablo.

La primera fue devolver este toro de Las Ramblas porque, según él, tenía una 'conducta anómala':



Estamos en lo de antes: no se saltó el reglamento porque en el citado artículo 84 dice lo siguiente:

1. El Presidente podrá ordenar la devolución de las reses que salgan al ruedo si resultasen ser manifiestamente inútiles para la lidia, por padecer defectos ostensibles o adoptar conductas que impidieren el normal desarrollo de ésta. 

Pero ese pañuelo verde no hay por donde cogerlo. Él lo justificaba así:

"El artículo 84 habla de que el toro tenga una conducta anómala no apta para la lidia. Yo he visto muchos mansos pero el comportamiento de ese toro no lo había visto en mi vida. Valoré que entrábamos en una derrota que no favorecería a la fiesta. Creo que si llegan a salir los caballos hubiéramos visto imágenes que habrían perjudicado a la fiesta y decidí devolverlo. Igual me pasé de listo pero seguro que mucha gente me hubiera criticado también por no haberlo devuelto".

Hombre, el artículo de marras no habla de conducta 'no apta para la lidia', eso lo se lo saca él de la manga en la entrevista en la COPE que transcribimos. Respecto a sus valoraciones de lo que es bueno o no para la fiesta, no sabemos si es ésa su función. Si así fuese, un presidente que fuera aficionado serio debería negarse a conceder miles de orejas que se piden y que perjudican a la fiesta dando una imagen de triunfalismo ayuno de seriedad. Asimismo, debería enviar a analizar cientos de astas de toros sospechosas de manipulación. Esas cosas sí 'perjudican a la fiesta', ¿no le parece, don Jesús?

Y respecto a la conducta 'anómala', al final habrá que preguntar a cada presidente antes de la corrida qué considera una conducta anómala en un toro no vaya a ser que empiece a devolverlos a su capricho. A ese toro de Las Ramblas había que sacarle el picador al platillo y recetarle una carioca, para eso llevan la chaquetilla de oro. El tal 'Opaco' podría haber cambiado al sentir el hierro e igual termina por ofrecernos un espectáculo memorable.

Aparte de lo dicho y a pesar de la afición que reconocemos a Gómez, el detalle que tuvo de regalar la vuelta al ruedo a 'Liebre' de Rehuelga es lo que nos hace ponerlo como candidato número dos a exhibir el naranja en breve plazo. Lo contábamos aquí. En este caso lo justificaba así:

"La vuelta fue al que creo que ha sido el mejor toro de la feria en el tercio de varas en mi opinión. Me dolió cómo se interpretó la vuelta al ruedo al toro pero no por el hecho de criticar la decisión ya que uno está en su derecho. Se interpretó no como yo pensaba. Di una vuelta al ruedo a favor del toro bravo. Tuve en ese momento, y me apoyo en ello, la consideración de mi veterinario y asesor de que era un toro de vuelta. Lo pensé hasta el último segundo y lo decidí. No habíamos visto al sexto, que fue muy bueno, pero no igual en varas. Me entusiasmó el toro con el picador". 


Nuestra opinión entonces fue claramente discrepante:

"En el primero el toro se deja sin más y pierde las manos al salir, con ovación sorprendente al picador tras su desaguisado lumbar. En el segundo se vuelve a venir alegre y de largo porque es el público quien lo coloca en suerte, no Aguilar. Aún más atrás le pega Sánchez ¡y encima contrario! El toro empuja con fijeza pero sin fe, como si la cosa no fuese con él. Vuelve a ir alegre en el tercero y nuevamente le pincha en el lomo. Un tercio de varas para que lo grabe el PACMA, lo pase en sus redes animalistas y nos haga bajar la cara de vergüenza a todos los aficionados.

"En la muleta, tardo de inicio cuando Aguilar lo cita desde los medios. Hemos visto toretes de Domecq a los que las figuras van a darles el pase cambiado en el platillo y se arrancan como una bala nada más ver al diestro en las afueras. 

"El toro embiste un tanto rebrincado y no nos cabe duda de que es por culpa del picador. En total, perdió las manos cuatro veces (en una ocasión, las manos y los pies). Nos pareció una embestida muy poco espectacular por ambos pitones y además echando la cara arriba al final del muletazo, síntoma inequívoco de casta justita. Cualquier comparación con 'Pastelero' o con 'Bocacho' dejan al pobre 'Liebre' a la altura del betún".


Parece que Gómez es de los muchos que se fija en la alegría del galope del toro hacia el caballo y no en cómo pelea cuando está recibiendo el castigo.

Los comentaristas televisivos, de por sí triunfalistas a más no poder, decían antes de la estocada: 'a este toro le van a tocar las palmas en el arrastre'. Se quedaron de piedra cuando vieron el azul en el palco, exactamente igual que todos los espectadores. Uno como Gómez, que regala orejas como la de Luque y premia toros por su cuenta igual que Villa, enseñará el naranja antes de lo que ustedes creen.



Gonzalo Julián y Jesús María. Como decía don Hilarión con la morena y la rubia:


"Me dan el opio con tal gracia,
que no las puedo resistir...
¿Cuál de las dos
me gusta más?"

Nosotros nos decantamos por Villa. Gómez gusta de aparecer en los medios de comunicación y terminaría arrepintiéndose de indultar porque pasaría un calvario intentando justificarlo en cada entrevista. Pero a Villa le va la marcha, él puede querer pasar a la historia a cualquier precio. Estamos seguros de que enseñaría el naranja sin complejos. Se ha ganado broncas que le entran por un oído y le salen por el otro. Nuestra apuesta para la temporada de 2019 es por él. Doble o nada.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





8 comentarios:

  1. Hola, Rafa. Sobre sacar el naranja en las Ventas creo que se queda corto y habría que añadir unas cuantas más, y más con la moda del indulto a terneras repetidoras en la muleta. Según los "aficionados" ese Hebrea era de indulto, porque si un toro es tan bueno se le indulta y ya está. O un tal Bienpeinado de Peñajara (Lidiado en Cenicientos) que también decían que era de indulto, de este no he visto ni un solo vídeo de su faena solo fotos embistiendo en la muleta y un comentario de que solo fue una vez al caballo. ¿Por que será? Ahora le pregunto, ¿a visto algún toro de indulto? Yo no, o no he visto muchos toros o soy muy exigente
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La respuesta a lo que me pregunta la encontrará en esta entrada que ya enlazo en el texto y donde daba mi opinión sobre el indulto:

      http://toreoenredhondo.blogspot.com/2016/11/indulto-al-toro-de-lidia-si-o-no-no.html

      Le copio la conclusión básica donde hacía referencia a la vulneración que se hace del reglamento en TODOS los indultos. Me refiero a la exigencia de excepcionalidad en el comportamiento del toro en los tres tercios. Eso es lo que tendría que haber respondido el presidente Gómez cuando le preguntaron en lugar de dar una de sus floreadas y políticas respuestas con las que no aclara nada. Como le digo, copio mi opinión al respecto:

      "En resumen, el indulto se ha convertido en una vulgaridad que, además, vulnera el reglamento en el cien por cien de los casos. En el fondo, no deja de ser una muestra del complejo que va atrapando a los aficionados ante la ofensiva animalista. El toro debe morir en la plaza. Si sale uno de comportamiento excelente en los tres tercios, la vuelta al ruedo es un premio perfecto. Lo del indulto debería reunir unas características tan absolutamente excepcionales que estaríamos ante un acontecimiento auténticamente histórico".

      Por cierto, cuando vaya a esa entrada, no deje de leer los comentarios.

      Saludos.

      Eliminar
  2. Solo una puntilla... lo del taxidermista de «Belador» es una chorrada, porque el toro murió de semental, los pitones siguen creciendo con los años. Un saludo Rafa.

    ResponderEliminar
  3. Respuestas
    1. Muchas gracias y saludos al otro lado del mar océano.

      Eliminar