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lunes, 15 de julio de 2013



CERET, 2013. Sábado: YONNET Y CUADRI

Se celebró la Feria de Ceret 2013 con menos calor que otros años, ausencia de tramontana y abundancia insoportable de puyazos traseros. Si alguien vino este año por primera vez pensando que la suerte de varas se realizaría como mandan los cánones, debió de pensar ‘bah, aquí hacen las mismas carnicerías que en España’.

1.       YONNET. Interesante novillada de Yonnet que fue de menos a más. Con los dos primeros inválidos nos temíamos un calvario pero llegó un tercero complicado, un cuarto excelente y un sexto pastueño. Alguno hubiese pasado por toro en cualquier plaza española.  La terna era casi al completo ‘dels Països Catalans’, con Fernández de Sant Boi y Soler de Burriana –llamado a última hora porque el colombiano Castrillón se cayó del cartel-. Completaba el madrileño Ortiz. Destacaremos a Vicent Soler, que salió airoso del tercero, que pedía el carnet –más de un torero con años de alternativa, a ese novillo no lo hubiese querido ni ver-. Hubo petición que no parecía mayoritaria pero el presidente Fons le concedió la oreja. No seremos nosotros quienes la discutamos. El problema vino en el sexto donde hubo petición incluso mayor y aquí el presidente se las dio de sabihondo incoherente y negó al castellonense la segunda oreja. Esperemos que la ADAC enmiende al palco e invite de nuevo a Soler el año que viene.

2.       CUADRI. Según nuestras noticias, la ADAC pagó 60.000 euros por la corrida de Cuadri. Visto el resultado, tiró el dinero. Seis toros con un trapío que hubiese hecho arquear las cejas al mismísimo Diego Puerta al verlos salir de toriles. Auténticos trenes negros que remataban con fiereza en los burladeros.


       Pero después, nada de nada: manseando claramente en el caballo y parados en la muleta. El único que sacó un poco de gas en el tercio de muerte fue el sexto, sin ser nada del otro mundo. Fiasco de Cuadri, y ya van dos en Céret en pocos años. Ya dijimos algo aquí.

Destacaremos la estocada de Uceda al primero y el sainete que dio con el descabello a su segundo –le abroncaron por ello, no así a Robleño que dio otro en el quinto, pero a él aquí se le perdona todo-.


Robleño dio cien capotazos a su primero para ponerlo largo en el caballo, total, para nada.
 Y en el segundo corrió la mano a un torete de mazapán. El toro le pidió la muerte claramente pero, como siempre, tuvo que ir a dejar su ridículo estoque de bambú y cuando llegó con el de verdad, lo de siempre, venga mantazos para ver si cuadraba el toro (¿cuándo se prohibirá el estoque simulado? ¿Por qué nadie les enseña a estos ‘maestros’ que los toros piden la muerte y es entonces cuando hay que dársela?)

Joselillo mató mal a su primero pero, ojo, en el sexto, el único que bufaba a pesar de su aspecto acochinao y sus 630 kilos toreó de verdad, echando la pata p’alante, como tiene que ser. Pinchazo y rinconera saliendo golpeado feamente.

El toro murió en toriles y Joselillo se llevó una ovación auténtica, hacía tiempo que quien esto firma no aplaudía con tantas ganas a un torero. Muy bien.
Y aquí otro lamentable ejemplo de cómo se picó:

Saludos desde Tarragona. Rafa.
              

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