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jueves, 4 de julio de 2013

Los toros del frio padecen de aluminosis


Burgos, 2 de julio de 2013. Cuarta de la Feria de San Pedro y San Pablo. Toros de Antonio Bañuelos, bien presentados (esto lo escriben en Aplausos.es ) , nobles, de buena condición pero bajos de raza y fuerza. El Cid, silencio y silencio; Iván Fandiño, oreja y silencio tras aviso; Daniel Luque, silencio y silencio tras aviso.



" Dicen que van a demoler la Plaza del Plantío de Burgos a causa de la aluminosis...

 ...Antoñete se retiró definitivamente del toreo, para nuestra orfandad, en 2001 precisamente en esta Plaza sentenciada a muerte. Como no existe posibilidad de poder volver a ver al maestro del mechón y puestos a elegir una corrida, decidimos ir a la de hoy con El Cid, Fandiño y Luque con toros de Bañuelos. Pensábamos que íbamos a una corrida de toros y en realidad fuimos al Festival de la Aluminosis taurina y al retorno de la cochambre, en este caso de la cochambre ganadera.

Parece mentira que estas bañueladas, este hato de bueyes con aluminosis que Bañuelos, don Antonio Bañuelos García, ha tenido la desfachatez de echar en su propio pueblo, tengan algo que ver genéticamente con los seis de Adolfo del otro día en Soria. Como si fuesen dos especies distintas, oiga. Y entonces caímos en la cuenta de que eso era a causa de la aluminosis, que afectaba a los bicharracos, que les ponía enanos, encogidos, cabezones, más feos que Picio, que hay que ver lo que ha conseguido Bañuelos, don Antonio Bañuelos García, tras veinte años de desvelos ganaderos, que es echar en su propio pueblo una escalera de caracoles mal llamados toros, descastados, sosos, más feos que el hambre, un hatajo de bueyes de carreta, toros de incineradora, apoteosis de la aluminosis taurina en la Feria de San Pedro y San Pablo.


En la solanera, en un burladero, vestidito con su sombrerito cordobés y todo, el mayoral veía cómo iban saliendo al albero burgalés sus desdichados pupilos: el Valeriano, el Florete, el Adjudicado, el Perdigón, el Mentiroso, el Calabacín y el Lanavirgen, que salió de sobrero, que ni siquiera nos dejaron el resquicio de que el sobrero fuese de otra ganadería a ver si al menos salía un toro en toda la tarde. Siete Bañuelos, como los siete enanitos y el mayoral haciendo de Blancanieves y cavilando sus cosas. Los siete aluminósicos al menos hicieron que los picadores se llevasen muerto el jornal de hoy, que entre lo que sangraron los siete no daba ni para hacer una morcilla, y bien es verdad que los últimos momentos de sus vidas no consiguieron despertar en ningún momento el más mínimo interés del público que se sentaba en los tendidos que, imbuido de la titularidad burgalesa de Ciudad Gastronómica, se dedicaron a despachar todo tipo de suculentas viandas tales como empanadas, embutidos y chacinas, manitas, tortillas, pimientos, caracoles y un sinfín de delicatessen más en el tipo de gourmand que en el de gourmet, impasibles al drama que se representaba en el redondel, tema puramente shakesperiano, donde se pretendía dar lidia a animales que no eran de lidia.


La aluminosis bañuelesca se manifestaba de diversas maneras. Afectaba principalmente a las patas, que se doblaban y no sostenían adecuadamente los cuerpos que llevaban encima, a los pulmones, que necesitaban más y más aire para paliar los ahogos de los bichos, aire a borbotones, aire a boca llena; toda la aluminosis del conjunto se sustanciaba estupendamente en la aparición de  las cansinas lenguas, transformadas en certero índice de la falta de psicomotricidad del cuerpo que había detrás de ellas."


José Ramón Márquez en Salmonetesyanonosquedan leer el articulo completo aqui)


Foto de Cesar Manso

"Seis toros de Antonio Bañuelos, muy bien presentados, serios de cara y con gran igualdad en cuanto a presencia, tuvieron fondo de nobleza, e incluso calidad en la embestida, pero la escasez de fuerza, raza y casta lo tapó todo por la falta de transmisión de la corrida...
...Esa cara que se nos quedó a todos con el tercer gol de Brasil es la que teníamos al salir de El Plantío. Una mezcla casi indescriptible de incredulidad, mosqueo, decepción y dolor. Porque el enorme fiasco que protagonizaron ayer los astados de La Cabañuela, desrazados, descastados, al límite de la fuerza y sin rastro de bravura, nos dolió especialmente porque lo sentimos como nuestro..."

( Leticia Ortiz en DiariodeBurgos.es )


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