domingo, 12 de diciembre de 2021

MORANTE EN LA ASOCIACIÓN EL TORO

Los amigos de la Asociación El Toro de Madrid invitaron a Morante a su tertulia. Es de agradecer que el maestro se prestase a lo que podría haber sido un tercer grado y que, como era previsible, fue una charla muy amigable y por momentos versallesca.

La verdad es que una vez que el maestro acepta la invitación parecería de mal gusto hacerle preguntas comprometidas o intentar incomodarlo con lo que muchos aficionados dicen de él cuando no está delante. A pesar de ello, ya se sabe que no hay preguntas impertinentes sino respuestas impertinentes y por eso nosotros echamos un poco en falta sacar algunas cuestiones más incisivas y comprometedoras para el matador.

De todas formas, con ese tono reflexivo y siempre muy educado que exhibió, seguro que hubiera salido airoso yéndose por peteneras o simplemente mareando la perdiz sin responder en caso de haberse molestado por alguna pregunta. Creemos que no fue el caso de ninguna porque todas tuvieron una pátina digamos que muy comprensiva, cuando no admirativa, hacia el diestro.

Tuvo mucho mérito que se sobrepusiera al molesto ruido ambiental. No hay manera de que en estas tertulias madrileñas se guarde silencio. 

Hemos vuelto a ver por segunda vez su comparecencia para entresacar algunos de sus comentarios y añadir a ellos  los nuestros con el fin de echar un rato con ustedes. Es como si al terminar la tertulia nos hubiésemos ido a tomar un refresco comentando la jugada. Las frases que van en cursiva y entre comillas son literalmente suyas.



Se le insistió varias veces en la poca frecuencia con que se deja ver en la plaza de Las Ventas y dio unos cuantos pases de aliño intentando negar la evidencia aunque sin convencer a nadie.

Estuvo divertido cuando recordó el apoderamiento de Paula recalcando que las matemáticas no eran su fuerte. El problema era que 'cuando bebía, aumentaba su ingenio pero disminuía aún más su capacidad para los números'. Sobre sus variopintos apoderados, aquí cuentan la historia.

Hombre, ya que salió Paula a relucir, al de La Puebla se le podría recordar este chiste de El Ruedo dedicado a Rafael y aplicable perfectamente a él por su talante caprichoso ante según qué toros:


Sobre su decisión de matar en 2021 toros de diferentes encastes, afirmó que tras terminar con Matilla 'quería buscar un rumbo ilusionante y distinto y a partir de aquí, el que quiera seguirme que me siga'.

Quizás habría que haber sido un poco más inquisitivo recordándole su frase a Zabala cuando dijo aquello de que 'el toro bueno me cansa, eso lo torea cualquiera, es que me aburre, te lo juro'. Y ya puestos que nos aclarase si es verdad que luego hizo algunas llamadas a ganaderos que están en la mente de todos para ofrecerles una explicación al respecto... ya nos entendemos. De hecho, su opinión sobre el camino que debe tomar la tauromaquia quedó clara aquí cuando lo enfrentábamos con la visión diferente de Ortega y Gasset.

FOTO: Alberto Díaz

Criticó, creemos que con toda la razón, esas modernidades de pintar las barreras, poner música sinfónica o vestirse diferente. Sobre esto último dijo que no quería prestarse 'porque no me gusta disfrazarme, como decía Pepe Luis hablando de las goyescas'.

Alabó el toro en la calle 'porque me gusta ver cómo el público hace suya la fiesta' y también tuvo palabras de elogio para la feria de Pamplona: 'he sido siempre admirador de los encierros, de la Casa de Misericordia y de esa plaza, aunque parezca la antítesis de mi forma de entender el toreo'. No perdió la ocasión de añadir que 'allí se lidia el toro más grande y más feo'.

Surgió el tema de que no ha salido nunca por la puerta grande de Madrid y dijo que no lo echaba en falta 'porque con vuestro reconocimiento me conformo aunque sí es verdad que a uno le gustaría tener en su casa una foto saliendo por esa puerta'. Creemos que estarán de acuerdo con nosotros al notar que eso de que le da igual porque con el reconocimiento le basta, lo dice con la boca pequeña. 

Un aficionado le recordó aquellas verónicas que dio en Sevilla a un victorino y que en nuestro modesto blog también destacábamos, pulsen aquí. Vean:



Entonces comentábamos que ya le tocaba volver a anunciarse con esa vacada pero fuentes bien informadas cercanas a su lugar de residencia nos dijeron que la intención del maestro era no volver a ver los grises ni en pintura. En la tertulia no fue tan explícito sino que salió con la simpática broma de decir que lo de Victorino no era un encaste minoritario.

Pasó de puntillas por el fiasco de su encerrona en El Puerto diciendo además que había decidido matar los seis toros porque nadie se hubiera querido apuntar con él. ¿Nadie? ¿Está seguro de lo que dice? Lo sentimos pero no tragamos.


Mucho nos tememos que fue él quien por su cuenta y riesgo decidió crear aquella gran ilusión para acabar tirándolo todo por la borda sobre el ruedo. Está clarísimo que aquel día no hubiera salido abucheado si la culpa llega a ser totalmente del ganado. Y salió abucheado porque la culpa no fue de los toros, digan lo que digan sus corifeos. Si llega a serlo, se retira en silencio o con palmas por el esfuerzo y no fue así. Nuestra opinión sobre su actuación quedó clara aquí y luego la ampliamos entrando más en el juego de los toros en esta otra entrada. 

Precisamente habló de la suerte de varas y afirmó con tanta rotundidad como desparpajo que 'con la actual puya es imposible dar tres puyazos a un toro... habría que conseguir una garantía para que el torero no sufra por que vea que al toro se le va a hacer un daño irreversible'. No entraremos en el tema de la puya del que ya hablamos aquí pero eso de que es imposible no lo aceptamos. Recuerden esta entrada donde ofrecíamos la posibilidad de convertir el puyazo en un muletazo. Pero para eso hay que tener ganas de hacer las cosas bien y Morante se ha caracterizado siempre por que le ha dado absolutamente igual el primer tercio. A ver si nos va a volver locos a todos.

Cuando dijo eso de que el torero no sufra, no pudimos disimular una sonrisa al recordar la de veces que le hemos visto matar toros en el caballo sin mostrar ninguna apariencia de sufrimiento ante la carnicería que había ordenado contra su enemigo. Recordemos la paliza que pegó su picador al Matemáticas de Victorino en Dax mientras él se hacía el autista, miren:


El único sufrimiento que se le notó fue el que tuvo después con la muleta al ver que el toro, encastadísimo, todavía tenía fuelle para hacerle sudar tinta. 

Por cierto, ha sido la mejor faena de todas las que le hemos visto, entre otras cosas porque estaba delante de un toro de verdad, cosa que en él nunca ha sido frecuente. La pueden recordar en este vídeo, donde se aprecia lo que hemos comentado de la suerte de varas así como el poder con que empuja el de Albaserrada. Saca los colores a todos aquellos que siguen insistiendo en que es una ganadería que no pelea excesivamente en el primer tercio. Será ahora...

Y no insistiremos en que tampoco lo vimos sufrir demasiado cuando, en la encerrona de El Puerto, Tito Sandoval lo miraba un par de veces para seguir apretando inmisericordemente con la vara obedeciendo a la silenciosa anuencia de nuestro protagonista. Aquí tienen la prueba:


A otro perro con ese hueso, maestro. Ya veremos qué hace en la corrida concurso que quiere recuperar en Jerez el año que viene.

Acabaremos esta reseña de su intervención recalcando que se mostró en contra de la Fundación del Toro de Lidia porque dijo que no debe dedicarse a organizar corridas ya que eso es cosa de los empresarios. Ahí le diríamos que si no llega a ser por la Copa Chenel no sabemos muy bien qué empresarios se hubieran dedicado a organizar ese tipo de festejos.

Nos dejó con mal sabor de boca su crítica a las escuelas taurinas. No nos referimos al papel de éstas cuando dijo que 'el Estado no tiene que enseñar a torear a nadie, que cada uno toree como le plazca'. Eso lo podríamos discutir y encontraríamos opiniones muy variadas al respecto.


Nos quedó un poso de amargura cuando aseguró literalmente que estaba en contra 'porque además los profesores son toreros frustrados a quienes se da el título de maestros para que lleven la carrera de los chavales cuando ni tan siquiera han sabido llevar la suya... y soy misericordioso con ellos'. Decir eso se ha convertido en un lugar común entre los aficionados, como lo de que el toro no cabe en la muleta o aceptar lo de morder el capote para plegarlo.

Pues aquí no vamos a dejar que se vaya de rositas y simplemente le recordaremos algunos nombres de toreros que han impartido clases en esas escuelas taurinas las cuales, si fuese por él, está claro que no existirían: Gregorio Sánchez, Joaquín Bernadó, Andrés Vázquez, Tinín, El Fundi, José Fuentes, Rafael Ortega, José Ignacio Sánchez, Luis Vilches, Luis de Pauloba, Eugenio de Mora, Pepe Luis Vázquez, Tito de San Bernardo o Pepe Luis Vargas. Ahí queda eso, ya hemos hecho nuestro quite.

Precisamente hablando de técnica de torear nos supo a poco que sólo hubiera dos preguntas al respecto.

Una fue sobre su costumbre de rematar las verónicas sin bajar la mano y dijo que 'bajarla es muy fácil pero es que parece que des con los nudillos en el suelo, es como sacudir una alfombra... cuando queráis que baje la mano me lo decís'.


Y la otra nos hizo aguzar el oído ya que se le preguntó qué era para él cargar la suerte. Nuestro gozo en un pozo porque dio una explicación paupérrima. Cuando el presidente le preguntó que si con la pierna atrás se podía cargar la suerte, dudó, balbuceó y termino reconociendo que 'la verdad es que así es difícil cargar la suerte'. Pues que se lo cuente a Joselito Arroyo y a tantos otros, empezando por los críticos paniaguados, que nos quieren convencer de lo contrario.  

Lo preocupante de Morante es que eso es ni más ni menos que lo que le hemos visto hacer a él en infinidad de ocasiones. Aquí lo tienen:


Los seguidores de nuestro modesto blog saben que nuestra teoría es que cuando Morante se alivia y nos intenta dar gato por liebre,  tiene mucho más delito que el resto del escalafón porque él sabe perfectamente cómo debería ser el toreo genuino.


Echamos de menos también una pregunta donde explicase cómo interpreta él la estocada. Lo consideramos uno de los mejores estoqueadores de la actualidad pero es únicamente cuando quiere,  o sea, pocas veces. Miren esta entrada donde impartía una lección a Pablo Aguado, lección que cayó en saco roto como pueden recordar aquí. Observen esta estocada suya al encuentro porque la ejecución es impecable:




De paso, ya que no estábamos en Versalles sino ante algunos de los aficionados más exigentes del planeta, ¿por qué no echarle en cara sus estocadas a paso de banderillas que no vienen a cuento y que son una auténtica vergüenza para alguien que se diga matador de toros?


Por último nos hubiera encantado escuchar su argumentación acerca de cómo hay que rematar los pases con la muleta aunque, vista la pobre explicación que dio acerca de lo de cargar la suerte, tampoco nos hacemos ninguna ilusión sobre lo que hubiera podido decir en este caso. Fíjense en la diferencia entre el alumno y su maestro:

FOTO: www.marca.com


Recuerden que tratábamos ese tema en esta entrada. Los que aún no hayan visto las más de dos horas de tertulia que les hemos comentado pueden pulsar aquí y entretenerse un rato. Ya ven que el diestro repartió simpatía, buena educación, buenas intenciones y alguna anécdota sabrosa. Y también nos obsequió con algunas píldoras del viejo y certero refrán español: 'consejos vendo y para mí no tengo'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







lunes, 6 de diciembre de 2021

TOROS EN LA MÁQUINA DEL TIEMPO (6): MURTEIRA, QUIÉN TE HA VISTO...

 ...Y QUIÉN TE VE

Era esta una ganadería que los aficionados tenían en un pedestal. Los más veteranos recordarán su presentación en Madrid en 1963 y los menos talluditos la tendrán en su memoria por los años ochenta, cuando se llevó premios a la mejor corrida de San Isidro o de Pamplona.


 

En la capital recordaremos a Cumpridor, muerto por Palomar y azuleado en Las Ventas en 1988. También al Sacristán de 486 kilos que mató Justo Benítez también en Madrid el 6 de junio de 1984. Aquella corrida fueron cuatro de Pablo Romero y dos de Murteira, entre ellos el citado, 'un toro para firmar esa misma noche ochenta corridas de toros', según Zabala. En Pamplona, un Bilbaíno que se llevó el Carriquiri en 1985 lidiado por Roberto Bermejo. Pero a Joaquín Murteira le gustó mucho más el Chupamiel de 1987 que desorejó Tomás Campuzano también en San Fermín. 

Llamaban la atención los morrillos de estos preciosos toros, de los más serios que se pueden ver en el campo:



Por cierto, observen abajo una corrida madrileña de murteiras en septiembre de 1975 que salió dura. El caballo se nos antoja más liviano que los monstruos actuales de Las Ventas y encima va con un solo ojo tapado. Recuerden que los picadores actuales repiten el cuento de que así es imposible picar (otra cosa es que le unten el ojo con ceniza al pobre caballo, que es lo que solían hacer):


FOTO: Botán

También en 1976 los animales salieron mansos, broncos y difíciles. No lo pasaron bien ni Fuentes, ni Santiago López ni Paco Bautista. Aquí tienen al de Linares matando ese día:


FOTO: Botán

Como curiosidad les diremos que, salvo error, Curro Romero mató en su dilatada carrera tres toros de Murteira: dos en El Puerto en 1971 (bronca y silencio) y uno en Madrid en 1975 (bronca). Antonio Bienvenida cortó dos orejas a otro en esta corrida madrileña de 1971 donde este toro luso derribó:



No creemos que haya ningún torero que haya matado más toros de esta ganadería que Francisco Ruiz Miguel. Hablamos de más de 100 en 50 corridas ya que recordemos que el año de su despedida se encerró con seis en la portátil de Puerto Real. Salieron algunos sospechosos de pitones, todo sea dicho, y no ha sido la única vez que la sombra del barbero ha acompañado a este hierro. Unos como éste se lidiaron en Tudela (recuerden esta entrada sobre el afeitado):



Dice el maestro que mató su primera de Murteira en Olivenza y que cortó un rabo. No lo hemos podido confirmar y por ello nos asalta la duda ya que la memoria de Paco falla como escopeta de feria pero siempre a su favor. Dijo en canal Sur que en Tarragona cortó un rabo a un toro de Prieto de la Cal y que salió a hombros junto a José Nelo. La verdad es que él salió andando tras cortar una oreja y Morenito salió protegido por la policía. No nos lo han contado porque estuvimos presentes aunque fuera a una tierna edad.

Aquí tienen al maestro tentando en la finca portuguesa:



Cuando Cañaílla habla de las corridas duras que lidió en su vida siempre salen, por este orden: Miura, Victorino, Pablo Romero y Murteira.

Pero parafraseando al gran Jorge Manrique podríamos decir aquello de:

                              ¿Qué se hizo de Murteira?

                              ¿Qué fue de tanto galán?

                             ¿Qué fueron sino rocíos de los prados?



Las lamentaciones de Jorge Manrique sobre el tiempo pasado nos retrotraen a los sesenta, años en que los toros de Murteira causaron sensación en tierras españolas. Todo arrancó cuando lidiaron por primera vez en Madrid, en Vistalegre en el año 1963. Aquello era entonces una mezcla de Pinto Barreiros, Guardiola y Samuel, sin más. La corrida tuvo 'peso, fuerza, terror y pitones'. Destacó el tercero, 'Rosarito'. La mataron Cabañero, Manolo Villalba y el colombiano Curro Lara, que resultó cogido:



Fíjense en esta curiosa instantánea de esa corrida:



Sucedió que Villalba dejó media estocada que quedó tan incrustada en el toro que no había manera de extraerla. Solicitó permiso a la presidencia para entrar a matar de nuevo porque el toro no acusaba la herida. Se le concedió y de ahí esa foto insólita de un toro con dos estoques.

Dos años después regresó Murteira a Madrid para lidiar una novillada 'sensacional por temperamental, encastada y con fuerza, cosas que nos hacen pensar en que la bravura parece que emigra a Portugal'. Los novilleros fueron Tomás Parra, El Pepe y El Zorro de Toledo. Este cuarto, de nombre Piloto, tomó cuatro varas viniéndose de lejos, embistió con nobleza y con gas y vio el azul:



Murteira, junto a Infante da Cámara y Branco Nuncio, pasó a incluirse en el lote de ganaderías portuguesas que no eran cómodas y que las figuras no pedían pero que podía poner en circulación a un torero de la zona media del escalafón. Las verdaderamente toristas a finales de los sesenta eran Coimbra y Ribeiro Telles mientras que las de Cunhal y Palha se consideraban flojas y comerciales. Pero más adelante los murteiras entraron en la dinámica de toros duros y broncos y el sambenito los acompañó para siempre.


 

En Pamplona lidiará en los ochenta cuatro años seguidos pero el resultado de los dos últimos la envió al ostracismo. Algo parecido debió de suceder en Madrid tras la de 1996, que en una crónica titularon 'seis mulos de Murteira' y en otra 'infierno de mansedumbre'. El padre acababa de incorporar dos sementales de Juan Pedro pero ocho años después cedió los trastos a su hijo. Es entonces, a partir de 2002, cuando el propietario actual opta definitivamente por buscar una vía más toreable.

Las generaciones jóvenes de aficionados han crecido ignorando el aura que tenía la palabra Murteira para los más mayores. Cuando Joaquim Manuel de Vasconcellos tomó las riendas de la ganadería, se tiró hacia lo comercial poniendo a padrear sementales de Jandilla (dos), de Daniel Ruiz (otros dos) más Torrealta, Zalduendo, Cuvillo y también sendos de Guateles y Flor de Jara. 



Nos da la impresión de que la filosofía que tiene el nieto dista bastante tanto de la del abuelo como de la del padre. Mucho nos tememos que de aquellos murteiras fieros solo queda ese hierro tan elegante y esa finca tan bonita, además de la estampa de algunos de esos ejemplares suyos que todavía presentan reminiscencias de la seriedad indiscutible de los antiguos guardiolasotos. Observen ese hocico chato con los ojos vivos y saltones:



Fíjense en esos arcos superciliares tan marcados que denotan un rictus de no tolerar bromas:


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

El hierro tan elegante se lo compraron a Sánchez Ibargüen y era el que fue del bueno y romántico de Fernando Villalón, aquel aristócrata que se mezclaba con gitanos, mayorales y caballerizos y que terminó arruinado por sus negocios poéticos. 


 

La finca es La Galeana y difícilmente encontrarán ustedes otra que la supere en primavera, un auténtico festival para los sentidos. 


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

Fue propiedad de doña Casimira Fernández, la viuda de Soler. Lidió sus toros antes de la guerra herrados con la S de su marido que, salvo que alguien nos rectifique, hoy es la S de Sobral tras haber pasado por los herederos de Diego Passanha.



Esa salida hacia lo comercial que comentábamos antes quizá era la única posible para el nieto después de ver cómo sus toros acusaban cierto descaste. Cuando el vino está agriado habrá que decidir si meter más alcohol, con el riesgo de que aquello se convierta en matarratas, o echar agua para que por lo menos se pueda beber.

La línea que ha marcado el amo en estos últimos veinte años la dejaba clara hablando  con Viard:

'Yo busco el toro que ponga a todos de acuerdo, ni tan fácil como el de Domecq ni tan difícil como los gameros. Quiero que repita, que sea noble, que obedezca, que humille... pero con carbón. Ése es el toro bueno para todos: para el torero, el ganadero, el empresario y el público'

Recuerden que El Gallo aconsejaba a los ganaderos que 'se dejen de historias y críen toros que no meneen la cabeza en el capote', por eso Vasconcellos añade lo que sigue:

'Quiero que mis toros embistan recto, con clase y con motor'



Vemos a don Joaquim loco por que las figuras se apunten a su ganadería. De hecho, la terminología que utiliza es la que emplearía el ganadero más comercial del mundo. Aquí pueden leer algo más. Entresacamos esto:

'El toro que me gusta es aquel que galopa, que tiene ritmo, que vence las inercias, que una vez que no haya inercia, tenga que iniciarlo todo'

Doctores tiene la Iglesia torerista que nos explicarán en qué consiste ese arcano de las inercias a que se refiere Vasconcellos. Nosotros no lo sabemos. Sigue:

'El torismo para mí no vale, no quiero alimentarlo. Yo defiendo el toreo bueno. Para mí la bravura no se ve en el caballo, así de claro. Se ve en la muleta'

Lo justifica de la siguiente manera:

'En el caballo el toro embiste y tiene el premio de que nota que lucha contra el peto. En la muleta no tiene ningún premio. La persigue treinta o cuarenta veces y, a pesar de no cogerla, sigue embistiendo. Eso es un milagro zootécnico y en eso consiste la entrega que yo pido a mis toros'



Añade una cosa curiosa:

'Ahora que en los tentaderos doy mucha menos importancia al picador, me salen más bravos los toros en el caballo cuando van a la plaza'

Los seguidores de nuestro modesto cuaderno sabrán que nos llama la atención cómo meten los riñones algunos juampedros o garcigrandes en el primer y único puyazo que reciben. Muchos picadores afirman que empujan más que muchas ganaderías de las consideradas duras. ¿Pasará con Murteira esto mismo? La cuestión es si nos quedaremos sólo con el monopuyazo, o con el monopicotazo, porque nos da la preocupante impresión de que el ganadero portugués firmaría. Por eso decíamos más arriba que difícilmente su padre y su abuelo habrían comulgado con estas ideas.



Son ideas perfectas para que se apunten a sus toros nuestras queridas figuras. Ése es su sueño pero le pesa como una losa el nombre de su ganadería y el hierro que la representa. Si variase el diseño, cambiase los colores de la divisa y en lugar de Murteira se llamase 'Toros de Joaquim Manuel' o 'Ganadería La Galeana', vaya usted a saber si las figuritas del Belén se dignarían pedir sus animales.

Mientras siga llamándose Murteira llevará sobre los hombros la fama que le dio nombre, la de aquellos toros que vendían muy cara su vida. Por eso presumía tanto Cañaílla de haberse enfrentado a ellos. En la tauromaquia del siglo XXI, que el toro venda cara su vida sólo interesa a cuatro aficionados a quienes se les ha parado el corazón. Como a los selectos seguidores de nuestro modesto blog.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.












viernes, 3 de diciembre de 2021

CENTENARIO DE DON RAFAEL ORTEGA

Pensaban ustedes que acabaría este año sin que dedicásemos una entrada a Rafael Ortega en el centenario de su nacimiento. Pues no. Lo teníamos presente y aquí está. Por otro lado, sí que recordarán que criticábamos que había sido humillado en este su centenario, pulsen aquí.

Para Chenel fue 'el torero más completo que he visto'. Para Navalón 'ha sido el torero que ha toreado con mayor pureza en los últimos treinta años, bordaba el toreo'. Para Ordóñez 'Ortega es el mejor de todos nosotros'. No seguimos con las alabanzas sino que nos circunscribimos a estos tres testimonios de peso. 



Aunque el maestro era muy lacónico, creemos que es interesante saber qué opinaba él de algunos colegas:

- Sobre Manolete: 'muy puro, muy bueno, corto, sí... pero lo bueno no puede ser largo'

- Sobre Curro: 'torea como nadie... si quiere el toro'

- Sobre Camino: 'tenía una cabeza privilegiada para el toreo, ojalá hubiera querido torear...'

- Sobre El Cordobés: 'tiene mucho mérito tanto el dinero que ha ganado como el que haya llenado las plazas; las llenaba porque daba muchos pases y la gente quiere cantidad' (recordemos que la célebre faena de Ortega al Mariscal de Tassara en 1959 tuvo veintidós pases)

- Sobre Pepe Luis: 'es el mejor que he visto'

El Brujo le devolvió el cumplido cuando le otorgaron el tercer premio con el nombre de su homónimo Domingo Ortega. Aquel día hubo una capea y Pepe Luis dijo: 'nos ha dado una lección de cómo se torea... sin la estocada'. Como la gran fama de Ortega era la suerte suprema, el sevillano hacía hincapié en que era mucho más que un excelente estoqueador. Esta es la foto de los que actuaron aquel día del premio:



Por orden de numeración y salvo error son: Eduardo Lozano, Gregorio Sánchez, Pedrés, Ortega, Zabala, José Luis Lozano y Juan Bienvenida.

Corrochano decía de él que era un matador que sabía matar y que además sabía torear sin el estoque simulado. Ambas cosas son rarísimas actualmente, especialmente la segunda.

En 1959 fulminó un toro del marqués de Albayda de una estocada en los adentros. El toro se apoyó en la barrera con el costillar. Estaba muerto de pie. Ortega tiró de la cepa del cuerno y el animal se derrumbó patas arriba.


Dibujo de Antonio Casero

En Francia dejó una entera pero el toro le pisó la muleta. 'Yo tiraba de ella pero el toro se había quedado muerto en el acto y se cayó encima de la muleta... no he visto otra cosa igual'.

Sabiendo que se esperaban sus estocadas, se recreaba en la suerte haciéndola con lentitud, dejándose ver y mirando el morrillo. 'Si miras los pitones, pinchas'. El Cid entenderá perfectamente esto, en cambio sus aduladores, que lo justificaban hablando de mala suerte, no. Un amigo de Rafael vio cómo había pinchado Ordóñez y terminada la corrida le dijo: 'si te pongo un burro, como no tiene cuernos, seguro que le hubieras enterrado la espada'.



¿Alguna vez fue cogido al entrar a matar? Sí, dos, aunque ya había cruzado, o sea que no habría que achacarlo al maestro sino a un imponderable del toro, que derrotó por sorpresa buscándolo.

Las tres cifras que el maestro recordaría sempre fueron: el 7 por los hijos que tuvo con Pepita, el 6 por las puertas grandes de Madrid y el 29 por las cornadas que recibió.



De esas cornadas hubo tres tremendas. La de 1950 en Pamplona, que fue en el recto: 'la he sentido en el cielo de la boca'. La de 1959 en Madrid toreando de capa un toro de Sánchez Fabrés. Y la del Capuchino de Hoyo de la Gitana en Barcelona en 1967. En un natural el toro le vio el muslo y le rompió veinte centímetros de la femoral. El doctor Olivé le hizo una transfusión de 2.000 cc. de sangre y 1.000 más por la noche. Paquirri mató el toro y llevó la oreja a la enfermería. El tercero era Adolfo Rojas, a quien el de San Fernando acababa de dar la alternativa poco antes.

Quizás no sepan que cinco años después en una cacería se pegó un tiro por accidente en la misma pierna y estuvieron a punto de amputársela.


Estocada a un pablorromero en Madrid (1958)

En Sevilla lo descubrieron en una novillada cuando tenía veintisiete años. La sensación era Francisco Sánchez, Frasquito. El relleno lo formaban Ortega y Sergio del Castillo. Éste fue cogido en su primero y Frasquito en su segundo, de manera que nuestro protagonista mató cinco novillos, que eran de Garro y Díaz Guerra, una ganadería sevillana. Al día siguiente los titulares eran para Frasquito, a quien denominaban el nuevo Manolete, que había cortado dos orejas en su primero. Ortega se enfadó por ello y más cuando 'aquella novillada me costó dinero'.

Sobre el toro de los años noventa, decía que 'a pesar de que quizá sea más bravo y noble, ha perdido fuerza y agresividad, por eso se puede torear más despacio aunque se haya perdido profundidad'.


Sevilla, 1953

Coincide con lo que decía Luis Bollaín, excelente aficionado denostado últimamente en algún canal, recuerden aquí:

'de tanto querer afilar la bravura, se ha roto la punta y el toro ha quedado romo de casta'

Una vez preguntaron al de La Isla qué le había perjudicado en su carrera y respondió esto:

'Como todos estaban bastante de acuerdo en ensalzarme, eso fue negativo porque no había polémica; además, mi figura poco estilizada no ayudaba y, por si fuera poco, tuve que competir con toreros muy buenos'.

Mató en solitario la corrida del Montepío del 24 de junio de 1954. Compartió cartel con Ángel Peralta y despachó los seis toros de Antonio Pérez con cinco estocadas, una media y tres pinchazos de los que gustaban a Corrochano, 'porque así le vamos a volver a ver entrar a matar'.  El cuarto lo cogió sin consecuencias. Por supuesto que nadie cobró ni un duro aquel día. Al final el maestro salió en hombros felicitado personalmente por el chico de la blusa, ahí lo tienen:



Sobre sus lances de capa, Sánchez Ferlosio decía que 'Curro hechiza al toro mientras que Rafael lo encela'.



No era muy variado con el capote porque consideraba que lo esencial era la verónica. La mal llamada chicuelina no la consideraba toreo genuino (recuerden aquí cuando tratábamos el asunto). Sí lanceaba de frente por detrás. Decía que se sentía como toreando de muleta porque en esa suerte tiras del toro con un solo brazo (recuerden también aquí):



Ese tiovivo que perpetran nuestras figuras y que copian otros cuando les sale la ternera no era de su gusto, como es lógico:

'la embestida ha de llevarse lo más larga que se pueda, pero sin reolinas, sin dar vueltas al toro; dar los pases totalmente en redondo no es torear. Aunque eso guste al público... a mí, no'

Recordarán que en los comentarios a esta entrada sobre cómo coger la muleta, un buen amigo del blog nos decía esto:

'Voy a comentarte un concepto muy de moda entre los profesionales que seguramente ya conozcas. Se llama "acuchillar" y consiste en girar la muñeca levemente haciendo que la palma de la mano mire algo hacia abajo, metiendo la palma de la mano y sacando el índice (no sé si me explico) para que la muleta no vaya plana sino oblicua. Seguro que los lectores que son aficionados prácticos conocen el término. Ello hace que la conducción del toro no se haga con la "panza" de la muleta sino por el extremo de la misma y por fuera. Se torea por fuera desde dentro (en el mejor de los casos) y ayuda a vaciar el muletazo. Es un "pico" encubierto'

Pues bien, la opinión de Rafael Ortega es ésta:

'a muchos toreros les han dicho que el toreo es un juego de muñeca y así traen al toro incluso bien toreado; pero al llegarles el toro junto a la pierna, anticipan una especie de muñecazo, es decir, le quitan la muleta y se lo dejan allí sin llevarlo hasta el remate natural del pase... se te queda aquí, sin pasar, con lo que ni va largo, ni se lo domina, ni se le remata el pase'

Esto lo habrá entendido perfectamente Ureña entre otros muchos.


Otro pablorromero que embiste con el morro por el suelo en Madrid (1958)

Murió en 1997 tras pasar un muy triste mes en coma. No tuvo una muerte como la que él daba al toro, 'sin concederme una sola ventaja porque pensaba que era lo más noble que podía darles, haciendo la suerte a ley para que su muerte fuera la del toro de lidia y no la del ganado de carne'.

Esto lo entendemos perfectamente nosotros. Por eso afirmamos a veces en este modesto blog que muchos toros mueren asesinados por esos toreros que se alivian pegando el telonazo, saltando, escupiéndose y/o levantando el brazo para enterrar la espada atrás.

Va quedando claro que don Rafael Ortega Domínguez era santo de nuestra devoción. Hemos hablado de él por aquí en muchas ocasiones. 



Para que no pierdan su valioso tiempo buscando en el blog, les adjuntamos a continuación las principales entradas que hemos dedicado al gran maestro. Tendrán un rato para entretenerse durante alguna tarde lluviosa:

 - Pulsen aquí donde exponíamos nuestra idea sobre en qué consiste cargar la suerte en el toreo y lógicamente salía a colación el maestro.

- Pulsen aquí para ver los detalles de aquella terrorífica cornada de Pamplona en 1950, cuando empezaba a despuntar.

- Pulsen aquí para recordar cuando cortó el rabo al miura de Sevilla en 1956.

- Pulsen aquí para ver la corrida que organizó Navalón con viejas glorias donde Ortega impartió una lección.

- Pulsen aquí para leer su imprescindible teoría sobre la correcta ejecución de la estocada.

- Pulsen aquí donde carga contra el destoreo en parecidos términos a los que usamos en nuestro humilde blog habitualmente.

- Pulsen aquí para aprender sobre el toreo de muleta donde critica los medios pases.

Le pidieron que definiese su toreo y respondió, como siempre, con un laconismo de su estilo:

'Con la muleta planchada, cargando la suerte y con el pecho por delante'

Ortega se quedó callado tras esta frase. Mantuvo la mirada perdida durante unos segundos y finalmente añadió, como hablando para sí mismo:

'Yo sentía el toreo así y tenía asumido que cuando intentas torear con pureza, los toros hieren de verdad'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.